Por Alan Prince
La saga antológica creada por Ryan Murphy e Ian Brennan regresa con una nueva entrega, esta vez centrada en la infame figura de Lizzie Borden. Tras diseccionar los crímenes de Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y el reciente caso de Ed Gein, la franquicia le cede el protagonismo a las mujeres. Debo reconocer que cuando se anunció el proyecto celebré el cambio de enfoque, aunque también me despertó cierta intriga: a diferencia de sus predecesores, este es un misterio que jamás logró aclararse del todo.

Ambientada en la opresiva era victoriana, la temporada nos introduce en la vida de una joven asfixiada por las exigencias de su padre y su madrastra para encajar en los rígidos mandatos sociales de la época. ¿El desenlace? Ambos progenitores asesinados brutalmente con un hacha y una única sospechosa en la mira: la señorita Borden. Es aquí donde el relato se vuelve difuso y magnético. Al no existir testigos directos ni confesiones, el caso real se sostuvo únicamente sobre hipótesis, indicios y una feroz condena social.
Era evidente que la producción debía tomar un rumbo distinto. El equipo creativo, liderado por el director Max Winkler y el guionista Ian Brennan, expandió la ambigüedad del mito a lo largo de ocho episodios de casi una hora, logrando un desarrollo de personajes sumamente satisfactorio. Las licencias narrativas están a la orden del día, permitiéndonos odiar profundamente a los padres de Lizzie, en especial a una madrastra implacable y carente de cualquier atisbo de redención frente a los maltratos que le propina a la protagonista.
A nivel interpretativo, Ella Beatty brilla como Lizzie Borden, secundada por una magnífica Vicky Krieps en el rol de Bridget Sullivan, la criada de la casa y presunta cómplice del crimen. El elenco principal se completa con Rebecca Hall y Charlie Hunnam. Resulta curioso ver a Hunnam interpretar al padre de Borden justo después de encarnar a Ed Gein en la entrega anterior, un reciclaje de actores muy propio del sello Murphy (imposible no recordar a Evan Peters en American Horror Story). En el apartado técnico, la ambientación de época está sumamente lograda, aunque por momentos la banda sonora experimenta con decisiones que llegan a desentonar con el clima victoriano.
Fiel a las excentricidades de su creador, la narrativa no teme romper la línea temporal para trazar paralelismos históricos. La trama salta hacia atrás en el tiempo para explorar la leyenda de Erzsébet Báthory, la condesa del siglo XVI acusada de masacrar a centenares de mujeres, y viaja hacia las décadas de los 80 y 90 para presentar a la asesina serial Aileen Wuornos (retratada en la biopic Monster, que le valiera un Oscar a Charlize Theron). Esta audaz conexión aporta un tinte surrealista que, sorpresivamente, funciona y enriquece el concepto de la temporada.

En definitiva, esta entrega se aleja del true crime convencional para abrazar de lleno la ficción psicológica. Su propuesta toma una distancia saludable de adaptaciones previas, como la película televisiva de 1975 protagonizada por Elizabeth Montgomery o la miniserie de Christina Ricci en 2015.
Con el telón ya abajo, queda la pregunta obligada: ¿quién protagonizará la quinta temporada? Aunque Brennan ya descartó rotundamente a Ted Bundy, los nombres de Dennis Rader, Gary Ridgway e incluso el reciente caso de Luigi Mangione resuenan con fuerza en las apuestas, a menos que solo se trate de una estrategia para despistar al público.

Título: Monstruo: La historia de Lizzie Borden.
Título original: Monster: The Lizzie Borden Story.
Dirección: Max Winkler y Sarah Adina Smith.
Creador: Ian Brennan (junto a Ryan Murphy en la producción ejecutiva).
Intérpretes: Ella Beatty, Vicky Krieps, Charlie Hunnam, Rebecca Hall, Sarah Paulson, Billie Lourd y Jessica Barden.
Género: Serie, Drama, Thriller psicológico, True Crime, Terror victoriano.
Calificación: AM 18 años.
Duración: 8 episodios de entre 41 y 65 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 17/09/2026.
Puntaje: 7 (siete)
