Por Iara Reboredo
Todavía existe cierta tendencia a pensar la animación como un género destinado principalmente al público infantil, como si sus posibilidades narrativas tuvieran que limitarse a historias sencillas, personajes entrañables y moralejas fáciles de digerir. Wildwood: El bosque salvaje llega para discutir esa idea. En su nueva película, Travis Knight y el estudio Laika (creadores de películas como Coraline y la puerta secreta y Paranorman) construyen una aventura fantástica que no teme adentrarse en territorios oscuros, abordar emociones difíciles ni presentar un mundo que no siempre distingue con claridad entre lo maravilloso y lo amenazante. Es una película que puede disfrutar un público joven, pero que no necesita tratarlo con condescendencia ni excluir a los espectadores adultos para hacerlo.

La historia comienza cuando Prue McKeel, una adolescente, pierde a su hermano menor al ser secuestrado por una bandada de cuervos. Su búsqueda la conduce hasta Wildwood, un bosque oculto en las afueras de Portland donde conviven animales que hablan, criaturas extrañas y personajes que parecen responder a reglas completamente distintas de las del mundo que conoce. Acompañada por su amigo Curtis, Prue deberá atravesar ese territorio para recuperar a su hermano y enfrentarse a una amenaza que excede su objetivo. El punto de partida remite a los cuentos clásicos del camino del héroe, en los que un personaje abandona su hogar y se interna en lo desconocido, pero la película evita convertir ese viaje en una aventura completamente segura: entrar al bosque significa aceptar que el peligro es real y que no todo conflicto se resuelve con una lección de vida.
Ahí aparece una de sus mayores virtudes, Wildwood no confunde la fantasía con la obligación de suavizarlo todo. La violencia, las pérdidas y las relaciones de poder forman parte de su universo, y los personajes no atraviesan sus dificultades sin consecuencias. Esa decisión le permite acercarse a un público adolescente que muchas veces queda atrapado entre las producciones pensadas para chicos y los relatos dirigidos a adultos. La película reconoce que crecer también implica descubrir que el mundo puede ser injusto, que las personas no siempre son lo que parecen y que hacer lo correcto no garantiza un resultado perfecto. No necesita abandonar la imaginación para hablar de esas cuestiones; por el contrario, utiliza su universo fantástico para darles una forma más expresiva.
La otra gran razón para celebrar la película está en su animación. Laika vuelve a demostrar las posibilidades del stop-motion, una técnica que exige construir personajes y escenarios físicos y animarlos fotograma a fotograma. El resultado no se limita a exhibir una destreza artesanal: la materialidad de las figuras aporta textura, expresividad y una sensación de presencia que vuelve tangible el mundo de Wildwood. Cada espacio parece guardar una historia y cada criatura posee una identidad visual propia. En una época en la que la animación digital domina buena parte de la producción comercial, ver una obra de esta escala construida a partir del trabajo manual resulta especialmente estimulante. No se trata de afirmar que una técnica sea superior a otra, sino de reconocer que todavía hay experiencias cinematográficas que nacen precisamente de las posibilidades de un método tan laborioso.

La ambición visual también se traslada a la narración, la película no se conforma con acompañar el recorrido de Prue con una sucesión de escenarios llamativos: construye una aventura de dimensiones épicas, poblada por comunidades, alianzas y conflictos que le dan al bosque una historia propia.
Lo que hace especial a Wildwood no es solamente que una película animada pueda ser oscura, sino que su propuesta confía en que el espectador puede enfrentarse a imágenes inquietantes, conflictos y emociones contradictorias sin necesitar que todo se explique de manera sencilla. Laika construye un mundo en el que la imaginación no funciona como un refugio frente a la realidad, sino como una forma de explorarla. Aunque algunas tramas podrían desarrollarse mejor, el resultado es una película visualmente extraordinaria, con personalidad y una identidad que se resiste a las fórmulas más previsibles. Un recordatorio de que la animación no es una edad ni un público específico: es una manera de contar historias, y sus límites dependen de quienes se atrevan a imaginar.

Título: Wildwood: El bosque salvaje.
Título original: Wildwood.
Dirección: Travis Knight.
Voces originales: Peyton Elizabeth Lee, Jacob Tremblay, Carey Mulligan, Mahershala Ali, Awkwafina, Angela Bassett y Jake Johnson.
Género: Basado en libro, Animación stop-motion, Fantasía, Aventuras.
Calificación: SP (Sugerida para todo público con guía de los padres).
Duración: 130 minutos.
Origen: EE.UU./ Reino Unido.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Imagem Films.
Fecha de estreno: 29/10/2026.
Puntaje: 9 (nueve)
