Por Pablo Arahuete

Los azares de la realidad local hicieron coincidir el estreno de un nuevo opus del realizador Pablo Giorgelli, Invisible, donde la protagonista es una adolescente que queda embarazada sin haberlo deseado. Su mundo muy diferente al entorno de adultos choca de manera permanente con los conceptos convencionales sobre maternidad, aborto y adolescencia. Son varios los dilemas que atraviesan la trama de Invisible, no únicamente el aborto legal que en estos últimos días ha tomado por asalto la agenda mediática. Por eso una charla extensa con el director podía darnos una serie de caminos posibles para sondear en el universo de Invisible. Esperamos que les guste.

Pablo Ernesto Arahuete: – Tengo entendido que el comienzo de tu proyecto con Invisible tenía como protagonista a una mujer de unos treinta años con el dilema de la maternidad, pero luego eso mutó y la protagonista de tu historia pasó a ser una adolescente. ¿Al ser vos guionista de la película cómo te metiste en la cabeza de una adolescente?, ¿Qué es lo primero que despojaste de tu propia subjetividad para pensar como ella?


Pablo Giorgelli: Cuando comenzamos a escribir con María Laura Gargarella esta historia no nos conocíamos y al ser la primera vez de trabajar juntos hubo como una idea de tirarse a la pileta y hablar de la adolescencia. Al empezar a escribir algo concreto efectivamente se nos moldea una mujer de treinta años, avanzamos creo como una manera de ir conociéndonos pero en mi cabeza, tras la distancia que me había tomado desde mi película Las acacias, seguía presente el tema de la adolescencia. Creo además que ya venía de un proyecto en la FUC llamado Monobloc que transcurría en el mismo barrio de La Boca donde se terminó filmando Invisible, barrio donde nací, y fue tan fuerte ese contacto con aquellas ideas que le dije a María Laura cambiar la mujer de treinta por la adolescente. En la primera versión del guión el personaje también se llamaba Ely como la protagonista de Invisible. Ese fue el punto de partida, dos años de escritura con distintas instancias, algunos parates, pero donde la película comenzó a tomar la forma que yo quería. Se trata de la adolescencia desamparada, no era nuestra idea el embarazo o el aborto y creo que finalmente esa es la esencia de Invisible. El embarazo y el aborto están presentes, empujan la trama, si querés.

Entrevista a Pablo Giorgelli: Invisible es una película sobre la adolescencia desamparada. 1

P.E.A.: – De cierta manera te tuviste que invisibilizar como director desde la puesta en escena o la distancia respecto a la cámara y los personajes. ¿Cuánto del espacio donde transcurre la historia te condicionó la mirada?

Pablo Giorgelli:Recién comprendí durante el proceso de escritura que para contar la historia de Ely debía desaparecer como director. Yo no existo, tengo que contar la película a través de sus ojos, convertirme en Ely, comprenderla, entender el porqué de las decisiones que toma ante determinadas situaciones. Confieso que me costó mucho, primero por la distancia generacional, yo tengo cincuenta, el personaje diecisiete. También la distancia de género, entonces tuve que darme tiempo, investigar, charlar, escuchar, reconectarme con mi propia adolescencia. Pero sobre todas las cosas darme tiempo porque si me apuraba las cosas me quedaban crudas. A partir de ahí cuando siento seguridad por haberme tomado el tiempo, las cuestiones estéticas están tamizadas por los ojos y mirada de Ely. No debe como ocurre en muchas películas sobre adolescentes intervenir la mirada adulta, sea la del director o de algunos personajes, ese aspecto de contaminación hace inverosímil al personaje, contamina su verdad. Invisible está contada 100% por la mirada de Ely y así la puesta de cámara por ejemplo no tenía que notarse, pasar a ser testigos con la cámara de esa intimidad, todo lo contrario al exhibicionismo de una cámara con firuletes. Planos largos que acompañen, evitar cortes de montaje. Dar la sensación de un tiempo continuo donde arte, vestuario y sonido correspondiera al universo íntimo de Ely. Lo que realmente me constó de haber filmado en mi barrio Catalina Sur es un ejercicio de resistencia de tentaciones porque uno por los sentimientos quiere filmar todo en el barrio. Creo que lo que se mantiene en definitiva es el rigor en la mirada, incluso en el desenlace donde seguramente yo hubiese hecho otra cosa.

P.E.A.: – Muchas invisibilidades de la Argentina atraviesan la historia de Ely. ¿Creés que la ausencia del Estado y el desamparo adolescente sólo se circunscribe a nuestra realidad o se puede encontrar en otros países y de ahí su universalidad?

Pablo Giorgelli:Quería hacer una película situada en mi ciudad y actual. Nunca me puse a pensar en otras realidades. Creo que la adolescencia viene ligada en una etapa con el desamparo en lo que a identidad y búsqueda se refiere, ese tránsito invisible donde no sos más un niño pero tampoco te convertiste en adulto. Luego de todo lo que veo o leo me surgió el norte de la pregunta: qué sociedad somos o queremos ser para producir este tipo de adolescentes y ahí aparece tanto el tema del sistema político como el de la desigualdad social. De alguna manera qué resultados está dando en los más jóvenes todo lo que generamos como sociedad. Creo que la película muestra eso, es bien argentina en ese sentido, pero lo universal viene cuando la muestro afuera. No fue lo mismo en Europa donde el tema de la legalización del aborto está resuelto hace cuarenta años mientras que en América Latina las reacciones son viscerales, el indicio de cosa no resuelta. En Europa importaba el contexto, la desigualdad social. Invisible va por dos andariveles, por un lado el drama íntimo de Ely y por otro el contexto donde transcurre su adolescencia, un país donde el aborto aún no está completamente legalizado.

Entrevista a Pablo Giorgelli: Invisible es una película sobre la adolescencia desamparada. 3

P.E.A.: – ¿Tuviste siempre presente el desenlace o surgió a medida que se desarrollaba el personaje de Ely?

Pablo Giorgelli:Lo de la actualidad en mi película es producto del destino como te dije anteriormente, nunca fue pensada para abordar estas temáticas. Me gusta de todos modos que cruce la frontera entre ficción y realidad. Procuro no hacer un cine didáctico, lo hago en base a los temas humanos que me conmueven, que me interesan y siempre desde un punto de vista artístico. Me propuse de entrada no caer en una película discursiva, que diga cómo se deben hacer las cosas pero creo que al llegar en este momento ideal puede ser una herramienta más para el debate. Para todos aquellos que toman el tema desde la distancia tal vez la película les ayude a aproximarse a una historia no abstracta. En unas proyecciones se me acercaron unas chicas feministas para decirme que a partir de la película ya tenían una herramienta para mostrar lo que pasa por la vida de una adolescente como Ely, la película te arrastra a un lugar emocional no racional. Personalmente pienso que el aborto debe ser despenalizado pero para la película yo debía correrme y dejar presente cómo pensaba Ely, sus creencias, sus decisiones, su mundo. No obstante la película tiene una postura crítica sobre este sistema, que no panfletea ni tampoco levanta un dedito acusador. 

P.E.A.: – Uno de los tópicos que atraviesa tu película es la orfandad del personaje, la ausencia de adultos en el rol de escuchas o ayudantes para la toma de decisiones importantes. ¿Cómo cortar esa incomunicación entre adultos y adolescentes sobre temáticas tan importantes como las de tu película, según tu opinión?

Pablo Giorgelli:Para contestar eso habría que consultar un especialista. Personalmente me atrevo a decir que hay que replantearse que tipo de sociedades generamos, la responsabilidad que uno toma frente a las cosas, exigir que no pasen las cosas como están pasando y para eso lo fundamental es la organización social. La sociedad encuentra salidas cuando se junta, cuando milita. Si bien yo aclaro que mi película no es militante, admiro a las personas que militan por una idea, proyecto, ponen su cuerpo por las causas que creen justas. Creo que las respuestas se encuentran en la organización social y por eso la película se encarga de retratar ese desamparo en los distintos órdenes de la vida, la familia, las instituciones, el Estado. Ahí están las respuestas, qué familia tenemos puertas adentro, qué tipo de educación queremos por ejemplo, ¿que se enseñe como ocurre en la película italiano a los jóvenes antes que educación sexual?, ahí se está ganando, a pesar de la falta de conciliación en el debate existe cierta sintonía con el tema de la educación sexual. También hay que entender que el Estado es para todos, somos todos, no los gobiernos de turno. Se trata de encontrar las respuestas a las demandas de distintos sectores organizados. 

Entrevista a Pablo Giorgelli: Invisible es una película sobre la adolescencia desamparada. 2

P.E.A.: – Una de las características que prevalece en tu ópera prima Las acacias es ese tono intimista en la relación del camionero con su pasajera, algo de ese recurso repite en Invisible. ¿A vos te resulta más cómodo lograr ese tono con esos tiempos en tus historias o tus películas estarán formateadas hacia el tono, ritmo y tiempo que la propia película te pide?

Pablo Giorgelli: – El elemento en común de ambas películas es que retratan un conflicto interno, no resuelto. Ambas películas se instalan en el proceso, tanto el camionero de Las acacias como Ely en Invisible se encuentran atravesados por ese proceso y la película se apoya en la resolución del conflicto interno, cuenta la duda que carcome a los personajes. Ahí hay algo que define el planteo estético y la selección de los elementos. Sucede en la vida más que en el cine, cuando uno tiene esas dudas tan internas no hay palabras para transmitir y de ahí que la intimidad se vuelve importante. En el transitar del proceso de resolución, ambos protagonistas no pueden decir lo que les pasa, por eso ambas películas adoptan un tono parecido. Ahora bien, yo pienso que cada película tiene un alma propia, una forma propia, tiene que descubrir cual es la manera de ser mejor realizada. Eso es lo que intento yo, de acuerdo a la lógica interna de los personajes. Me gusta en cada caso descubrirle la forma y el alma a mis películas. Cuando aparezca la próxima veremos si es de un mismo tono o diferente. Lo que puedo decirte es que me gusta contar conflictos internos, personajes humanos, ese cine me gusta y me conmueve. 

P.E.A.: – ¿Tuviste presente el desenlace o surgió a medida que ibas configurando el personaje de Ely, su entorno y contexto?

Pablo Giorgelli: – Fue apareciendo con el transcurso del trabajo. Me tomé un tiempo para entender si ese era el final, u otro. Tuve que decidir entre mis ideas y las del personaje, no fue nada fácil. Cuando sentí que era un desenlace orgánico no tuve dudas, era consecuente con la mirada de Ely. No podía intervenir en el acto final con mi propia mirada. Si me preguntás a mí, no hubiera tomado la decisión que ella termina tomando. Lo importante es que la película en determinado momento deja de acompañarla, y no podemos saber si tomará una nueva decisión. No hay elipsis, no hay semana después, sino tiempo presente, una cámara acompañando al personaje aquí y ahora.

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here