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viernes, 1 mayo 2026
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Exterminio: La evolución: Un memento mori desigual

Por Mónica Grau Seto, corresponsal en España

En 2002 Danny Boyle aterrorizó al mundo con la sorprendente 28 Days Later (Exterminio), una historia de una infección que se expande de forma precipitada, y diferenciándose de los filmes de zombis y mostrando como una cepa del virus de la ira, fabricado en laboratorios, se transmitía con tal rapidez que Londres se convertía en el epicentro del caos y muerte que devastaba Gran Bretaña.

Estos seres son infectados por una versión de la rabia modificada, a diferencia de los zombis que son no muertos. Estos se convierten en apenas unos segundos y movidos por la rabia son muy rápidos para atacar a nuevas víctimas. En esta primera historia se nos mostraba el proceso de infección a los humanos, a través del grupo de ecologistas que intenta liberar animales de un laboratorio de experimentación y de este modo el virus pasa de primates a seres humanos. Vemos Londres asolado por la muerte, con miles de infectados y pocos supervivientes que deben enfrentarse no sólo a los monstruos, sino a la escasez de alimentos y agua, y cómo no a otros humanos. Al final queda claro que el único modo de contener la infección para el resto del mundo es dejar a Gran Bretaña sola y confiar que los pocos supervivientes pudieran esconderse durante semanas, hasta que los infectados murieran de inanición.

Aquí conocimos las principales reglas, la rapidez en actuar el virus, cómo se transmitía a través de fluidos, cómo en cualquier situación de supervivencia hay luchas de poder y el propio ser humano es el más peligroso, por la maldad intrínseca que llevamos dentro.

En 28 weeks later (Exterminio 2, 2007), se da por extinguido el virus ante la falta de alimentos para los infectados, la poca población que había sobrevivido y ha sido rescatada en campos de refugiados, igual que en un territorio de guerra era el momento de reconstruir y acompañados de militares ir recuperando parte del territorio, con mucha vigilancia y prevención. En este filme se añadían nuevas reglas, como el caso de las personas con heterocronía que podían ser infectadas, pero no perdían su humanidad y raciocinio, y por lo tanto eran portadores del virus pero nadie lo sabía. Aquí se trataba de sanar heridas y de reconstruir, pero ya sabemos que la curiosidad mató al gato y los humanos no se llevan muy bien con las normas.

Y finalmente este 2025 llega 28 years later (Exterminio: La Evolución), mostrándonos una Gran Bretaña post apocalíptica y con el virus que ha diezmado la población, el mundo ha abandonado la población a su suerte y ha seguido con sus vidas y avances. Evidentemente el mundo entero vigila nadie salga de las islas hacia el resto de Europa (a pesar del final de la anterior película donde veíamos a estos infectados en París).

Aquí no hay búsqueda de una cura, se trata de pura supervivencia y adaptarse a la situación, los pequeños reductos de humanos sanos viven casi como si fuera en la edad medieval y olvidando como era la vida civilizada anterior. En un intento de crear una pequeña sociedad con normas, prevención y enseñando a los niños a defenderse y fabricar armas, estos nunca han conocido el mundo anterior.

Como siempre, en cada historia hemos conocido a un pequeño refugio de supervivientes y hemos visto las heridas psicológicas por sus pérdidas y traumas. Y aquí de nuevo nos encontramos con una historia centrada en una familia rota, y es el filme donde se ha trabajado más profundamente la personalidad de los protagonistas y sus realidades.

Además, aporta más reglas en el lore de este mundo, como que el virus puede actuar de forma diferente en algunos individuos por motivos genéticos y crear así otro tipo de infectados aún más peligrosos, los alphas. También nos muestra como estos propios seres infectados que viven alejados de ciudades y en un entorno de naturaleza, de algún modo han vuelto a un estado más primitivo, evidentemente ni cazan ni conrean ni se comunican, pero se pueden alimentar de los animales salvajes, a los que devoran vivos. En ningún momento se puede hablar de evolución, pero el medio natural les permite sobrevivir a diferencia de los que se quedaron en las grandes ciudades.

En 2002 se estrenó Resident Evil, volviendo a poner de moda el género de zombis, que desde George Romero parecía relegado al público fiel de festivales de terror, como el de Sitges, y recuperándolo para un público masivo, vinieron maravillas menos convencionales como El amanecer de los muertos (remake justamente de Romero), la divertida Muertos de risa (Shaun of the Dead, 2004), en 2007 el cine español triunfó con REC, luego la comedia Tierra de Zombies en 2009, la cubana Juan de los Muertos (2011) fue un éxito en festivales de cine, llegando a la adaptación al cine de Guerra Mundial Z en 2013, a la película de acción Army of the Dead en 2021 o títulos españoles como Malnazidos (2022) o la más reciente Apocalipsis Z (2024). Pero sin duda el mejor opus de los últimos años, además de El amanecer de los muertos, fue el filme coreano Invasión zombie (Train to Busan, 2016), al que siguieron dos títulos más, junto más filmes y series que se estrenaron en diferentes plataformas como: I’m a Hero (2015), la sorprendente Kingdom (2019), Vivo (2020), Estamos muertos (2022) o The Last Of Us (2013) donde los humanos son infectados por un hongo que controla el cerebro.

El director Danny Boyle junto al guionista Alex Garland vuelven a formar equipo, después del segundo film a manos del español Juan Carlos Fresnadillo. Rodando con un estilo que nos recuerda mucho el primer título, y filmando en esta ocasión con varios iphone 15 pro, eso sí con un equipo de lentes, estabilizadores, micrófonos y grabando en formato Apple ProRes LOG, capturando 4k a 60 fps. En algunas escenas se llegó a utilizar 20 iphones de forma simultánea en plataformas semicirculares. La fotografía de Anthony Dod Mantle, que también ha trabajado con Lar Von Trier, y ganador del Oscar por Slumdog millionaire – ¿Quién quiere ser millonario? (2008), buscaba cómo grabar la película de una forma poco convencional.

Danny Boyle como siempre retratando como diferentes individuos asumen y sobreviven en este mundo, y Alex Garland con un estilo más politizado, que tuvo que modificar su idea original de la historia.

Pero no estamos en un cierre de saga, ya que es como un reinicio de una trilogía que explorará este mundo, donde otros países siguen con su vida de forma normal, con su libertad y avances tecnológicos, mientras que los niños supervivientes en estas poblaciones no han visto un móvil en su vida. Ya se ha anunciado que Nia DaCosta (Candyman) será la encargada de dirigir el siguiente film que se titulará 28 Years Later: The Bone Temple y se estrenará en 2026. Un título vinculado a Kellson (Ralph Fienes) esta historia. La BSO realmente consigue incomodar y angustiar con los audios del poema Boots (1915) de Rudyard Kipling, mezclada con escenas de guerra, y más alejada del estilo post-rock y punk de los anteriores filmes.

Lo mejor es sin duda los primeros minutos, que nos trasladan a la verdadera esencia de la primera película, regresamos a hace 28 años cuando se produce este apocalipsis de la rabia, podemos sentir el terror en los ojos de un grupo de niños que se refugian de sus propios familiares y vivir la crudeza de esta infección, letal y brutal.

Y después ya nos muestra 28 años posteriores a esta infección, pero los que esperábamos ver hordas de seres sedientos de sangre nos encontramos con pequeños grupos de infectados. Por un lado, es cierto que la historia sucede alejada de las grandes urbes, la mayoría de infectados allí tuvieron que morir de sed y hambre, y los que se infectaron en zonas rurales o se movieron hacia bosques, persiguiendo a sus presas humanas, se alimentan de carne cruda de los animales salvajes y pueden beber en ríos. Se intuye un amplio territorio hostil con estos seres deambulando, sin civilización ni rescates externos después el intento fallido que vimos en el segundo filme.

De forma introductoria se nos cuenta que Europa pudo salvarse del virus, algo difícil de entender cuando vimos los infectados en París. La geografía de Gran Bretaña puede ofrecer pequeños reductos de supervivientes, y este es el caso que encontraremos, una comunidad que vive en una isla y el único camino de acceso apenas es transitable unas horas con la marea baja, un pueblo que se asimila a un fuerte, donde han nacido nuevas generaciones británicas conscientes de las normas de supervivencia y que nunca han conocido el viejo mundo, ni la electricidad, ni avances tecnológicos, casi como si fueran una “comunidad amish” por el aislamiento forzado del resto del mundo.

Del mismo modo que hemos visto en tantas películas de zombis, esos reductos humanos organizan siempre grupos de patrullas para limpiar las zonas cercanas para matar al máximo de monstruos, y poder saquear u obtener lo que quede de alimentos, herramientas, armas, ropa… a la vez que deben vigilar día y noche el perímetro ante cualquier ataque imprevisto. Y un poco estilo Brexit, vemos a Gran Bretaña aislada de resto del mundo, con barcos patrulleros de países como Francia, Suecia… para que nada ni nadie intente salir hacia el exterior.

En el filme de nuevo se explora la familia y el instinto de protección, pero también la locura y la enfermedad, donde cada superviviente adulto tiene los recuerdos de la antigua civilización caída en este territorio, de la muerte de sus seres queridos y del salvajismo para sobrevivir, y aquí entran dos personajes que nos van mostrando lo difícil que es este mundo hostil para quien tiene problemas mentales, por un lado la madre del protagonista, Isla (Jodie Comer) postrada en la cama y delirando continuamente, y por otro el memento mori y el templo del solitario Dr. Kelton, con su homenaje a la muerte que os rodea, que nos puede conducir a la locura del Corazón en las Tinieblas.

Mientras que los personajes que nos llevarán de la población a la tierra firme infectada son padre e hijo, Jamie interpretado por Aaron Taylor-Johnson y Spike (interpretado por el joven y talentoso Alfie Williams) en una especie de ritual de iniciación como hombre, teniendo que enfrentarse por primera vez y cara a cara con estos infectados.

El peso de la película carga justamente en el personaje más joven del reparto, que irá perdiendo la inocencia y admiración paterna.

La sensación final es como de un pupurrí de varios géneros, empieza con el terror, luego con el survival, atravesando un drama familiar, pasando por la locura de la soledad y terminando en algo verdaderamente kitsch y que arranca las risas entre el público, pero nadie puede negar que es un viaje realmente perturbador.

Título: Exterminio: La evolución.
Título original: 28 Years Later.
Dirección: Danny Boyle.
Intérpretes: Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson, Jack O’Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry, Angus Neill y Ralph Fiennes.
Género: Terror, Sci-fi, Thriller.
Calificación: AM 16 años, con reservas.
Duración: 115 minutos.
Origen: Reino Unido/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: UIP Sony.
Fecha de estreno: 19/06/2025.

Puntaje: 8 (ocho)

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