Por Pablo Arahuete

En su nuevo opus Pescador, un policial playero tal como lo define, el director José Glusman apela al lenguaje cinematográfico para escudriñar en el mundo de un solitario y taciturno pescador, tal vez en fuga de un pasado condenatorio o simplemente de la compañía de los otros y de sí mismo. Pescador es uno de los estrenos tempraneros, producto de una generosa y variada producción de películas argentinas de diferentes estilos y públicos años anteriores y por ese motivo quisimos entrevistar a su realizador para compartirlo con nuestros lectores.

 


Pablo Ernesto Arahuete Podría decirse que las mareas tienen un ciclo y la vida transita por varios de ellos, ¿buscaste contar una historia crepuscular desde la soledad de tu personaje?

José Glusman: Me gusta esa definición que das. Podría decirse que si. En nuestro lenguaje, buscamos contar una historia negra a plena luz del día, en lugares abiertos y no encerrados. y de hecho tanto el crepúsculo con el amanecer están presentes en la película con mucha potencia. Crepuscular es una palabra muy bella.

P.E.A. – De tu experiencia como actor dirigido por otros hasta tu rol como director que dirige actores, ¿qué aprendiste de un lado y otro del mostrador?

José Glusman: Creo que uno no para de aprender.  Te respondo desde mi lugar. Cuando actuaba solamente, sentía una gran carga de responsabilidad, y como tiendo a poner la mirada no solamente en mi personaje, no siempre eran experiencias relajadas. Dirigiendo, aprendí a disfrutar mas livianamente de la actuación. No tener la obligación de estar en la totalidad,  concentrarme mas en el juego que me toca jugar que en el que yo imaginara. Esto no quiere decir que actuar sea fácil ni mucho menos, sino que es el foco en una sola cosa, y eso redunda en beneficio de lo expresivo del actor.

P.E.A.: -¿Cómo te manejaste con Darío Grandinetti desde la composición de un personaje tan misterioso como atractivo por lo que oculta?

Entrevista a José Glusman: 1

José Glusman :Fue una experiencia muy buena. Como es un actor con agenda full en general, no ensayamos, pero hablamos bastante.Fuimos contándonos qué imaginaba o veía cada uno, proponiendo, descartando, aceptando. Darío es un actor que tiene un decir muy lindo, muy hondo. Y ésta es una película de poco texto. Así que la búsqueda fue poner esa hondura en los silencios. Cargar la expresividad y narrar desde ahí. Y creo que el personaje resulta tan atractivo justamente por lo que calla, lo que se oculta, lo que se infiere de él.

P.E.A. :-¿Cuáles fueron los condicionamientos a la hora de planificar un rodaje en playas de la costa y someterse a las inclemencias climáticas, que tengo entendido fueron demasiadas?

José Glusman: Tremendo. El tiempo nos la jugó duro. Fuimos con cinco días de cobertura a una época del año de clima cálido previo al verano. Y nos encontramos (contra los pronósticos del clima!) con 11 días de lluvias y tormentas, y con un frío de invierno en noviembre. Con lo cual, nosotros planificábamos, pero el clima decidía. El trabajo de los asistentes de dirección ,arte y fotografía, a la hora de adaptarnos y cambiar fue fundamental. Fue difícil, pero jugamos en equipo y pudimos hacer la película.

P.E.A.:-¿Qué te aporta el género policial para una película de estas características donde la trama no se centra únicamente en un hecho delictivo?

José Glusman: Creo que no es que no se centra en un hecho delictivo, sino que éste se devela en un momento inesperado, y se llega sumando datos y señales de hechos no vistos, cosas no dichas, pasados no explicados, sentimientos clausurados sin saber por qué. Un poco creo que , como con la música, la idea fue a veces acompañar los climas y en otras romperlos, sin que ésto distraiga del relato o frene o te saque de la narración. El tono que algo puede suceder me parece que pone las cosas en un lugar inquietante que a mí me resulta atractivo.

Entrevista a José Glusman: 2

P.E.A. -¿Cuánto llevó el rodaje y cómo te manejaste con el equipo en los rubros técnicos?

José Glusman: Filmamos casi semanas, y , sin desmerecer ninguna película anterior, ésta es la que mas disfruté técnicamente. En todos los rubros hubo un trabajo conjunto muy enriquecedor para la película. Desde la foto y cámara de Nico Trovato, el cuidado de los cuadros con Andrea Benítez en el arte, el trabajo con el montajista Emiliano Serra fue muy bueno, con una gran entrega de su parte. Y la sono, FX visuales y música, así como la posproducción de imagen y sonido en Control Z con Frenando Iguacel y Cristian Martino, fue  muy intenso, extenso y disfrutable.

 

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