Por Laura Pacheco Mora

Una muerte y la venta de una casa, que en el pasado fue hogar sea, quizás, la excusa para el reencuentro de hermanos adultos distanciados que compartieron los mejores momentos de su vida en la niñez. Una historia simple, sin grandes pretensiones, más que retratar uno de los momentos más trágicos que pueda atravesar una familia, con un enfoque diferente pero profundo, mezclando con respeto humor sutil, situaciones bizarras y la melancolía justa, con esto se acerca más a la realidad que a la idealización. Suena “Mi viejo” de Piero y una torta lo Alelí: Belleza natural 3dirá todo. De un estilo muy poético, el amor de la niñez revive en el fuego y en el juego.

En Alelí (2019) tras la muerte del patriarca de la familia Mazzotti, la esposa Alba (Cristina Morán), el hijo Ernesto (Néstor Guzzini), la hija mayor Lilián (Mirella Pascual) y la hija menor Silvana (Romina Peluffo), se reúnen y cada uno se muestra cómo es realmente, ya habiendo dejado en el pasado eso que los unía, que por cierto, tiene que ver con el nombre de la casa: Alelí. Además de la manera en como cada uno transita el difícil momento y la realidad natural a la que todos tememos, la muerte y el inevitable paso del tiempo. Ernesto se encarga de cuidar a la familia y de repetir a su padre, siente a esa casa como su hogar cálido, los recuerdos abundan en su corazón, los revive y es a quién le afecta más la muerte de su padre o al menos lo demuestra con sinceridad. Se muestra la conexión con su hermana menor y la cuida como si aún no hubiese madurado. Contar más sería spoilear, recomiendo este film que está disponible en Netflix, para emocionarse y reflexionar con la dosis justa y fluidez.


La directora y guionista uruguaya Leticia Jorge Romero buscó un equilibrio entre el qué y el cómo contar; considero que esa naturalidad funcionó, emociona y conecta con el humor pero no a carcajadas, respetando la situación y la emoción interna de quienes se verán identificados. La música cobra un papel importante y genera ciertas emociones junto al poético mar. El equilibrio es perfecto, el ritmo del guion más que atinado para mantener al espectador atento durante el desarrollo, es impredecible. Coquetea con el humor al estilo Kusturica mezclado con el francés que suele relatar tragedias suaves y familiares con un tono sutil de humor para sentirlo más real que acartonado y alejado de nuestros verdaderos sentimientos. La dirección, la escenografía y utilería recrean un ambiente familiar de manera Alelí: Belleza natural 4permanente. Por otro lado, la construcción de los personajes es muy buena asimismo las interpretaciones, destacándose la de Néstor Guzzini. Hay escenas, momentos y situaciones que no olvidaremos y no es sólo gracias a la originalidad del guion y dirección, sino a la dulzura de un hombre grande que se quiebra y lo transmite a través de su mirada y llanto que sentimos sincero.

Existen momentos que irremediablemente todos deberemos atravesar, queda claro aquí, que es mejor vivirlo junto a tus seres queridos con las enormes diferencias que cobrarán una mayor fuerza para dividir, como si se tratara de una batalla. Es que quizás es el gran dolor el que domina el momento por sobre nuestros sentimientos que desean en el fondo más unión que antes y Alelí nos comunica que, aunque sea por la fuerza, es justamente en ese momento, en el que debemos jugar como niños y no actuar con un orgullo falso -el ego herido-, que solo causará más y más dolor. Ese es el mensaje principal y amoroso que transmite el film.

Alelí: Belleza natural 2Título: Alelí.
Título Original: Idem.
Dirección: Leticia Jorge Romero.
Intérpretes: Néstor Guzzini, Mirella Pascual, Cristina Morán, Romina Peluffo, Laila Reyes Silberberg, Pablo Tate, Gerónimo Pizzanelli, Georgina Yankelevich.
Género: Comedia, Drama.
Clasificación: no disponible.
Duración: 88 minutos.
Origen: Uruguay/ Argentina.
Año de realización: 2019.
Distribuidora: Netflix.

Puntaje: 8 (ocho)

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