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miércoles, 13 mayo 2026
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El beso de Judas: Los meandros de la justicia

Por Maximiliano Curcio

El Beso de Judas representa el debut detrás de cámaras del director Martín Murphy, quien también firma su primer guion. Tras un exitoso paso por el Cine Gaumont, donde se mantuvo varias semanas en cartel, la película continúa sumando atención luego de su recorrido por festivales internacionales.

El film se propone como una investigación respecto al paradero de un sospechoso, en paralelo a un descenso al corazón de una tragedia familiar que deja una vida arrebatada y cuentas pendientes que saldar. El título elegido no es gratuito: la bíblica figura del ‘beso de Judas’ fue el disparador para una idea que cobró forma de intrigante puzzle narrativo, mientras las piezas intervinientes se debaten entre la venganza, la traición, la lealtad y la brutalidad.

Lo que podría haber sido un policial clásico, con todos los ingredientes del género, acaba resultando una poco satisfactoria mixtura. El Beso de Judas se presenta como una mirada inquieta y ambigua sobre el accionar de la justicia y la policía, con pistas que invitan al desconcierto. Según el universo narrativo que el film plantea, rastrear un culpable asemeja a buscar un fantasma: todos cargan alguna culpa y ocultan algún secreto, pero nadie parece dispuesto a confesar del todo. Más vale tener cuidado con quien te enseña a besar…

¿Qué haríamos en el lugar de un ser cegado de odio, buscando justicia? Esa es la pregunta que sobrevuela -entre otras que paga el estado- a lo largo de un tenso relato que hace del flashback una herramienta de uso excesivo. El devenir se construye en torno a la búsqueda de un culpable, con un tono que fluctúa entre la denuncia y la introspección. Como señala uno de los personajes, “cada uno es dueño de su karma”, mientras el director parece construir desde allí una historia sobre traiciones inesperadas, decisiones límite y un deseo irreparable de reparación personal.

Desde lo formal, por momentos, Murphy entrega a ejercicios de estilo que intentan sumar intensidad, aunque no siempre consiguen generar el clima apropiado. Al ópera primista le falta tino, tal vez experiencia, para resolver ciertas secuencias, y si bien hay pasajes que encuentran potencia en el cruce entre imagen y tensión dramática, otros carecen de resolución efectiva o se pierden en una narrativa forzada hasta lo pueril.

A nivel actoral, el film cuenta con un elenco coral de intérpretes conformado por Damián De Santo, Alfredo Casero, Freddy Villarreal, Gustavo Pardi, Fernando Lúpiz, Martín Campilongo, Adriana Salonia y el propio Murphy. Un nutrido grupo, capaz de alternar escenas de notables diálogos con otras que, lamentablemente, resuelven con torpeza momentos claves. El síntoma de disparidad que se prolonga a lo largo de todo el metraje.

Aun así, el registro policial que propone la película se aleja de lo común dentro de nuestra industria, y eso es, en sí mismo, un logro a destacar. Se agradece el riesgo, aunque insuficiente, en el intento por ofrecer una historia inquietante, violenta y existencial que no solo interroga al poder, sino también a los vínculos. En el trasfondo de todo ello, una línea se vuelve ineludible: “¿Quién paga las preguntas que se hace un ciudadano herido?”.

Título: El beso de Judas. Título original: Idem. Dirección: Martin Murphy. Intérpretes: Damián de Santo, Alfredo Casero, Martín Campilongo, Adriana Salonia, Fredy Villareal, Fernando Lúpiz, Gustavo Pardi, Virginia Fasceto y Luciano Linardi. Género: Policial, Thriller, Drama. Calificación: AM 16 años. Duración: 96 minutos. Origen: Argentina. Año de realización: 2025. Distribuidora: Digicine. Fecha de estreno: 27/03/2025. Estreno en Flow: 23/05/2025.

Puntaje: 4 (cuatro)

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