Por Iara Reboredo
No todos los thrillers necesitan apoyarse en persecuciones o giros constantes para mantener la atención del espectador. En El Afinador, el director Daniel Roher construye un relato que combina suspenso y drama mientras alterna distintos tonos narrativos, logrando una propuesta entretenida que, aunque recurre a algunas convenciones del género, sabe encontrar una identidad propia. Lo que más aprecié de este proyecto es que convierte el diseño sonoro en el verdadero motor de la historia.
La historia sigue a Niki (interpretado por Leo Woodall, conocido por su papel en The White Lotus y Bridget Jones: Loca por él), un joven afinador de pianos con una extraordinaria sensibilidad auditiva que termina involucrado en una red criminal donde su talento adquiere un valor inesperado. A medida que el conflicto avanza, la película consigue equilibrar el thriller con momentos más íntimos, explorando la relación entre el protagonista, su mentor Harry (Dustin Hoffman) y quienes lo rodean. Si bien el desarrollo resulta previsible en algunos pasajes, el guion mantiene el interés gracias a personajes cercanos y a una progresión narrativa que nunca pierde de vista el costado humano de la historia.

Uno de los aspectos más destacados es, sin dudas, el apartado técnico. El diseño sonoro se convierte en un protagonista silencioso que acompaña cada decisión del personaje principal y transforma pequeños detalles en fuentes de tensión. En varios momentos me recordó mucho a las decisiones que tomó Damien Chazelle en Whiplash: música y obsesión, especialmente por la manera en que el montaje acelera la tensión y hace que cada sonido tenga consecuencias dramáticas. Sin buscar el mismo impacto visual, ambas películas comparten esa capacidad para hacer que cada nota, cada silencio y cada corte tengan un por qué: un peso dramático que trasciende la imagen.
Las actuaciones también elevan el resultado final. Leo Woodall ofrece una interpretación contenida pero muy efectiva, transmite la vulnerabilidad de un personaje cuya mayor virtud termina convirtiéndose en su mayor riesgo, y convive constantemente con un enemigo que no puede parar: el ruido. A su lado, Dustin Hoffman aporta cierta calidez en un papel que funciona como el apoyo emocional de la película. La relación entre ambos se siente genuina y logra sostener buena parte del relato, mientras que el resto del elenco acompaña con solvencia sin desentonar con el tono general.

Quiero destacar a Havana Rose Liu (que tuvo una breve aparición en la película Letras Robadas), ella interpreta al interés amoroso de Niki, una pianista obstinada y perfeccionista, meticulosa. Su personaje le aporta mucho al cambio de ritmo que atraviesa la película, le da estructura, por más que sean escenas dramáticas o con toques de romance, la trama deja de correr cuando Niki está con ella, lo que muestra cierta dualidad respecto a cómo es su personalidad y cómo avanza la película cuando aparece. Liu y Woodall comparten una química inquebrantable, muy digna de ver y apreciar.
El Afinador no reinventa el thriller ni busca hacerlo, pero entiende cuáles son sus fortalezas y las aprovecha con inteligencia. Su apuesta por el sonido como herramienta narrativa, la química entre sus protagonistas y una puesta en escena cuidada logran compensar algunas resoluciones previsibles y un último tramo que pierde algo de fuerza. El resultado es una película sólida, con personalidad y varios momentos de gran tensión, que demuestra que, cuando la forma acompaña a la historia, incluso las ideas más simples pueden convertirse en una experiencia atrapante.
Título: El afinador.
Título original: Tuner.
Dirección: Daniel Roher.
Intérpretes: Leo Woodall, Dustin Hoffman, Havana Rose Liu, Jean Reno, Lior Raz, Tovah Feldshuh, Nissan Sakira y Gil Cohen.
Género: Thriller, Drama, Crimen.
Calificación: R- 13 años.
Duración: 109 minutos.
Origen: Canadá/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: BF+ Paris Films.
Fecha de estreno: 02/07/2026.
Puntaje: 8 (ocho)
