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jueves, 18 junio 2026
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Atrapado robando: Héroe machucado y fatalista

Por Juan Alfonso Samaja

*Se advierte al lector que la crítica contiene spoilers

El relato comienza con la presentación de Hank (un muchacho que trabaja como expendedor de bebidas en una taberna nocturna) e Yvonne (una muchacha que ha empezado a intimar con Hank desde hace un tiempo), que desembocará en la introducción de la peripecia o conflicto principal. En la puerta del departamento de Hank (Austin Butler, el intérprete de Elvis), Russ (Matt Smith), un extravagante vecino, le encomienda el cuidado de su gato, ya que debe viajar esa misma noche hacia Londres, pues su padre ha sufrido un infarto y está muy grave. El protagonista aun no lo sabe, pero su vecino es el encargado de conservar el dinero de las drogas mientras las dos bandas mafiosas negocian la distribución del territorio. Como la ausencia de Russ, imprevista y no comunicada debidamente, es interpretada por los líderes de la mafia como una traición, la aceptación de la encomienda doméstica por parte de Hank lo marcará como un cómplice potencial, o al menos una fuente de información valiosa.

Luego de la presentación del acontecimiento principal, el relato completa la descripción psicológica del protagonista, que había sido apenas sugerida con algunas pinceladas superficiales. Nos enteramos de un accidente muy grave que ha ocurrido hace algunos años, que ha provocado la muerte de un amigo y ha dejado en él un trauma psicológico severo, así como ha truncado una carrera promisoria de jugador de baseball en las grandes ligas. Luego de este accidente, la vida de Hank se ahoga en el alcohol y en un trabajo sin futuro ni beneficio. En medio de esta coyuntura ha aparecido Yvonne (Zoë Kravitz). Pero no es sino hasta la irrupción del conflicto, que la relación con la muchacha lo obliga a tomar una decisión; luego de la golpiza ha perdido un riñón, y debe dejar de beber alcohol. La muchacha no sólo lo conmina para que se decida por una formalización del vínculo, sino para que se haga cargo de sus demonios internos.

La estructura narrativa responde a un modelo convencional propio del cine de acción: un sujeto asume la función heroica para enfrentar a unos villanos que irrumpen desde afuera. También la modalidad del tipo heroico se acomoda a la lógica convencional de los tiempos contemporáneos: no se trata ya de un héroe con credenciales formales, de un tipo excepcional, sino de un individuo común como cualquiera. Lo extraordinario no es el individuo en sí mismo, sino la situación en la que éste se encuentra, y lo que la situación consigue de éste en circunstancias extremas. Hasta aquí, el modelo clásico que ha quedado cristalizado desde Die Hard, hasta la seguidilla de películas como Taken.

Sin embargo, la película presenta una anomalía al interior de esta estructura, un rasgo atípico. Aquí, el improvisado héroe es un sujeto derrotado anímicamente, y carece por completo de todas las competencias posibles (físicas y cognitivas) para resolver un problema que lo envuelve cada vez más. En casi 2/3 de la película el héroe no puede defenderse ni es capaz de descifrar el intríngulis del conflicto hasta que le estalla en la cara. El héroe no consigue diseñar las acciones de modo activo, sino que meramente las padece. A la causalidad propia del héroe clásico le sobreviene la fatalidad del héroe trágico, que, intentando evitar lo inevitable, padece las consecuencias de las decisiones que ha tomado para que esas consecuencias no ocurran. En síntesis, lo que presenta este relato es un héroe vencido por la fatalidad: el accidente en su juventud, el involucramiento casual y no intencional en el conflicto.

Podría haberse esperado que el asesinato a sangre fría de su novia, transforme el temperamento de Hank, volviéndolo más resuelto y efectivo al modo de las películas de venganza; sin embargo, el personaje, aún en esa circunstancia, se muestra resignado y abatido, siendo su única respuesta el obedecer las indicaciones que los delincuentes le dan para no empeorar lo que ya parece irremediable. Será recién sobre la conclusión de los últimos minutos de la película (cuando descubra la identidad de los asesinos de Yvonne), que tomará las riendas de la acción para poder cumplir con la función heroica, al mismo tiempo que destrabar el trauma que lo inmoviliza.

Esta transformación y sanación del héroe articulada con el cumplimiento de la misión es muy correcta, y demuestra la solvencia de Aronofsky a la hora de manejar los esquemas invariantes de la narración clásica. Sin embargo, resulta un poco forzada con relación a la acumulación de características que el relato ha ido desplegando en relación al héroe. En este sentido, debería haberse matizado un poco el desenlace en sintonía con la personalidad del protagonista, o bien ir incorporando gradualmente elementos que fueran movilizando al personaje a hacia una conducta menos receptiva.

En cuanto al diseño de los caracteres, merece un párrafo aparte la eficaz caracterización de los personajes secundarios, los cuales, aun con intervenciones escuetas, consiguen aportar una totalidad, proyectando su personalidad en cada situación particular y sobre la diégesis de conjunto. Y es también meritoria la modulación narrativa de ciertos objetos que parecen insignificantes y meramente decorativos, pero que luego pasan a asumir un rol narrativo determinante para resolver una situación dramática.

Título: Atrapado robando.
Título original: Caught Stealing. Dirección: Darren Aronofsky. Intérpretes: Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Benito A Martínez Ocasio y Carol Kane. Género: Thriller, Crimen, Comedia. Calificación: AM 16 años. Duración: 107 minutos. Origen: EE.UU.
Año realización: 2025.
Distribuidora: UIP – Sony.
Fecha de estreno: 28/08/2025.

Puntaje: 9 (nueve)

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