Por Mónica Grau Setó, corresponsal en España
La película nos sitúa en Uruguay en 2024, y narra la historia a través de su joven protagonista, Lucía, dejando claro que estamos ante una mujer valiente y rebelde, contraria a cualquier tipo de abuso o control opresivo por parte de las autoridades.
El inicio del filme es directo y presenciamos un incómodo interrogatorio, pero el orden del filme nos mostrará todas las situaciones que ella vivirá hasta llegar a esta escena con el policía. Mientras acompañamos a la protagonista, vemos alguna persona con barbijo y apenas hay grupos de personas, coches y otros medios de transporte, nada es por elección propia, son normas y prohibiciones que deben cumplirse.
Los guionistas no eligen un futuro distópico sino el presente, cuando todo el mundo aún sigue con las secuelas psicológicas del covid, encierro, pérdida de derechos humanos, vacunas, muerte… Algo que cualquier espectador ha vivido en su propia piel, y toda esa huella ha quedado en la memoria colectiva, ya que las normas del covid siguen vigentes, pero por un virus más peligroso: se prohíbe las reuniones en grupo, el uso del tapabocas, mantener la higiene de manos… el mensaje se repite una y otra vez por la radio.

Ella y su pareja han decidido evitar la ciudad, buscando aire fresco, naturaleza y la cercanía del mar, en una zona retirada y con pocas casas alrededor, siendo un terreno de veraneo de sus abuelos con dos pequeñas casitas y un huerto. Ambos han hecho un pacto que tendrá consecuencias. Ese pequeño oasis ante una crisis mundial, pronto se verá interrumpido por la presencia de un extraño que se convertirá en su vecino, movido por los mismos ideales de libertad del individuo ante las normas y obligaciones impuestas por el gobierno.
El ritmo del filme es realmente lento, y está lleno de silencios acompañando a los escasos diálogos, toda esa falta de ruido y un murmullo humano en las calles permite destacar el continuo canto de los pájaros durante el día y el sonido de los grillos, que puede asimilarse a un canto de libertad. Todo ello, junto a una puesta en escena minimalista, va creando esa sensación de calma contenida. La tranquilidad sólo se ve interrumpida y rota por el discurso estatal y los avisos que van imponiendo prohibiciones y llegando al extremo de autorizar visitas de eutanasia a domicilio, ante este nuevo virus mortal de la gripe. El aparato estatal controla a la población, sin necesidad de cámaras estilo Gran Hermano de Orwell, a través de las señales de localización de cada celular.
Al no tratarse de una superproducción y contar con un modesto presupuesto, suplen las escenas de caos en las ciudades, con la imaginación y voz de locutores, y de este modo, como espectadores entendemos la magnitud de la burocracia del control y muerte. Un proyecto que ve la luz gracias al equipo formado por los directores, docentes en Guion y Lenguaje audiovisual en UTU, que convocaron al equipo técnico y a los actores que trabajaron sin casting ni salario.
Siguiendo la premisa de la historia, el equipo de rodaje es un ejemplo de rebeldía y pasión por el cine, con gran mérito y sin apoyo institucional de fondos públicos ni privados, consiguieron rodar en 6 fines de semana, en localizaciones y espacios cedidos por los propios participantes.

Cabe destacar que el peso del filme recae sobre la protagonista, interpretada por Julieta Lucena, actriz, dramaturga y directora de teatro, y a pesar de un guion lleno de silencios, ella logra trasladar a la pantalla la esencia de rebeldía antisistema, a la vez que siente paz por cada momento de vida en ese entorno más alejado del mundo. La película sitúa a Lucía en un entorno donde el Estado impone normas y vigilancia explícita; y la imposición de prohibiciones funcionan como micro regímenes de control que erosionan la autonomía individual.
En este marco, la libertad de la protagonista se convierte en una forma de resistencia cotidiana: elegir un refugio natural y aislado, mantener vínculos afectivos y mantener la ética de vida frente a la presión institucional, ante el contraste entre la quietud exterior y la tensión interna refuerza la idea de que la libertad no es ausencia de norma, sino capacidad de negociar límites y permanecer humano ante la opresión normativa.
La obra se inscribe en una línea de cine independiente que utiliza recursos modestos para sostener una crítica feroz sobre derechos y autonomía, reforzada por una interpretación central poderosa que canaliza la rebeldía y la calma precaria de su mundo.
Funciones en Cine Cosmos UBA (Av. Corrientes 2046, CABA)
Ju – Vi – Sá – Do – Lu – Mi | 19:05
Título: Crisis. Título original: Idem. Dirección: Adriana Nartallo y Daniel Amorín. Intérpretes: Julieta Lucena, Sebastián Martinelli, Mariana Arias, Pablo Pipolo, Ignacio Estévez y Emilia Palacios.
Voces en off: Soledad Lacassy, Camila Cayota y Carlos Lucena. Género: Drama, Ciencia-ficción.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 97 minutos.
Origen: Uruguay. Año de realización: 2024.
Distribuidora: Independiente. Fecha de estreno: 21/08/2025.
Puntaje: 6 (seis)
