Por Francisco Nieto, corresponsal Cine Nueva Tribuna, España. 

Mia Hansen-Løve regresa con su quinta película en su filmografía, y se confirma como una de las personalidades francesas, jóvenes y cineastas, más interesantes del momento, si no la que más. Vuelve con otro mosaico de retazos de vida, temáticamente más cercana a su tercera cinta (Le père de mes enfants, 2009), para hablarnos acerca de la madurez, de la independencia y de la soledad. Y lo hace con una soltura y una eficacia poco vistas en el cine reciente.

Hansen-Løve crea y compone algo que se antoja casi casuístico. Parece sencillo, a algo rodado por una suerte de azares. Sin embargo, el buen degustador de cine reposado se percatará fácilmente de que cada línea de diálogo, cada situación, cada plano y cada personaje se antojan indispensables en el conglomerado de cuadros de vida que nos propone la realizadora con su guión, en el que también firma autoría.


Esta lección de vida nos habla de infinidad de cuestiones y de reflexiones, pero como decimos, parece que no hable de nada si uno no está predispuesto a sumergirse en la cotidianeidad de una vida, la de Nathalie, una profesora de filosofía con cincuenta y tantos años que va a experimentar un cambio drástico en su rutina diaria y que ella afrontará con un estoicismo pasmoso y hasta casi absurdo.

El porvenir es una crisis de identidad, una crisis de intelectualidad y una crisis de edad, entre otras miles crisis que se van desembrollando a medida que avanzan sus bellísimos 100 minutos. Se trata de, seguramente, la obra más madura y reflexiva que tenemos ahora mismo en la cartelera y la más pulida y cercana a la perfección que ha dirigido Hansen-Love.

El porvenir : Foto Isabelle Huppert, Roman Kolinka

El dominio que aquí demuestra de la técnica narrativa, de la dilucidación in crescendo del acto dramático y del planteamiento de cada secuencia nos brindan una obra tremendamente elegante. Cierto es que algunos breves pasajes de su segunda mitad quedan un tanto endebles comparados con los primeros 50 minutos que nos dan a conocer el porvenir de Nathalie, pero resulta casi mezquino hablar de nimiedades cuando estamos delante de una película que es, en sí misma, un pedazo de auténtica vida.

Pero claro, para tamaña misión, la de filmar la vida tal y como es y que se conjugue la ficción y el arte con esa emoción constante de verdad absoluta, Hansen-Løve ha contado con alguien que permite alcanzar todos los logros que acabamos de decir en los anteriores párrafos. Sin esta actriz, estas líneas de crítica de cine probablemente no serían tan entusiastas.

Isabelle Huppert, como ya sabemos desde hace muchos años, es una de las mejores actrices vivas —si no la mejor— que existe en el panorama actual y logra que su interpretación de este personaje que ve cómo su vida se derrumba por momentos a su alrededor sea perfecta. No sólo eso sino que hace que su interpretación sea asombrosamente viva, sin esfuerzo y con una ligereza inusual. Simplemente traspasa la pantalla, como si lo estuviéramos viviendo in praesentia.

Es cine lento, pausado, y muy, muy francés. Lo que no es del gusto de todos. Casi diríamos que su argumento es nimio si lo basamos simplemente en acciones, aunque es inmenso si lo basamos en ideas: los personajes citan a sus filósofos de referencia, lloran sin razón o con toda la razón del mundo y hablan de una forma gélida aunque se perciban fácilmente todos sus sentimientos contenidos.

Si todo esto les convence y no les amedrenta, vean esta pequeña gran delicia.

El porvenir : CartelTítulo: El Porvenir  
Título original
: L’avenir
Dirección: Mia Hansen-Løve
Intérpretes: Isabelle Huppert, Edith Scob, Roman Kolinka, André Marcon, Sarah Le Picard,Solal Forte, Elise Lhomeau, Lionel Dray, Marion Ploquin
Género: Drama
Clasificación: Apta Mayores de 13 años
Duración: 102 minutos
Origen: Francia
Año de realización: 2016
Distribuidora: Sin Datos
Fecha de estreno: 13/04/2017

Puntaje: 8 (Ocho)

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