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viernes, 17 julio 2026
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La Odisea: Épica monumental no exenta de fallas

Por Juan Alfonso Samaja

*Se advierte al lector que la crítica podría contener spoilers

El relato narra las vicisitudes de Ulises en su intento por regresar a Ítaca luego de haber vencido a los troyanos. Mientras el héroe busca el modo de volver, en su palacio, numerosos pretendientes lo dan por muerto debido al tiempo transcurrido sin noticias. Estos hombres conspiran para apropiarse del reino y fuerzan a su esposa, Penélope, a escoger a un nuevo marido.

Crítica

La película ostenta una realización virtuosa en todos los rubros de la producción; ha sido rodada en los escenarios naturales mencionados en el texto homérico, y el diseño de arte y la fotografía son monumentales, y sólo por estos motivos la película merece una consideración especial, y la recomendación de disfrutarla en pantalla grande.

Se puede polemizar indefinidamente sobre la autonomía de una obra contemporánea y su dependencia respecto de una obra que toma como referente para realizar una adaptación en la actualidad; lo cierto es que no deja de ser una situación afectada de contradicciones inherentes, pues el material anterior no puede conectar con el presente de la enunciación si no es a condición de diseñar una reconstrucción artística que, al mismo tiempo, acerca y aleja el producto de los aspectos materiales que toma como fundamento.

En lo personal asumo sobre esta cuestión una posición más bien pragmática: si funciona, es válido como recurso. Esto significa dos cosas: que el apegarse rigurosa y estrictamente a la historicidad presunta del material de origen no es un mérito en sí mismo, constituye, en todo caso, un recurso poético posible, entre otros. La película presenta, efectivamente, varios anacronismos: el casco de Ulises no es griego, sino romano; los dilemas morales que aquejan a un Ulises en crisis por la barbarie que ha tenido que realizar para conseguir la victoria, parecen más cercanos a un dilema burgués que a algo que podría haberse planteado un héroe de la epopeya clásica. Nolan ha justificado alguna de estas decisiones (que no hablen en griego antiguo, ni en griego moderno siquiera, sino en inglés estadounidense, y el casting que acompaña la producción) afirmando que con ello pretende generar un impacto emocional directo con el público. La única pregunta válida, entonces, puede ser: ¿consigue el realizador dicha intimidad con el espectador, o no? Dejo a cada espectador ese dictamen.

En cuanto a los aspectos formales del relato hay algunas decisiones narrativo-enunciativas que considero menos afortunadas, mencionaré en particular dos: el foco del relato y la retórica de la escena final.

El texto homérico tematiza dos núcleos conflictivos: el regreso a su patria y las vicisitudes intermedias que se lo impiden y la conspiración que se va tejiendo en su palacio por parte de los pretendientes. La película respeta este esquema, pero –a mi juicio- pone un énfasis excesivo en el conflicto interior del personaje, restando fuerza dramática al componente de la intriga de palacio, sobre todo porque estos acontecimientos en Ítaca no tienen en el argumento una presencia constante. Tampoco el viaje de Telémaco a Esparta (para averiguar sobre el paradero de su padre) refuerza el conflicto ni genera elementos de conflicto nuevos, haciendo de toda esa secuencia un momento algo inorgánico en relación al resto de la trama.

Creo que se podría haber remediado esa situación de dos modos: 1) articulando mejor el paralelismo con las escenas del palacio (aunque es verdad que hubiese implicado distribuir de modo diferente el protagonismo estelar, demasiado centrado en la figura del protagonista); 2) generando conflictos internos entre Ulises y los marineros que lo acompañan. El relato, sin embargo, toma la decisión de regodearse excesivamente en los dilemas interiores del protagonista. Esto no significa que no hay acción en la película, sino que la acción se presenta como un elemento esporádico y, sobre todo discontinuo; no es ella la que vertebra los acontecimientos que se narran, sino parte de lo narrado.

El otro elemento que a mi juicio se desluce es el momento del desenlace, que resulta algo meloso en su carácter, y falto de contundencia en el impacto para una escena de cierre.

Por todo otro concepto, la película funciona muy bien; es excelente cuando la acción transcurre, lo es un poco menos cuando esta reposa y pretende el relato habitar un tono reflexivo en el que no consigue estar cómodo.

Título: La Odisea.
Título original: The Odyssey.
Dirección: Christopher Nolan.
Intérpretes: Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, John Leguizamo, Benny Safdie y Mia Goth.
Género: Épico, Acción, Fantasía, Aventura.
Calificación: ATP con reservas.
Duración: 172 minutos.
Origen: Reino Unido / EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: UIP Argentina.
Fecha de estreno: 16/07/2026.

Puntaje: 8 (ocho)

 

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