Por Emiliano Fernández

Guy Ritchie cuenta con una carrera bastante curiosa. A finales de los ’90 este inglés se convirtió de un día para el otro en uno de los cineastas más singulares e influyentes de la década, todo gracias a sus dos primeras películas, las recordadas Juegos, trampas y dos armas humeantes (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, 1998) y Snatch: Cerdos y diamantes (Snatch, 2000). Por si todavía existe algún trasnochado que no lo sepa, acá va el dato loco: después se casó con Madonna y su carrera se fue a pique de manera estrepitosa. Sólo basta chequear aquel desastre mayúsculo que fue Insólito RocknRolla: Papi fue un ladrón de bancos... 3destino (Swept Away, 2002), un drama romántico protagonizado por su esposa. Las vacaciones posteriores no mejoraron las cosas al punto de que su cuarto film, Revolver (2005), tuvo una pésima distribución mundial. Pero todo llega al que espera. RocknRolla (2008) es un interesante retorno al viejo y querido mundo de los crímenes estilizados, el humor irónico y la violencia entrecruzada.

La historia arranca con unos muchachos del hampa queriendo sacar una tajada del jugoso mercado de los negocios inmobiliarios de Londres. Así es cómo Uno Dos (Gerard Butler), Mumbles (Idris Elba) y El Apuesto Bob (Tom Hardy) terminan debiendo un par de millones a uno de los capos de la mafia local, el poderoso Lenny Cole (Tom Wilkinson), quien los estafa negándoles el permiso para construir a través de su contacto títere en la municipalidad. Cole, a su vez, ofrece sus servicios al terrible Uri (Karel Roden), un millonario ruso que desea edificar en suelo inglés y pretende obviar todo el papeleo legal. Para cerrar el trato Lenny pide siete millones de euros, Uri acepta apremiado por el tiempo y como símbolo de buena voluntad le presta su “pintura de la suerte”. La hermosa contadora del amigo ruso, Stella (Thandie Newton), se entera del retiro de efectivo y planea un atraco con Uno Dos y compañía, quien sin saberlo le roba a su despiadado acreedor.


Y esto es apenas el inicio, la trama se complicará aún más cuando la bendita pintura desaparezca en las manos del hijastro adicto a las drogas de Cole, el héroe del rock Johnny Quid (Toby Kebbell). El relato abarca con destreza las distintas ramificaciones y está guiado por los comentarios no intrusivos de Archie (Mark Strong), la mano derecha de Lenny. El director vuelve a su fórmula patentada, la misma que sabe aprovechar como ninguno de sus imitadores, esos cretinos mediocres provenientes de todas las latitudes que nos han bombardeado durante años con productos insignificantes. Dentro del campo de los realizadores posmodernos-cool, Ritchie sale ganando como uno de los campeones indiscutibles del bardo coral y las múltiples referencias semánticas. Si en sus dos primeras obras el McGuffin pasaba por las armas antiguas y los diamantes gigantescos, ahora es el momento de justificar el desarrollo narrativo a través de un cuadro al que nunca vemos.

El film en su conjunto es comparable a una canción antigua que al ser ejecutada por un instrumentista virtuoso recupera el brillo que una recurrencia y bastardización comercial han apagado paulatinamente. No falta ninguna de sus imponderables marcas registradas. A la clásica edición furiosa y los numerosos recursos estéticos, se suman diálogos de una inteligencia fuera de lo común, complejas sátiras culturales interconectadas y una sabia utilización de los estereotipos pertenecientes a los bajos fondos. Se percibe la madurez RocknRolla: Papi fue un ladrón de bancos... 4del cineasta por sutiles cambios con respecto a su pasado: la presencia de un slang más acotado, toques de comedia que amplifican un pulso agudo, una selección musical ajustada y un número reducido de escenas de acción, pero aquí mejor trabajadas (sobresale la enérgica persecución posterior al segundo robo a la salida del banco). Estos gángsters fashion no tienen apuro a la hora de traicionar, torturar o dar de baja a la molestia de turno.

El desempeño del elenco es mucho más que correcto. Ritchie dio forma a un guión meticuloso en el que se lucen la familia disfuncional interpretada por el gran Tom Wilkinson y el loquito Toby Kebbell, padre e hijo respectivamente. Hasta el “madera terciada” Gerard Butler disfruta de varias situaciones muy hilarantes con su compañero criminal Tom Hardy, quien contra todo pronóstico es homosexual y tiene un simpático metejón con él (en este sentido la secuencia final de créditos es maravillosa). Como primera parte de una futura trilogía, RocknRolla es el regreso que los fans del inglés estaban esperando desde hace años. A pesar de la falta de originalidad, la propuesta entretiene y llega a sorprender gracias a vueltas de tuerca incorporadas en el instante preciso. Todos ambicionan la “buena vida”: dinero, drogas, sexo, fama. Como dice el tema de The Clash que Quid escucha de pequeño, aunque en esta oportunidad papi sí lastimó a unos cuantos…

El staff opinó:

El estilo Guy Ritchie se suele manifestar a través del artificio estético. Sus historias, enredadas a más no poder, sólo apuntan al divertimento y RocknRolla en ese sentido cumple con lo que se espera de ella. Humor negro, ironías varias, bastante violencia y un montaje hiper cool (que cada uno se imagine lo que quiera con esta definición) colaboran para que el disfrute sea completo. La banda de sonido es simplemente antológica.Diego Martínez Pisacco (7 puntos)

RocknRolla: Papi fue un ladrón de bancos... 2Título: RocknRolla.
Título Original: Idem.
Dirección: Guy Ritchie.
Intérpretes: Gerard Butler, Tom Wilkinson, Thandie Newton, Mark Strong, Idris Elba, Tom Hardy, Karel Roden, Toby Kebbell, Gemma Arterton y Jeremy Piven.
Género: Acción, Thriller, Crimen.
Clasificación: Apta mayores de 16 años.
Duración: 114 minutos.
Origen: Reino Unido/ EE.UU./ Francia.
Año de realización: 2008.
Distribuidora: Warner.
Fecha de Estreno: 11/12/2008.

Puntaje: 7 (siete)

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