Por Pablo E.Arahuete

Tras la pantalla registra el fin de un modo de entender la comercialización del cine argentino y sostener la identidad cinematográfica desde la mirada plural de hacedores de la industria y sus periferias. También es un merecido homenaje al distribuidor y fundador de Primer plano, Pascual Condito. En esta entrevista compartimos distintos enfoques sobre las problemáticas de la distribución y las asignaturas pendientes para fortalecer la industria con el director del documental Marcos Martínez.

Marcos Martínez (crédito foto Claise-Falcón) -2
Marcos Martínez, director de Tras la pantalla

Pablo E. Arahuete: Tu documental Tras la pantalla arranca con un contexto a fines de 2008 crítico para la distribución del cine nacional ¿cambió la coyuntura desde aquella etapa a la actualidad o los problemas persisten, a pesar de la cantidad de producciones argentinas?


Marcos Martínez: En estos últimos años vivimos muy buenos cambios en el cine nacional, principalmente referido a la gran cantidad y variedad de películas producidas, pero lamentablemente el problema de distribución está tan presente como en la época que rodamos “Tras la pantalla”. Todavía no se pudo resolver la falta de salas para el cine nacional, que una película argentina pueda mantenerse en cartel en las cadenas multipantallas extranjeras, el poco presupuesto destinado para publicidad, entre otras cosas. El saludable trabajo del Estado abriendo nuevas salas de exhibición como los Espacios INCAA y acompañando la difusión de los estrenos a través de los medios de comunicación públicos no ha alcanzado para que todas las películas tengan un buen estreno. Una respuesta actual a estos problemas la encuentro en los directores de películas de presupuesto chico o mediano que empezaron a generar nuevos espacios de exhibición más allá de las salas tradicionales. Así apareció la figura del director también como distribuidor, quien al ser el hacedor del proyecto cuida mucho más la película para lograr el mejor estreno posible. Con esta modalidad, centros culturales, cineclubes, pasaron a ser nuevas alternativas para llegar a más público. Así muchas películas logran estar bastante tiempo “en cartel” y van armando un recorrido propio y encontrando su público. Por otro lado, está clarísimo que Internet está modificando cada vez más la manera de pensar la exhibición de una película. Casi, que actualmente si una película está en cartel es tan importante que se encuentre en los cines como en una plataforma de Internet. El distribuidor ya no piensa sólo en salas de cines sino también en Internet para llegar a más público y abrir nuevas posibilidades económicas.

tras la pantalla

P.E.A: ¿Cómo seleccionaste o bajo qué criterio a las personalidades que interactúan con Pascual Condito? ¿Cuál fue su aporte desde el punto de vista narrativo o cinematográfico para tu documental?

Marcos Martínez: Desde un principio del proyecto me pareció fundamental que aparezcan diferentes personajes del cine argentino porque también es una película sobre la denominada industria de cine nacional. La presencia de diferentes personajes enriquece a la figura de Pascual en el sentido de verlo conversar muy en confianza con reconocidos directores, periodistas, críticos. Y también colabora a legitimar el discurso de Pascual sobre el problema de la distribución ya que es una manera de dejar en claro que no se trata sólo de un conflicto personal sino de un tema muy presente en todos los protagonistas del cine argentino. Pero lo más importante era el aporte que podían dar cada uno de los “personajes invitados” sobre esta temática. Era la forma de sumar otros puntos de vista y que la película no se quede sólo con la mirada, discurso, de Pascual. Los periodistas y críticos de cine, en el rol de casi entrevistadores, cumplen la función de dar a conocer más en profundidad el pensamiento de Pascual. Y con respecto a los directores, me parecía importante que aparezcan los considerados independientes o de culto como Raúl Perrone, Lisandro Alonso y otros asociados más al cine comercial como Marcelo Piñeyro. Esto aportaba ver que Pascual establece el mismo vínculo laboral y personal con muy variados directores, pero sobre todo lo importante era contar en la película con las miradas, reflexiones de cada uno de ellos, que tienen muy distintas experiencias profesionales. Escuchar a directores reflexionar sobre la distribución, la cantidad de espectadores, busca también destacar la preocupación y trabajo que atravesamos los realizadores para que nuestras obras puedan llegar al público….reflejar que la tarea del director no termina con el rodaje, el montaje y que la etapa del estreno a veces no es tan placentera como se cree.

P.E.A: ¿Cuándo tuviste el primer contacto con él y en qué circunstancias?

Marcos Martínez: Lo conocí en el año 2007 cuando distribuimos la película “Estrellas” que codirigí con Federico León. Así es que durante algunos meses de ese año compartimos varias reuniones en su histórica oficina de Primer Plano para armar el estreno.

Foto Tras la pantalla 1
Pascual Condito, en su oficina de Primer plano

P.E.A: Si tuvieras que elegir una faceta de Pascual Condito, que frente a cámara a veces aparece como personaje más que como persona ¿cuál seria y por qué?

Marcos Martínez: Inevitablemente su historia de vida y su fuerte personalidad lo han ido convirtiendo en un destacado personaje de la industria cinematográfica que él mismo ayudó a alimentar en todos estos años. Una de las facetas de Pascual que siempre me atrajo es su gran disfrute como espectador de cine. Pascual, encerrado todo un domingo en su casa viendo una tras otras películas clásicas, o en una charla hablarte horas de diversos actores. Siento que es el encuentro más personal y puro que tiene con el cine. Me parece que es lo que lo conecta con sus inicios en el mundo del cine, en momentos en que su trabajo de distribuidor puede ser muy estresante y comercial. En Pascual, atrapado por la trama de una película, admirando actores de todas las épocas o juntando fotos como un niño que va llenando un álbum de figuritas, siento que no hay ningún personaje; está Pascual en toda su profundidad.

P.E.A: ¿Creés que el tatuaje que reza el cine + mis hijos = mi vida le hace justicia a Pascual y su pasión cinéfila?

Marcos Martínez: Sí, totalmente. En su historia de vida está clarísimo que sus motores son el cine y sus hijos.

P.E.A: ¿Qué representó para vos con la cámara el rol de testigo de un fin de ciclo como el que representa la mudanza de su mítica oficina?

Marcos Martínez: Para mí fue muy importante y valioso poder registrar ese momento. Fue movilizador filmar toda la demolición del edificio de Primer Plano, recorrer el denominado barrio del cine y charlar con varios de sus viejos protagonistas…de a poco uno iba entendiendo que se estaba acabando una forma de pensar y trabajar la distribución cinematográfica a la que muchas personas le dedicaron gran parte de su vida. Y me gusta que un fin de ciclo de una parte del cine se haya despedido también ante una cámara.
P.E.A: Tu título alude a un detrás de pantalla ¿Qué hay detrás de esa pantalla?

Marcos Martínez: Todos nosotros, es decir, directores, productores, distribuidores, críticos, espectadores, construyendo de distintas maneras, a veces bien, a veces mal, una ansiada industria e identidad cinematográfica nacional.

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