Por Mónica Grau Seto, corresponsal en España
*Se advierte al lector que la nota podría contener spoilers
El debut como guionista y en la dirección de Chris Stuckmann, figura emblemática de la crítica cinematográfica en YouTube y con más de 2 millones de seguidores, llega a salas con un equipaje tan interesante como arriesgado: una campaña de Kickstarter multitudinaria entre sus seguidores en redes, el respaldo de NEON tras promover el guion en el Fantastic Fest (Austin) en 2019, el apoyo directo de Mike Flanagan y un recorrido por festivales que incluyó su paso por el Festival de Sitges 2025. Todo ello generaba la sensación de estar ante uno de los estrenos de terror más esperados del año. Sin embargo, Terror en Shelby Oaks termina siendo una obra irregular. Una película cuyo arranque fulgurante y lleno de atmósfera se diluye en una segunda mitad repetitiva, apresurada y lastrada por decisiones narrativas difíciles de justificar.
Además de explorar lo sobrenatural y el terror, aunque no llega a ser folk horror, el director también quería mostrar la importancia de los vínculos familiares. Esa angustia de separación forzosa está inspirada en la propia infancia del director que no tuvo contacto con su hermana durante más de 10 años, al alejarse de sus padres que eran Testigos de Jehová, y esto aporta al film un sustrato emocional que podría haber elevado toda la narración. también nos muestra como Riley desde pequeña ha tenido una sensibilidad para percibir presencias, y Mia, luchando contra la apatía policial doce años después, forman una dupla con potencial dramático suficiente para sostener una película mucho más rica en matices, pero lamentablemente esto sólo funciona en la primera parte.

La película se abre con un dispositivo formal brillante: un mockumentary que reconstruye la desaparición de Riley Brennan (Sarah Durn) a través de entrevistas y un falso documental, para proseguir con visualizaciones del canal de YouTube del grupo Paranormal Paranoids y el hallazgo de nuevas cintas, filmadas con cámaras de 2006 y micrófono de 2007 para acentuar la textura analógica del found footage más clásico. Aquí es donde Shelby Oaks respira con mayor autenticidad y donde Stuckmann demuestra que conoce profundamente los códigos del género, especialmente esa mezcla de lo íntimo y lo inquietante que hicieron grande a El proyecto de la bruja Blair o Lake Mungo.
La utilización de dos líneas temporales, el pasado antes de los smartphones y el presente de Mia (Camille Sullivan) investigando sola, funciona especialmente bien en este primer acto, donde el montaje va hilando información, tensión y una sensación creciente de fatalidad. La ambientación, la fotografía y el diseño de localizaciones son un auténtico acierto, y el casting, sin destacar, cumple con solvencia.
Pero la película va perdiendo interés y llenándose de tropos demasiado vistos y predecibles. Y el problema no son las interpretaciones, sino el guion que hace que la protagonista actúe de una forma absurda e insensata que no tiene lógica alguna, como acudir sola y de noche a un lugar que sabe que está maldito por alguna presencia maligna. En esta segunda parte que sucede en la actualidad y con Mia investigando sola, a pesar de que podría pedir ayuda a su marido, a los periodistas o a la propia policía, todo se precipita y sucede demasiado rápido.
Hay bastante found footage, las localizaciones son un acierto, la fotografía consigue crear una ambientación bastante terrorífica, el casting también es correcto, pero falla en el guion, ya que podría esperarse mucho más de alguien que justamente tiene bastante conocimiento cinéfilo y ama el género del terror.
Lamentablemente no consigue un trabajo tan sólido como el de otros surgidos de las redes sociales y que están sorprendiendo como guionistas y directores con películas de terror increíbles, como son los hermanos Danny y Michael Philippou, responsables de Talk to me y Bring her back (que considero que es una de las mejores películas de este año, otro ejemplo seria Curry Barker, co-creador del canal de humor “That’s a Bad idea” con la muy aplaudida película Obsession, estrenada en el Festival de Cine de Toronto y también presentada en Sitges. Pero lo que podría ser una muestra clara de amor por el cine de terror y un homenaje a títulos clásicos como El Proyecto de la Bruja Blair, termina siendo una mezcla de clichés con un final un tanto absurdo.
Otro problema del guion es la existencia de personajes secundarios que apenas están trazados y el drama no termina de ser creíble, como la relación de Mia con su marido, lo poco se explota el uso de la policía o periodista que podrían poner más tensión en la trama u ofrecer más víctimas, sin olvidarnos de la aparición del actor Keith David que apenas dura dos minutos.

Además, no deja de ser curioso que el pueblo abandonado (y ficticio), al que se refiere el título del film, apenas tiene relevancia en la trama y no se exploran más espacios, ni se busca el motivo por el que desaparecieron todos sus habitantes, o quien pudo provocar el incendio en el parque de atracciones. Sin duda, podría haber jugado más permitiendo a los espectadores investigar edificios abandonados, pistas… como si se tratara del misterio de la colonia de Ronaoke, perdiendo la oportunidad de convertirse en un case study de terror.
Quedando claro que el conocimiento del género no siempre se traduce en la capacidad de renovarlo, y aquí el guion se queda corto justo donde debería arriesgar. Terror en Shelby Oaks es una obra desigual: un homenaje sincero al found footage y a los terrores de la era pre-digital que brilla en su arranque y se desinfla a medida que avanza. Sus virtudes visuales y su trasfondo emocional no logran compensar un guion que cae en clichés, personajes poco explotados y efectos digitales con CGI que rompen la atmósfera cuidadosamente construida.
Título: Terror en Shelby Oaks.
Título original: Terror en Shelby Oaks.
Dirección: Chris Stuckmann.
Intérpretes: Camille Sullivan, Sarah Durn, Keith David, Brendan Sexton III, Brenna Sherman, Michael Beach, Mason Heidger, Joe Quinn, Mariah Burks, Sloane Burkett y Robin Bartlett.
Género: Terror.
Calificación: AM 13 años con reservas.
Duración: 99 minutos.
Origen: EE.UU./ Bélgica.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 20/11/2025.
Puntaje: 5 (cinco)
