Por Juan Alfonso Samaja
Juan Debere, inspirado por su héroe de cómic de la infancia (Bombín), se ha convertido en actor, consagrándose con el personaje de El Escorpión Justiciero. Al recibir la noticia de que le quedan 6 meses de vida, Juan buscará reconectar con aquel sentido vital que lo impulsó desde la infancia, y decir viajar a Bruselas, donde ha sido creado el personaje de su amado Bombín.
Crítica
El núcleo de la propuesta narrativa es potente: un hombre que –aparentemente- lo tiene todo, debe enfrentar de repente el vacío de su vida ante la noticia fatal e inminente de su muerte próxima. La noticia lo obliga a redescubrir la pasión por el vivir, y a animarse a encarnar aquello que siempre quiso ser, pero ya no en la forma de una simulación controlada, sino con la dinámica de lo real, donde ya no hay segundas tomas ni dobles de acción que eviten los peligros reales de ponerle el cuerpo a la vida.
Lamentablemente, el desarrollo argumental de la propuesta no consigue explotar adecuadamente esa idea. La trama, en lugar de profundizar la línea psicológica de la vivencia interna del personaje, se desvía innecesariamente en la misión alrededor de la ley anti-inmigratoria que se está discutiendo en Bruselas, y los vericuetos alrededor de unos asuntos de corrupción por parte de un funcionario público.

El desvío es doblemente penoso: porque lo interesante de la propuesta no es la misión, sino el viaje interior del protagonista, que queda completamente silenciado por el ruido de los personajes que lo rodean vinculados a la línea narrativa de la misión policial. Pero, además, porque la misión misma es débil y trivial: parece una mera excusa para el desarrollo de personajes. Pero los caracteres alrededor de esta línea de acción tampoco han sido beneficiados con una individualización psicológica consistente y atractiva; no hay una contrafigura realmente importante, y todo el peso del drama recae siempre en el personaje de Juan. Como no son tampoco estos caracteres el centro del relato, resulta que ni la misión ni los personajes asumen de manera franca el centro de la escena narrativa.
El ambiente y las locaciones de Bruselas no juegan tampoco un papel significativo en la trama, y ello se debe, quizás, a la pérdida del impulso originario de la trama en torno al fanatismo de Juan por el personaje de historieta. Por el modo en que la película introduce al personaje de Juan, parecía esperable que la temática del cómic tuviese mayor pregnancia en los acontecimientos. Y si Juan hubiese tratado de recorrer por sí mismo las peripecias de Bombín, o intentado develar algún secreto en torno a la creación del personaje, quizás estas locaciones hubiesen tenido mayor fortaleza dramática.
Título: La muerte de un comediante.
Dirección: Diego Peretti y Javier Beltramino
Intérpretes: Diego Peretti, Malena Villa, Eric Jean Bier, Heinz K. Krattiger, Chuck Hargrove, Marioska Fabián Nuñez, Carl-Philipp Wengler, Andrés Guillín y Agustín Matías Kim.
Género: Drama.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 106 minutos.
Origen: Argentina/ Bélgica.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Moving Pics.
Fecha de estreno: 20/11/2025.
Puntaje: 5 (cinco)
