Por Joan Segovia, corresponsal de Nueva Tribuna España
MAPPA continúa en su cruzada por demostrar que la animación japonesa todavía puede sorprender incluso a quienes creen haberlo visto todo. Chainsaw Man – La película: Arco de Reze es, ante todo, una demostración de confianza. El estudio no solo mantiene el listón que marcó con la serie, sino que lo eleva con una película que se mueve llena del frenesí visual y sonoro. No deja espacio para la pereza en ningún momento, evitando todo el relleno que pudiese tener la trama: cada plano está cargado de energía, cada secuencia te mete más dentro de la historia y todo respira un entusiasmo que contagia.
La decisión de abrir el film con un opening completo —como si estuviésemos ante un nuevo episodio del anime— puede parecer un capricho, pero cumple una función clara. Es un guiño directo a la continuidad, un recordatorio de que esta historia no pretende desligarse de lo anterior, sino que depende de él. Desde ese primer minuto, la película deja claro que busca el movimiento constante, la sensación de estar dentro de un motor que nunca se detiene, que empezó a girar en la serie de animación.

Y hablando de la animación, esta es un espectáculo en sí misma. Yoshihara, que ya había demostrado su capacidad para dirigir escenas de acción en la serie, lleva aquí esa experiencia al límite. Las batallas no solo son brutales y frenéticas: están compuestas con una claridad que resulta casi hipnótica. Los cambios de ritmo, la cámara que gira alrededor de los personajes, la fusión entre el dibujo tradicional y el 3D digital, todo fluye sin que el ojo pierda la orientación. MAPPA demuestra una vez más que sabe manejar la tensión entre el caos y la elegancia visual. Lo notable es que, a pesar de toda esa pirotecnia, la película no pierde el pulso emocional.
La historia de Denji y Reze se mantiene fiel al manga de Tatsuki Fujimoto, adaptando aproximadamente los capítulos 38 al 52 de la obra original, el conocido “Arco de la Chica Bomba”. Esta fidelidad no es una simple reproducción viñeta a viñeta, sino una traducción visual que aporta matices nuevos. Denji sigue siendo ese adolescente impulsivo y desquiciado, un héroe con más hormonas que neuronas, pero en este arco se le ve vulnerable. Por primera vez, se detiene a pensar qué siente, no solo qué desea. El guion permite que ese despertar sentimental conviva con la violencia del mundo que lo rodea, sin que uno invalide al otro. Las emociones y los golpes se entrelazan como dos partes de lo mismo, y esa unión es lo que hace que la película funcione tan bien.
Reze, por su lado, aparece como un vendaval. Es un personaje que en apenas minutos se gana la empatía del público, no solo por su encanto, sino por el misterio que la rodea. Su relación con Denji, llena de gestos pequeños y silencios incómodos, tiene más peso de lo que tuvo en el manga original. MAPPA se detiene en esos momentos con un cuidado que sorprende: la luz, la lluvia, la distancia entre ambos personajes, todo está medido para que el espectador sienta que algo profundo se mueve bajo la superficie.
La música de Kensuke Ushio encaja perfectamente en este equilibrio, formando parte del relato. En las escenas más íntimas, los acordes se mezclan con el sonido ambiente y dan una textura melancólica; mientras que en los combates, el ritmo marca la pauta de los golpes, cortes y explosiones. La banda sonora contribuye a que la película se sienta coherente en su tono, capaz de pasar del afecto a la carnicería sin romper la inmersión.
En términos narrativos, la película no busca reinventar la historia original, pero la adapta con inteligencia. No recorta lo esencial ni añade adornos innecesarios. El resultado es una estructura limpia y sin trampas. Lo que leíste en la obra original está aquí, pero animado con cariño hacía el manga. Lo interesante es que, aunque muchos lleguen atraídos por las peleas, lo que queda al final es la sensación de haber visto un relato sobre la confusión emocional de la juventud: ese instante en que uno empieza a comprender lo que siente, pero todavía no sabe cómo enfrentarlo.

La película es, en el fondo, un retrato de la adolescencia disfrazado de apocalipsis. Denji no solo lucha contra demonios, sino contra la imposibilidad de entender lo que significa conectar con alguien. Reze representa ese primer amor, con perdón de Makima, que deslumbra y destruye, y su arco se convierte en una lección amarga sobre el deseo y la pérdida. MAPPA logra expresar esa dualidad sin caer en el sentimentalismo ni en la saturación de sangre.
Chainsaw Man – La película: Arco de Reze no es solo la continuación directa del anime, sino su mejora en todos los sentidos. Es más fluida, más intensa y más emocional. Combina la brutalidad que la define con una sensibilidad nueva. El resultado es una película que no se contenta con ser espectáculo sin más ni con ser otro arco que podría haberse realizado por capítulos, entiende la importancia de esta parte de historia para el desarrollo de Denji y se compromete en darle el trato que se merecía.
Título: Chainsaw Man – La película: Arco de Reze.
Título original: Gekijô-ban Chensô Man Reze-hen.
Dirección: Tatsuya Yoshihara.
Voces originales: Kikunosuke Toya, Tomori Kusunoki, Karin Takahashi, Natsuki Hanae y Reina Ueda.
Género: Anime, Basado en manga, Acción, Fantástico.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 100 minutos.
Origen: Japón.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: UIP – Sony.
Fecha de estreno: 23/10/2025.
Puntaje: 8 (ocho)
