Por Francisco Nieto, corresponsal en España
Han pasado tres años desde que Dan Trachtenberg creó, posiblemente la entrega más impactante de la saga Depredador, titulada Depredador: La presa. En lugar de ambientar la acción en un futuro lejano como era costumbre en la saga, el director ambientó su película en 1719, donde la joven comanche Naru (Amber Midthunder) tuvo que defenderse con uñas y dientes del alienígena asesino. Aquella última aventura impresionó por su intensa acción y una heroína igualmente deslumbrante, además de resultar una historia conmovedora, una profundidad de la que la franquicia carecía en títulos anteriores.
Tras el spin-off de Cloverfield, que en nuestro país llevó el título de Avenida Cloverfield 10, Depredador: La presa supuso tan solo el segundo largometraje de Trachtenberg. Quizás esta sea una de las razones por las que Disney, para su frustración, decidió no estrenarla en cines y, en su lugar, la fogueó en su propia plataforma de streaming. Allí, se convirtió en un éxito inesperado. Y parece ser que el pobre hombre tiene que seguir demostrando su valía aunque ya haya conocido las mieles del éxito. Este año 2025 estrena dos películas más y solo una de ellas se estrenará en cines. Habéis acertado: No es Depredador: Cazador de asesinos…

Cazador de asesinos es un proyecto tan audaz como La presa, quizás incluso un poco más. Es una película de animación para adultos, y las imágenes son brutales, sangrientas e implacables. Tras el fracaso comercial de La Guerra de los Rohirrim, la película de animación de El Señor de los Anillos estrenada en la plataforma Max, Disney parecía temer correr riesgos. Sin embargo, las películas tienen una diferencia significativa: y es que la que nos ocupa vale la pena verla y disfrutarla.
La película es una antología con tres historias diferenciadas que convergen en un apoteósico y espectacular tramo final: una líder vikinga que emprende con su hijo una sangrienta campaña de venganza contra su más temido rival; un ninja en el Japón feudal que se revuelve contra su propio hermano por obtener el favor de su padre; y un piloto de la Segunda Guerra Mundial que debe enfrentarse a una misteriosa superpotencia. Los tres personajes tienen en común ser algunos de los guerreros más avezados de su época, pero al demostrar su capacidad para enfrentarse a todos esos peligros, también atraen la atención de una fuerza mucho más poderosa.
El estilo de animación empleado es particularmente impactante. Los personajes parecen sacados de bocetos de videojuegos, pero en realidad están animados en 3D. Este estilo se ha vuelto muy popular en los últimos años; las películas del multiverso arácnido por excelencia (Spider-Man: Un nuevo universo y Spider-Man: A través del spider-verso) fueron, sin duda, pioneras en este aspecto. Esta singular estética se ve acentuada por una velocidad de fotogramas deliberadamente baja en las animaciones. Los fotogramas intermedios, que suelen utilizarse para representar algo con mucha fluidez, se omiten deliberadamente, lo que convierte la película en una experiencia visual especial, que, sobre todo, realza aún más la intensidad de los brutales combates (esta explicación técnica está tomada de la información facilitada por Disney+).

En las dos primeras historias, en particular, hay muy poco diálogo, algo que a decir verdad tampoco es que sea muy necesario para seguir el desarrollo de la acción. Narrativamente hablando, la película no se sale demasiado de su zona de confort. Las primeras historias, en particular, se inspiran en la mitología de la época, mientras que la peripecia final, sobre el piloto de la Segunda Guerra Mundial, sí que es un poco diferente, sobre todo porque aquí es donde hallamos más conversaciones. Esto, unido al tono cómico que se quiere introducir a marchas forzadas, rompe innecesariamente la atmósfera de solemnidad y oscuridad creada. Sin embargo, en parte lo entendemos porque la responsabilidad de crear un puente entre el trío protagonista rece íntegramente en esta última figura.
Otro de los aciertos del film a destacar es su ajustado metraje, de una hora y media. Desde luego te quedas con ganas de mucho más, y seguramente algunos pensarán que se podría haber profundizado algo más en algunos detalles, y que algunas de las cuestiones planteadas no acaban de encontrar su respuesta, por no decir que el Depredador parece en ocasiones un invitado de lujo en su propia película más que un personaje principal. Pero para los que echamos de menos aquellas producciones cortitas y al pie, este es un auténtico regalo que no hay que desaprovechar.
Ya sé que siempre acabamos incidiendo en lo mismo, pero es que es una verdadera lástima que Disney, una vez más, no se haya atrevido a llevar la película de Trachtenberg a la gran pantalla, con unos efectos visuales que hubieran hecho las delicias de todos los palomiteros. Pura diversión para una franquicia que está tomando un rumbo más que interesante. Habrá que esperar a las nuevas entregas…
Título: Depredador: Cazador de Asesinos.
Título original: Predator: Killer of Killers.
Dirección: Dan Trachtenberg & Joss Wassung.
Voces originales: Michael Biehn, Lindsay LaVanchy, Louis Oazawa, Rick Gonzalez, Doug Cockle, Damien C. Haas, Lauren Holt, Jeff Leach y Cherami Leigh.
Género: Animación, Sci-fi, Acción, Antología.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 85 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Disney+.
Fecha de estreno: 06/06/2025.
Puntaje: 8 (ocho)
