Por Rodrigo Rago

Dirigida por Jan Komasa, la película polaca Hater (Hejter en su idioma original) -desembarcada en Netflix desde el 29 de Julio-, revela a modo de ficción como las campañas de odio y rencor en las redes sociales pueden llegar a transformarse en armas para la destrucción social.

Y sí, sé que suena exagerado, pero estamos frente a una película que lo dejará todo en la cancha para demostrarnos lo contrario. Acá seguimos al joven Tomasz Giemsa (Maciej Musiallowski), un muchacho del interior rural de Polonia quien luego de ser expulsado de la facultad de derecho, deberá comunicárselo a la familia Krasucka, ya que ellos se hacen cargo económicamente de sus estudios. Luego de salir de la universidad, Tomasz tiene pactada una cena con los Krasucka en donde Gabi (Vanessa Alexander), su hija e interés romántico de Tomasz, llega tarde por una manifestación de extrema derecha que está sucediendo en las calles de Varsovia. Luego de la cena y sin mencionar su reciente expulsión de la facultad, Tomasz abandona el hogar de los Krasucka, pero antes, decide esconder su celular y lo deja grabando con la intención de escuchar la conversación posterior a su salida. Al recuperar el teléfono, confirma que sus “tíos” y su querida Gabi, lo menosprecian y se burlan de él.


Por suerte del destino y en búsqueda de conseguir dinero para devolverle a los Krasucka, Tomasz logra entrar en una empresa de marketing digital, en donde su primer trabajo consistirá en ensuciar la imagen y reputación de una influencer del fitness. Gracias a su gran tarea y a su gran campaña a través de fotos trucadas y perfiles falsos, consigue llamar la atención de Beata (Agata Kulesza), su jefa, quien al considerarlo como un gran potencial, le asigna una misión aun más grande: hundir la candidatura del líder progresista para la alcaldía de Varsovia, a quien justamente sus tíos apoyan.

A partir de este comienzo de película podemos empezar a construir y conocer a un personaje principal ambicioso, osado, y manipulador, que en su sed de seguir escalando dentro de la empresa, desconocerá cualquier reparo moral en su ser. Es así como el film, rico en su construcción y en su narrativa, comenzará a desarrollar un juego entre la oscuridad y la violencia virtual con el claro objetivo de llegar a un clímax en donde todo termina estallando. Komasa, el director de la película, sabe cómo indagar en los recursos humanos y políticos para ir construyendo una especia de Jenga en donde nos posiciona a nosotros los espectadores como meros observadores de una toma de decisiones ambiguas y anormales que el personaje principal irá sorteando con la búsqueda total de llevar a cabo su trabajo.

Y son estos grandes desarrollos junto con la enorme fotografía, la música clásica (clave por momentos) bien acorde a los films europeos, y las grandes interpretaciones, el conjunto que termina de conformar una película muy bien realizada y muy bien dirigida que no solo logra captar el interés total del espectador, sino que también, consigue dejar una crítica muy clara sobre este último ascenso de la extrema derecha en el mundo, sobre los peligros de la internet, la fragilidad de algunas mentes perturbadas, y el uso de las herramientas web para una política 2.0 que ya es una realidad. Gran opción alterna para descubrir buen cine en una plataforma que, a veces, sorprende. Y mucho.

Título: Sala samobójców. Hejter.
Título original: Hater.
Dirección: Jan Komasa.
Intérpretes: Maciej Musialowski, Vanessa Aleksander, Danuta Stenka, Jacek Koman, Agata Kulesza, Maciej Stuhr, Adam Gradowski, Piotr Biedron y Jedrzej Wielecki.
Género: Thriller.
Clasificación: Apta para mayores de 16 años.
Duración: 135 minutos.
Origen: Polonia.
Año de realización: 2020.
Distribuidora: Netflix.
Fecha de estreno: 29/07/2020.

Puntaje: 8 (ocho)

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