Por Pablo Arahuete

Desde la primera entrega de Bad Boys -que se conociera en nuestro país como Dos policías rebeldes– en el año 95 a esta segunda transcurrieron 8 años, en los que las arcas del productor Jerry Bruckheimer crecieron en forma directamente proporcional a sus éxitos de taquilla, como La Roca y Armageddon. Eso se traduce en este nuevo proyecto, para el que volvió a contar con el director Michael Bay (su alumnito más aplicado) y la dupla de comediantes negros Will Smith y el insufrible Martin Lawrence en los roles de Mike y Marcus, la extraña pareja de policías integrantes del Equipo Táctico Antinarcóticos de Miami.

Si hay un concepto que pudiera sintetizar esta segunda entrega, sin dudas sería el término “exceso”. Bad Boys II es un derroche de escenas de acción, algunas de ellas (es justo reconocerlo) muy bien elaboradas, con un timing ajustado, pero también es un derroche de situaciones forzadas, estereotipos y convencionalismos. En estos casos, se debe dejar a un costado el meta-mensaje y el misil xenófobo-anticastrista que el público recibe entre las explosiones y hacerse el distraído frente a la asquerosa retórica ideológica norteamericana, porque de lo contrario no quedaría más remedio que decir “este film es una basura”. Con estas aclaraciones de antemano, vamos a la Bad Boys II: Showtime 3historia: Mike y Marcus siguen la pista de un dealer cubano de apellido Tapia (Jordi Mollá), que amenaza con dominar toda la costa de Miami y expandir su distribución de pastillas de éxtasis. Su pantalla es una funeraria, donde los cadáveres se llenan con paquetes de droga. Paralelamente, Syd (Gabrielle Union), la hermana menor de Marcus, trabaja como agente encubierta para la DEA y sigue los pasos de Aleixei (Peter Stormare), un ruso que disputa con Tapia la supremacía en la zona. Cuando Syd se mete en problemas, el dúo explosivo entra en acción, aunque están transitando un período de crisis y los roces son cada vez más fuertes. Marcus quiere sentar cabeza, dedicarle tiempo a su vida mundana y Mike prefiere seguirla jugando de Don Juan y perseguir con sus métodos poco ortodoxos a los malos. Un pequeño escarceo amoroso con Syd en el pasado puede ser el detonante que termine con el cada vez más susceptible Marcus.


A grandes rasgos, el relato se sostiene sin traspiés pero abusa de los tics cinematográficos de Bay con sus movimientos de cámara hiperquinéticos y esa obsesión por los planos subjetivos desde objetos, como por ejemplo una bala. Sin dudas, las escenas de acción son el plato fuerte del film, sobre todo aquella persecución donde un camión mosquito va lanzando autos que los héroes deben esquivar. Sin embargo, las coreografías de los tiroteos no son visualmente atractivas. Mucho ruido pero nada más que eso.

Si bien la química entre Will Smith y Martin Lawrence permanece intacta, no son eficaces los momentos de humor en todas sus intervenciones. Por ejemplo, los gestos de Lawrence después de una hora de película enferman. Los estereotipos gruesos surgen en los personajes secundarios: Jordi Mollá es un villano inescrupuloso para quien lo primero es la familia. Vive con su madre anciana y gesticula todo porque es cubano; Reyes y Vargas son los cubanos buenos y forman parte del Equipo. Su rivalidad con nuestros policías estrellas se acrecienta en cada operativo, pero al final todos tirarán para el mismo lado. Demasiada acción para tan pocas ideas; confirma un axioma del cine hollywoodense: las segundas partes no siempre son buenas.

Bad Boys II: Showtime 2Título: Bad Boys II.
Título Original: Idem.
Dirección: Michael Bay.
Intérpretes: Martin Lawrence, Will Smith, Jordi Mollà, Gabrielle Union, Joe Pantoliano, Peter Stormare, Theresa Randle y Michael Shannon.
Género: Acción, Crimen, Comedia, Secuela.
Clasificación: Apta mayores de 13 años.
Duración: 147 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2003.
Distribuidora: Columbia.
Fecha de Estreno: 02/10/2003.

Puntaje: 6 (seis)

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