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viernes, 17 julio 2026
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Babygirl: Deseo prohibido: El costo del deseo

Por Iara Reboredo

Babygirl: Deseo prohibido, dirigida por Halina Reijn, es un thriller erótico que explora el deseo, el poder y la transgresión a través de un romance secreto entre Romy (Nicole Kidman), una exitosa ejecutiva, y un joven becario. La trama se desarrolla en un contexto en el que la protagonista no solo enfrenta la pasión prohibida, sino también las consecuencias de sus decisiones, como la amenaza de perder su puesto y los prejuicios sociales. A pesar de la audacia de la propuesta, la película no logra crear una atmósfera tan intrigante y convincente como prometía.

Uno de los aspectos más destacables de la película es su apartado visual. La dirección de arte y la cinematografía son impresionantes, con la estética característica de la productora A24, que pocas veces decepciona. La película está llena de planos cuidadosamente estudiados, que van más allá de lo convencional, creando imágenes y conceptos que contribuyen bastante a la trama. Los encuadres, la iluminación y el uso del color son herramientas que aportan y construyen lo inquietante de la historia, logrando que el espectador se sienta tanto atraído como incómodo, lo cual, creo yo, es propio de este género. La película navega entre sensaciones que van desde la fascinación hasta el desagrado y la incomodidad, dejando un estado de tensión constante. Además, todo el entorno visual se complementa con un ambiente sonoro perturbador; la película presenta un leit motiv intranquilo, que cada vez que aparece reconstruye la esencia morbosa de la historia.

Si bien no tengo la mejor opinión de Nicole Kidman, es la estrella indiscutible de la película. La audacia de su interpretación no proviene solo de las escenas subidas de tono, más bien son las exigencias del personaje. Romy es CEO de Tensile Automation, una compañía que utiliza robots en la distribución de mercancías. Es un personaje complejo, lleno de disconformidad, con ganas y fantasías insaciables. La cuestión se torna aún más compleja cuando Romy comienza una relación con Samuel, interpretado por Harris Dickinson (antes visto en la película La garra de hierro). Dickinson tiene un papel simple, atractivo, pero confuso y alarmante. La tensión en esta relación podría haber sido el eje de la película, pero la falta de química entre ambos actores impide que se desarrolle de forma efectiva. La relación entre Romy y Samuel se siente extraña; más allá del motivo principal que los une, la conexión entre ambos resulta forzada y, en ciertos momentos, exagerada. Esto desencadena una contradicción en una historia que debería estar marcada por una tensión palpable y una atracción incandescente.

Antonio Banderas es otro de los puntos débiles de esta película. Su interpretación como Jason, el esposo de Romy, se siente desentonada, como si no encajara bien dentro de la dinámica de la historia. Lo sentí fuera de lugar, como si su presencia fuera forzada; aunque el personaje es necesario, personalmente considero que el actor no fue el más adecuado para el papel. La personalidad no me resulta compatible, lo que genera que la actuación reste fuerza a la narrativa.

En cuanto a la trama, aunque es interesante en concepto, el guion de Babygirl… logra mantener el ritmo y la profundidad que el thriller exige. La película oscila constantemente entre la atracción y la repulsión, pero no sé si alcanza un punto de equilibrio satisfactorio. La tensión que podría haberse construido a través de la exploración de temas como el poder, la moralidad y la transgresión en cierto punto se diluyen en una serie de momentos que parecen más provocativos, e incluso incómodos, que emocionalmente pertinentes. Hay, además, varias escenas que rozan lo absurdo, con comentarios que tiran al humor, pero que generan una sensación de vergüenza ajena en el espectador, lo cual contribuye a que el tono de la película se pierda en ocasiones.

Babygirl… presenta una propuesta audaz que explora el deseo y el poder, pero no logra explotar todo su potencial. La impecable dirección de arte y la cinematografía juegan un papel crucial, pero, a mi parecer, la poca conexión entre los protagonistas y la inconsistencia en la actuación de algunas partes del elenco diluyen la fuerza de la trama. A pesar de las ambiciones de la película, la incoherencia tonal deja al espectador con una sensación de insatisfacción. Si bien su exploración de la moralidad podría haber sido fascinante, Babygirl… termina siendo más perturbadora, quedando atrapada en una sensación conflictiva.

Título: Babygirl: Deseo prohibido. Título original: Babygirl. Dirección: Halina Reijn. Intérpretes: Nicole Kidman, Harris Dickinson, Antonio Banderas, Sophie Wilde, Esther McGregor, Vaughn Reilly y Victor Slezak.
Género: Drama, Thriller erótico. Calificación: Apta para mayores de 16 años, con reservas. Duración: 114 minutos. Origen: Países Bajos/ EE.UU. Año de realización: 2024.
Distribuidora: Diamond Films. Fecha de estreno: 02/01/2025.

Puntaje: 4 (cuatro)

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