En el documental Los días chinos, actualmente en cartel en el cine Gaumont, Santiago Loza, en calidad de guionista y director, convierte un viaje largamente postergado en el punto de partida de una experiencia cinematográfica en extremo personal. El también talentoso dramaturgo concibe su flamante film desde una premisa tan sencilla como rigurosa: cada jornada dará origen y forma a una toma; la inquietud lo impulsará a anotar sin perder detalle y crear poesía, en una suerte de diario bitácora y propia brújula para dejar señales de los lugares transitados. Ese registro terminará convirtiéndose en la crónica de un asombro permanente y en una manera de preguntarse, una y otra vez, cómo seguir haciendo cine.
La excursión oriental trasciende rápidamente el relato turístico para convertirse en un laboratorio creativo. Todo es materia de observación y, por lo tanto, todo es materia artística: tras un nuevo destino, nace un desafío diferente y, casi siempre, con la lluvia como inseparable compañera de camino. Loza (director de 4 mujeres descalzas, Rosa Patria, La Paz y Breve historia del planeta verde) deambula como un flâneur contemporáneo que observa a través de la lente de su cámara, atento a aquello que llama su atención; se trata de un artista convencido de que, incluso lo cotidiano, puede revelar una belleza inesperada.

Dueño de una frondosa trayectoria en el cine, el teatro y la escritura, Loza hace convivir aquí sus distintos oficios. El ejercicio se nutre del encuentro con otras culturas, mientras los tiempos de la creación aparecen signados por la postergación, los imponderables y las incertidumbres que, inevitablemente, acompañan los procesos creativos. Singular resulta recapitular que el presente metraje se encuentra enlazado, de modo inevitable, a aquel curso de escritura que permaneció pendiente durante años y que –finalmente- encuentra en esta travesía una inesperada resolución.
Es el propio director quien, mediante una serena voz en off, acompaña el recorrido y comparte pensamientos que -muchas veces- se elaboran sobre imágenes fuera de foco o deliberadamente difusas. Solo en Shanghái, Loza intenta escribir un poema mientras la cámara observa con la misma minuciosidad con la que un escritor construye una frase. Detallista por naturaleza, rueda con una presencia casi fantasmal, manteniendo siempre una prudente distancia respecto de aquello que contempla. Más que apropiarse de los espacios, parece dejar que sean ellos quienes hablen. Todo es motivo de documentación y de descubrimiento en una película que termina funcionando como una obra imaginaria construida con paciencia de artesano.

Mientras en Argentina todos duermen, en el otro lado del globo Loza persigue consignas creativas que ordenan sus días. Las redes sociales, como es de esperar, encuentran un lugar dentro de ese recorrido; no como un mero soporte de comunicación, sino como herramientas capaces de estimular nuevos procedimientos. Tradiciones, costumbres y rasgos culturales alimentan durante semanas una mirada abierta al fortuito hallazgo, donde la belleza puede encontrarse tanto en la naturaleza como en aquello que la imaginación o la ilusión consiguen recrear.
Los días chinos propone entender que China no es solamente un territorio geográfico, sino también un estado de conciencia al que el autor egresa, cada tanto, para reencontrarse consigo mismo y con su manera de crear. Un periplo transformador que parece haber marcado al realizador para siempre e invita al espectador a detenerse, mirar con otros ojos y constatar que el verdadero viaje comienza en la inagotable capacidad de sorpresa.
CINE GAUMONT
SALA 3 – funciones 20:30hs
(jueves 9 al miércoles 15/07)
Título: Los días chinos.
Dirección, guion y fotografía: Santiago Loza.
Edición: Lorena Moriconi.
Música: Fernando Kabusacki.
Sonido: Francisco Pedemonte.
Género: Documental, Cine Ensayo.
Calificación: ATP.
Duración: 63 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Compañía de Cine.
Fecha de estreno: 06/03/2026.
Puntaje: 9 (nueve)
