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miércoles, 6 mayo 2026
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Johnny Depp y Riccardo Scamarcio desatan un furor histórico en La Plata durante la presentación de “Modigliani”

Por Maximiliano Curcio

El consagrado artista Johnny Depp visitó la Argentina para apoyar la difusión de su segunda película como director, la biopic Modigliani, tres días en Montparnasse (2024), concebida casi tres décadas después de su ópera prima (por cierto, inédita en cines de Argentina): The Brave (1997). El estreno tuvo su avant-première en el Cinemark Palermo el pasado martes 11 de noviembre –en la que estuvo presente el actor y realizador- y, como prólogo a un intenso itinerario en medios en donde la estrella de calibre internacional acaparó todas las miradas: su estadía en territorio local se convirtió en un acontecimiento de inédita magnitud.

El pasado miércoles 12 de noviembre, Depp fue declarado visitante ilustre de La Plata, en un encuentro conmemorativo realizado en el Palacio Municipal, donde le fue entregada la llave de la ciudad, de manos del intendente Julio Alak. Tras la ceremonia, llevada a cabo en horas de la tarde, el también músico y artista visual recorrió, en compañía de las autoridades platenses, los sitios culturales neurálgicos de la capital provincial. En todo momento, fue acompañado por el notable intérprete italiano Riccardo Scamarcio, uno de los actores más talentosos del cine europeo contemporáneo y protagonista del flamante film. El broche de oro de la jornada ocurriría al caer la noche, en el maravilloso Teatro Municipal Coliseo Podestá, bajo la impecable dirección de Alejo García Pintos.

Verónica Lozano y Riccardo Scamarcio escuchan atentamente a Johnny Depp durante la masterclass.

De buen humor y dispuestos a compartir sus experiencias con la audiencia, ambos ofrecieron una actividad que, aunque erróneamente anunciada como una masterclass por parte de Depp, tomó la forma de una entrevista a la dupla, en la que tanto uno como otro tuvieron idéntico protagonismo a la hora de explayarse sobre el acto creativo y, mayormente, acerca de los interrogantes que deparó la concreción del largometraje que motivó esta visita a suelo argento. La moderadora fue Verónica Lozano, quien condujo el intercambio con acertado pulso y rigor periodístico, abundando en cada detalle que el cinéfilo de pura cepa desea saber: pormenores del rodaje, decisivas resoluciones a la hora de elaborar una escena crucial y clímax de la película, encrucijadas creativas inesperadas que encuentra un actor detrás de cámaras, procesos de elección personal para el casteo del elenco… minuto a minuto, el intercambio se volvía más y más atractivo.

Durante la charla abierta y pública brindada, Depp se expresó con su característico registro de voz: grave, raposo y pausado. Scamarcio, igualmente carismático e injustamente relegado a un rol presencial de inferior jerarquía, lo complementó a la perfección. Durante cuarenta y cinco minutos los intérpretes compartieron el protagonismo, potenciándose el uno al otro. La traducción en paralelo no dejó pasar detalle alguno. Mientras el norteamericano hizo hincapié en el providencial llamado de un referente como Al Pacino como punto de partida para dirigir este film, el astro europeo elaboró sobre los preponderantes desafíos que implicó colocarse bajo la piel del destacado artista plástico. El público escuchó con atención y retribuyó con genuinas demostraciones de cariño.

La inolvidable cita platense dejó más de una perlita. Ante la ovación generalizada, un locuaz Scamarcio iluminó con su parecer respecto a las claves del oficio: jamás renunciar a las libertades creativas y procurar conservar al niño interior que todo performer lleva dentro. Entre anécdotas jocosas sobre cómo logró hacerse con el papel principal, el laureado actor, conocido por films como Tres metros sobre el cielo (2004), Familia tuya (2010) y Por tu amor (2015), mostró extrema lucidez y despliegue verbal al ilustrar las complejidades morales que entraña la vocación, así como el apetito de superación y reinvención que alimenta el fuego interno de cada intérprete a la hora de crear.

La ciudad de las diagonales fue escenario de un suceso histórico y gratuito, organizado por la Municipalidad y celebrado en las tablas de un recinto teatral que es motivo de orgullo. Miles de fans, en su mayoría jóvenes y muchos caracterizados como algunos de los icónicos personajes que el artista nativo de Kentucky personificara en la gran pantalla, colmaron las inmediaciones. Las expectativas fueron absolutamente superadas, y la totalidad del evento, de principio a fin, fue transmitido en simultáneo por pantallas gigantes ubicadas tanto en las afuera del Palacio Municipal (durante la distinción) como en la vereda del teatro (durante la ‘masterclass’).

No resulta extraño, en lo absoluto, descifrar los motivos del furor que una figura como Depp genera a su alrededor. Personajes como los interpretados en El Joven Manos de Tijeras (1990), Don Juan de Marco (1994), Donnie Brasco (1997), Pánico y Locura en Las Vegas (1998), Descubriendo el País de Nunca Jamás (2004) y Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de la Calle Fleet (2007) muestran, a las claras, la versatilidad de un intérprete poco común. De impacto generacional, su legado está fundado en el riesgo con el que encara cada uno de sus proyectos: a todos ellos imprime su excentricidad y magnetismo. El cuerpo de trabajo que ha labrado durante cuatro décadas (desde su debut en Pesadilla en lo profundo de la noche, 1984) dice mucho más que los fríos números de un, de por sí, abultado palmarés: tres nominaciones al Premio Oscar, diez nominaciones a los Golden Globe y un premio del Sindicato de Actores por Piratas del Caribe: La Maldición del Perla Negra (2003).

Luego de la charla, la película (actualmente en cartelera en veintitrés salas del país) fue proyectada frente a una sala repleta en su capacidad, coronando la extensa velada y confirmando la repercusión sin precedentes de un artista made in Hollywood (aunque reniegue de él) en suelo platense. Inclusive, eclipsando el revuelo causado por Brad Pitt, durante aquellos días de filmación de Siete Años en el Tíbet (1997) en la estación de trenes local, donde una auténtica marea humana de extras y curiosos colmó el norte del casco céntrico de una ciudad que continúa respirando cine.

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