Por Pablo E. Arahuete
El mérito de Un casamiento inolvidable (cuyo título original Por si acaso reflejaría con más claridad la esencia del film) obedece a un permanente sentido de búsqueda que no se agota en el intento, y asume el riesgo de una propuesta innovadora para tocar un tema que es patrimonio de la comedia romántica. Si bien la columna vertebral del género no se altera, es decir, personajes que se enamoran, los infortunios de la vida en pareja los separa y luego se vuelven a encontrar, la película de Alessandro D’Alatri reflexiona en clave de comedia liviana sobre los niveles del amor: el idílico, el verdadero, y el posible y real. El casamiento inolvidable al que hace referencia el título local es el de Stefania (Stefania Rocca) y Tomasso (Fabio Volo), quienes deciden contraer matrimonio en la iglesia de un pueblito, presidida por Don Livio (Gennaro Nunziante), un sacerdote muy poco ortodoxo que los hace reflexionar sobre el importante compromiso que están por afrontar. Parientes y amigos esperan el “sí, acepto”, sin embargo, antes los novios deberán contar su historia desde el día en que se conocieron.

En un gran flashback el relato retrocede al momento del primer encuentro y avanza vertiginosamente por todos los estados de la relación de pareja: el enamoramiento, las crisis, la influencia de los amigos, las inseguridades, el primer hijo, la rutinaria vida de casados, los roces y el desgaste de la pareja. El minucioso tránsito por las distintas etapas define dos dimensiones en el relato.
Por un lado, el mundo externo, el entorno, opera activa y decisivamente en la dinámica de la pareja, expuesta de manera involuntaria a la mirada ajena. Por otro lado, la transformación interna de los protagonistas, la paulatina desilusión, la necesidad de un cambio. Todos estos elementos plasmados en pantalla a través de un montaje ágil, un excelente manejo de los tiempos y una puesta en escena funcional a la dinámica alcanzada por el film.
El realizador y su co-guionista Anna Pavignano entrelazan desde un guion sólido un conjunto de situaciones sencillas que buscan la identificación directa con el público. La dirección de Alessandro D’Alatri dota a la historia de una frescura y calidez intensa que sortea casi sin notarse las curvas peligrosas de la redundancia propia del género. El eje central descansa sobre dos ideas conceptuales estrechamente ligadas con el desarrollo de la trama. Ambos personajes provienen del campo de la publicidad y la moda, símbolo de un mundo donde las apariencias dictan los comportamientos humanos, luego ingresan a un mundo de responsabilidades, lejos del idílico y colorido universo virtual de la imagen.

El mismo contraste sobrevuela la idea del amor como ideal en un primer acercamiento y como un proceso complejo e imperfecto, cruzado por eventualidades y contratiempos de la vida que lo ponen a prueba.
Este film sacude de la modorra a la decaída comedia romántica y aporta un enfoque inteligente pero no por ello menos emotivo en un género que necesita a gritos una brisa de aire renovador.
Título: Un casamiento inolvidable.
Título original: Casomai.
Dirección: Alessandro D’Alatri.
Intérpretes: Stefania Rocca, Fabio Volo, Gennaro Nunziante, Mino Manni, Maurizio Scattorin, Sara D’Amario, Claudio Ridolfo, Paola Bechis y Ada Treves.
Género: Comedia, Romance.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 114 minutos.
Origen: Italia.
Año de realización: 2002.
Distribuidora: Alfa Films.
Fecha de estreno: 16/10/2003.
Puntaje: 7 (siete)
