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domingo, 24 mayo 2026
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El tiempo de las moscas: En boca cerrada…

Por Maximiliano Curcio

La miniserie argentina El tiempo de las moscas, se inscribe con firmeza dentro del territorio del suspenso criminal contemporáneo, aunque lo hace desviándose, con astucia, hacia zonas inesperadas. Dirigida por Ana Katz y Benjamín Naishtat, y escrita por Gabriela Larralde y Nicolás Diodovich, el reciente estreno de Netflix propone un relato de ritmo ágil que combina intriga, humor ácido y climas dramáticos, mediante una narración que depara constantes sorpresas.

Basada en las novelas “Tuya” y “El tiempo de las moscas”, de Claudia Piñeiro, la propuesta dialoga con el registro genérico característico de la autora: una ficción atravesada por el género negro, el delito y los dilemas éticos, donde la comedia no aparece como forma pura, sino como registro de exploración y observación punzante de los vínculos. Cuando el humor asoma, mediante la ironía y la sátira social, lo hace para tensar aún más la escena antes de virar hacia posibilidades más inquietantes.

La historia sigue a Inés (Carla Peterson) y Mariana (Nancy Dupláa), dos mujeres que cargan con un pasado delictivo que intentan dejar atrás. Tras salir de prisión, buscan recomponer sus vidas, aunque pronto aceptan un ofrecimiento criminal que altera cualquier ilusión de normalidad. Ese encargo, que parece inicialmente una salida económica rentable —todo podría ser un problema de dinero, de ‘mosca’, en el más coloquial de los sentidos—, se transforma en un brusco e inesperado cambio de dirección, mientras un plan misterioso se va urdiendo lentamente.

A tiempo que la trama devela sucesivas capas narrativas y varias líneas temporales, el espíritu de sororidad entre ambas protagonistas se vuelve el verdadero motor. Hay entre ellas un compañerismo y una comprensión singulares, tal vez sea algo invisible que las une, incluso cuando el mundo que las rodea no perdona errores del pasado. Un acercamiento a lo que constituye una vida de mosca comienza a cobrar sentido más literal que metafórico: aunque se quiera escapar de la basura, no puede evitarse el olor del peligro.

La serie despliega, capítulo a capítulo, complejas dinámicas familiares que enriquecen el planteo dramático. Los personajes oscilan entre aliados y antagonistas, generando tensiones, ocultando secretos y habilitando posibles redenciones. En ese universo, las moscas funcionan como simbolismo persistente: ¿a quién le importa la vida de un insecto de diminuto tamaño? Cada una con sus particularidades: ¿qué las ahuyenta?, ¿qué las mata?, ¿cuáles cazan y cuáles quedan atrapadas?

El apartado técnico acompaña con inteligencia el clima ambiguo construido. Ingeniosos recursos de cámara, una cuidada ambientación de época y una fotografía de paleta opaca refuerzan la sensación de encierro, desgaste y amenaza latente. Katz y Naishtat se dividen en partes iguales la dirección de media docena de capítulos, otorgando a la serie una identidad estética homogénea.

Sin lugar a duda, uno de los grandes aciertos de El tiempo de las moscas es su mosaico actoral, de una densidad expresiva poco habitual para nuestro medio: no se trata solo de la llamativa cantidad, sino de una convergencia de talento, oficio y presencia escénica puesta al servicio de la pieza audiovisual. Carla Peterson y Nancy Dupláa lideran el elenco con enorme solidez, acompañadas por Valeria Lois, quien compone de manera admirable a un personaje clave en el desarrollo de los acontecimientos. Similar peso obtiene el personaje compuesto por una notable Julia Dorto, decisiva presencia que articula el nudo dramático de la obra.

El producto se sostiene, especialmente, en la formidable interpretación de Peterson -quien toma absoluto protagonismo promediando la duración del mismo-, revelando la forma de un corazón roto detrás de una vida aparentemente perfecta; puro instinto de supervivencia, aunque a merced de aquello inatrapable a la velocidad humana. Dupláa acompaña y potencia con precisión, sin imponerse. A la par de la dupla protagónica, Osqui Guzmán, Diego Velázquez y Jimena Anganuzzi, gracias al acierto de una serie que permite el lucimiento del registro actoral individual y colectivo. Capítulo a capítulo, se suceden participaciones especiales de primera línea: Diego Cremonesi, Carlos Belloso, María Rosa Fugazot, Diego Gentile, Lola Berthet, Ginette Reynal, María Marull y la propia Claudia Piñeiro, en crucial aparición, resultan un verdadero deleite para el espectador, cautivando con cada gesto y matiz de emoción.

El resultado es una serie digna de maratón, que no avanza por golpes de efecto aislados sino por acumulación de momentos actorales memorables, climas favorablemente sostenidos y decisiones autorales que confían en la inteligencia de la audiencia. El tiempo de las moscas observa a sus personajes de cerca, aunque sin condescendencia, recordándonos que, en ciertos mundos, sobrevivir no es volar alto, sino aprender a esquivar el golpe justo a tiempo.

Título: El tiempo de las moscas.
Título original: Idem.
Dirección: Ana Katz y Benjamín Naishtat.
Intérpretes: Carla Peterson, Nancy Dupláa, Valeria Lois, Osqui Guzmán, Diego Velázquez, Jimena Anganuzzi, Carlos Belloso y Diego Cremonesi.
Género: Basado en novelas, Miniserie, Drama, Crimen.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 6 episodios de entre 27 y 37 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 01/01/2026.

Puntaje: 9 (nueve)

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