Por Francisco Nieto – Corresponsal Cine Nueva Tribuna, España

Todos aquellos que nos echamos las manos a la cabeza cuando el Estudio Ghibli anunció que cerraba sus puertas en cuanto a nuevas producciones animadas se refiere (en otras facetas como la de participar en proyectos ajenos en calidad de coproductores o en la venta de merchandising de la marca siguen actuando) podemos estar tranquilos, ya que su legado de indiscutible calidad sigue más vivo que nunca, gracias a una serie de autores y productoras -en este caso la Toho- que, si bien aún no han logrado alcanzar el nivel de excelencia de los Miyazaki o Takahata de turno (el listón es muy alto, no lo vamos a poner en duda), se les acercan bastante.El niño y la bestia: Corazón de guerrero 5

Uno de estos artífices que operan como alumnos aventajados es Mamoru Hosoda, quien después de unos prometedores inicios en sendas adaptaciones a la gran pantalla de series como Digimon u One Piece sorprendió a propios y extraños con La chica que saltaba a través del tiempo (2006). Las excelentes críticas recibidas y el buen acogimiento de público se convirtieron en aplauso unánime en sus dos siguientes producciones: Summer Wars (2009) y Los niños lobo (2012). Esta última, ganadora entre otros del Premio de la Academia Japonesa y del Festival de Sitges 2012 a mejor película de animación.


Con una película cada tres años, todos esperaban con ansiedad y expectaciónEl niño y la bestia: Corazón de guerrero 3 cuál sería su próximo proyecto en 2015, pero lo que pocos podían imaginar es que El niño y la bestia (The Boy and the Beast) iba a ser incluida en la sección oficial de Festivales de Cine tan importantes como el de San Sebastián. El talento e inagotable creatividad artística de Hosoda se traducen así en auténticas obras de orfebrería, a contracorriente del resto de cine que nos va llegando desde el país del sol naciente. La mayoría de producciones niponas que pululan por los Festivales y luego llegan a cuentagotas a las carteleras de cine se embadurnan de constantes new age, muy del gusto del público occidental.

El niño y la bestia: Corazón de guerrero 2Ahí tenemos para ilustrar lo que apuntamos los últimos trabajos que nos han llegado de cineastas tan reputados y consagrados como Naomi Kawase o Hirokazu Koreeda. Tanto en Una pastelería en Tokio (2015) como en Nuestra hermana pequeña (2015) el desarrollo argumental se vertebra en base a unos personajes esencialmente buenos que se enfrentan a enfermedades, injusticias o pérdidas varias; sufren lo suyo y al final lo superan con creces, gracias sobre todo a la proverbial tranquilidad y sabiduría para poder enfrentarlos y mucha música incidental para indicarnos qué sentir en cada momento.

Sin embargo, el punto de partida del héroe de El niño y la bestia (2015) es radicalmente opuesto, pues no se trata precisamente de un angelito, sino todo lo contrario. El protagonista es un niño poseído por el odio tras haber sido abandonado por la irresponsabilidad de sus progenitores. Esa inquina que alberga hacia todo lo que le rodea logrará mitigarse gracias al cobijo de otro ser igual o más marginal que él, un valeroso guerrero, habitante de un mundo paralelo que se prepara para el que será el combate de su vida.

El violento luchador necesitado de un discípulo le abrirá los brazos (más bien las garras) y se convertirá así en el amparo necesario de quien busca con desesperación alcanzar su propia identidad.

Este atípico punto de partida le sirve al director para poner en solfa algunasEl niño y la bestia: Corazón de guerrero 6 de sus constantes ya trabajadas en sus anteriores films: los lazos de unión fraternales, independientemente si se trata de lazos sanguíneos o no; el mutualismo en el aprendizaje; el valor de la amistad; el perdón y la templanza como signos de madurez y sabiduría… Todo envuelto en una pátina de puro entretenimiento que hará las delicias tanto de los más pequeños como de los mayores.

Lo verdaderamente original de la propuesta radica en lo furibundo tanto de su puesta en escena como de su mensaje. Aquí, no se trata de ir soltando sentencias confucianas a diestra y siniestra mientras se contempla un cerezo en flor, sino que el elemento emocional surge de afrontar -mediante el hecho belicoso- situaciones extremas que estarán a punto de acabar con la vida de los protagonistas. Y es que como se dice en un momento del film: la clave de todo está en tener una espada en el corazón.

El niño y la bestia: Corazón de guerrero 1Título: El niño y la bestia
Título original: Bakemono no ko
Director: Mamoru Hosoda
Intérpretes: Bryn Apprill, Kumiko Asô, Morgan Berry, Jessica Cavanagh, Luci Christian
Calificación: Apta para mayores de 13 años
Género: Animación, Aventura
Duración: 119 minutos
Origen: Japón
Año de realización: 2015
Distribuidora: Diamond Films
Fecha de estreno: 04/08/2016

Puntaje 7 (siete)

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