Por Joan Segovia, corresponsal en España
Sitges 2026 – Día 5: Y llegó la surcoreana Hope
Empieza la nueva semana en el Festival de Sitges y puede que este fuera el día más esperado por muchos. Ayer, que no lo comenté, fue la entrega del premio honorífico a Peter Jackson por toda su carrera y tenía un encounter que dio mucho que hablar. Hoy es el turno de Alejandro Amenábar de recibir el reconocimiento por sus trabajos y del Premio Nosferatu a Bárbara Rey como homenaje a sus papeles en grandes clásicos del cine como Las garras de Lorelei y El buque maldito.

Además, se estrena Hope de Na Hong-jin, director de The Chaser y En presencia del diablo, este último un peliculón que nos voló la cabeza en Sitges cuando se presentó. Este año nos trae 3 horazas de acción surcoreana dirigidas con mano de oro combinando ciencia ficción, terror y suspense. La historia trascurre en Hope Harbor, una pequeña localidad aislada cercana a la frontera con Corea del Norte donde una extraña criatura siembra el caos y el horror. El jefe de policía Bum-seok y la agente Sung-ae intentarán defender la población de este ataque y cazar a la bestia. La cosa irá escalando en tensión y en escala sin dejar de ponernos tiesos en la butaca. Esta película ya se llevó buenas críticas en Cannes y en Sitges no va a ser menos.

Otras películas que cabe destacar de hoy son The Ones Who Grieve de Quarxx. El director de Pandemonium vuelve con una propuesta rural donde el fervor religioso y las supersticiones chocan con la llegada de una enfermedad que asola la región. The Mage de Oxide y Danny Pang, creadores del reconocido The eye, llegan con una película que mezcla el terror espiritual con el misterio detectivesco. La historia sigue a una médium que se ve envuelta en una investigación sobre una serie de fallecimientos que podrían tratarse de un complejo ritual. No puedo dejar de mencionar 5 minutos más de Javier Ruiz Caldera, una comedia española protagonizada por Belén Cuesta, Javier Cámara y Berto Romero. El director de Malnazidos se mete de lleno en una historia de bucles temporales donde un matrimonio se verá atrapado en los mismos 5 minutos que no paran de repetirse de forma indefinida.

Por mi parte, entré a Sanguine de la directora Marion Le Corroller, siendo este su primer largometraje. La película sigue a Margot Loiseau, una doctora en prácticas que verá como el estrés de las guardias en emergencias del hospital le pasa factura mental y físicamente. La crítica exagerada al agotamiento laboral y a cómo afecta la presión del trabajo a las generaciones más jóvenes es, si acaso, demasiado reiterativa. La investigación sobre que le va sucediendo a Margot y los cambios que va experimentando mantienen el ritmo de la obra, pero llegan a saturar en la recta final. La directora deja clara su visión de cómo pueden afectarnos los entornos laborales competitivos y despiadados del trabajador, pero tampoco propone soluciones a ello ni se moja para aportar alternativas. No es para nada mala película, pero su mensaje se nota populista y vacío.
El día termina pronto para mí. Quedan muchas horas de cine esta semana y las fuerzas se tiene que dosificar para no caer dormido en medio de la sala. Aún hay mucho Sitges que visualizar.
