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jueves, 4 junio 2026
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Hasta que me quede sin voz: Como si fueras a morir mañana

Por Maximiliano Curcio

*Se advierte al lector que la crítica contiene spoilers

Hasta que me Quede Sin Voz —el documental sobre el multi premiado artista Leiva, dirigido por Mario Forniés y Lucas Nolla, y con estreno confirmado en Cine Arte Cacodelphia -el próximo 19 de diciembre en Buenos Aires— llega precedido por un sólido recorrido en festivales internacionales. Tras celebrar proyecciones en distintos encuentros y circuitos, incluidos el Festival Internacional de Cine Documental Musical IN-EDIT Barcelona y el Festival de Cine de San Sebastián 2025, arriba a territorio local, donde el músico cuenta con una sólida fanbase.

Construido como un retrato íntimo y en primera persona, el film propone una narración que explora la vida y la carrera del consagrado compositor. De modo llamativo, todo comienza con un trágico y desafortunado accidente en la niñez, que aún hoy deja marcas… y no solo físicas. Lo imponderable funciona aquí como puente para llegar a sus inicios profesionales, su posterior consagración y un presente que involucra su compleja condición de salud. Forniés y Nolla, dupla de creadores que han acompañado a Leiva en escenarios y momentos personales claves de su trayectoria, despliegan un dispositivo de cercanía que se apoya en abundante material de archivo y en la observación directa de un presente atravesado por la urgencia.

El documental captura los apremios de cara a una gira de escala mundial: el calendario aprieta, los nervios previos a un show se multiplican y la exposición mediática ante ruedas de prensa agotadoras se vuelve parte del desgaste. La vida de hoteles, buses y aeropuertos aparece como rutina, mientras la inspiración se sitúa a milímetros del trastorno de ansiedad. Leiva hace equilibrio sobre un delgado alambre. ¡Bienvenidos al ritual! ¿Dónde se encuentra la motivación para escribir canciones cuando la presión externa es extrema y la revolución interna no se detiene?

Con gran acierto, la dupla autoral retrocede en el tiempo para reconstruir un recorrido sumamente atractivo: Leiva comenzó dando sus primeros pasos en el oficio en el barrio de Malasaña, acumulando esperanzas, tropiezos y sueños cumplidos a medias. Autodidacta, aunque hoy multi instrumentista, en 1999 formó junto a Rubén Pozo la banda de culto “Pereza”, con la que grabó seis álbumes hasta su separación en 2011. Aquellos inicios, como meros teloneros, en clubes y garitos de lo más variados, nos revelan el clima que imperaba en la época: la sinergia existente entre hippies, punkies y mods resultó el caldo de cultivo del que se nutrió su identidad musical.

El éxito, extraña forma que cobra el prestigio y que puede, o no, desunir a las personas involucradas en un proyecto, se convertiría en un termómetro certero, de cara a la difícil decisión del dúo creativo de lanzarse como solistas. Para Leiva, un necesario punto de quiebre. Tras la disolución del grupo, dio inicio a una carrera anclada en el rock alternativo que ya suma seis placas de estudio y otras tantas en directo. Gestor de una acrobática conciliación con el público, el madrileño volvería a levantar alto vuelo, como si la suerte le concediera otra merecida oportunidad.

Hasta que me Quede Sin Voz atraviesa momentos de alto voltaje emocional, como lo demuestra su show en el Luna Park en 2023, síntesis de una carrera atravesada por el riesgo, la exposición y la resistencia. Curiosa burla del destino, en el mejor de los momentos, el cuerpo irrumpe como irónico límite: una lesión en la cuerda vocal izquierda lo obliga a continuas intervenciones. Una vez recuperado, es hora de salir al campo a jugar de otra forma. Garganta afectada, estrés feroz; las giras ya no son lo que eran. El fantasma sobrevuela. La voz ya no fluye sobre las notas y el riesgo de romperse atrapa por completo. Las inseguridades del cantautor afloran, víctima de una dolencia –a priori- irreversible que le hace perder precisión. Puntos suspensivos, la continuidad de su carrera bajo serio riesgo.

Ante tal cuadro de situación, el documental no esquiva zonas incómodas, reflejando los problemas del artista con el alcohol, presentado como el perfecto antídoto para calmar las presiones post gira y el intento constante de sortear la hiperrealidad que lo rodea. A altas revoluciones, Leiva no pretende ceder sino insistir e impulsarse, aun cuando el paraíso se vuelve desquiciado. ¿Malogrado compositor? De eso nada, ¡lo que hay que hacer por el rock!

Todo lo que deja cicatriz, asimismo lo contraindicado, es enfrentado: aprendizaje por las malas, haciendo música como misión. El genio compositivo, con o sin voz, apela al micrófono o a los golpes de batería. Entre tales tensiones emergen vivencias que se traducen en materia creativa, también su relación con Joaquín Sabina -junto a quien produjo, a la fecha, dos discos- y la gestación de un nuevo trabajo de estudio que el film registra sin reservas, convidándonos flamantes canciones.

Esta pormenorizada radiografía del gran intérprete no deja detalle fuera de observación: conmueve ver a un artista haciendo denodado equilibrio, al borde de sus posibilidades. Porque incluso cuando su elemental instrumento flaquea, el impulso creativo sigue buscando cómo hacerse oír.

ESTRENO EN CINE ARTE CACODELPHIA:
19 DE DICIEMBRE; 21hs.

Título: Hasta que me quede sin voz.
Título original: Idem.
Dirección: Mario Forniés y Lucas Nolla.
Intervenciones: Leiva, Rubén Pozo, Joaquín Sabina, Juancho Sidecars, César Pop, Ignacio Villamor (Tuli), Mateo Sujatovich, Iván Ferreiro, Amaro Ferreiro, Merche Torres, Isaac “Pitbull” Cruz, The Guapos, El David Aguilar.
Género: Documental, Música.
Calificación: ATP.
Duración: 95 minutos.
Origen: España.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Cine Tren.
Fecha de estreno: 19/12/2025.

Puntaje: 10 (diez)

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