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viernes, 15 mayo 2026
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Ciclo James Stewart, hombre del Oeste: Trece westerns protagonizados por la gran estrella de Hollywood

Del martes 20 de mayo al domingo 22 de junio se llevará a cabo en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) un ciclo denominado “James Stewart, hombre del Oeste”. El programa está integrado por trece westerns protagonizados por una de las más grandes estrellas del Hollywood clásico, con largometrajes dirigidos por John Ford, George Marshall, Anthony Mann, Delmer Daves y Don Siegel, entre otros realizadores. El ciclo está organizado por el Complejo Teatral de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad, junto con Fundación Cinemateca Argentina.

“Especialmente en los cinco westerns que hizo con Anthony Mann, es donde más evidente resulta que ninguna otra estrella del cine ha sido capaz de mostrar tan eficazmente el dolor y el miedo reales causados por la violencia. O, también, la demoledora angustia del amor perdido. Uno puede ver cómo estas sensaciones cristalizan en los escasos momentos (brillantemente rodados y montados) que dura la frenética pelea que hay al final de La ventana indiscreta (1954) de Alfred Hitchcock, en la que el villano Raymond Burr lo arroja desde su propia ventana: un dolor y un terror lacerantes en unos cuantos segundos. Y, sencillamente, no hay mejor interpretación de la angustia del amor perdido en la historia del cine que la suya en Vértigo (1958). La honesta naturaleza campechana de James Stewart no afectaba de ninguna manera a su talla como protagonista; mostraba una vulnerabilidad con la que cualquiera podía identificarse en circunstancias similares. Su habilidad para superar el miedo y el dolor le convertían en un héroe aún más real, como lo fue en su papel más conocido, en la provinciana fantasía estadounidense de Frank Capra, ¡Qué bello es vivir! (1946). (…) En Mujer o demonio (1939), su primer western, actuó frente a la sofisticada actriz europea Marlene Dietrich, subrayando así el extremo antagonismo de sus personalidades cinematográficas. La película (diestramente dirigida por George Marshall, un afable artesano de Hollywood) es un perfecto ejemplo de lo que hacía que el antiguo star system funcionase tan bien en su momento álgido: los papeles de ambas estrellas están perfectamente diseñados para encajar dentro de lo que ambos sabían hacer mejor. Porque sus personalidades naturales son tan ricas y atractivas que los personajes adquieren instantáneamente unas proporciones épicas imposibles de conseguir con actores simplemente buenos. El gran éxito de Mujer o demonio (en un año en el que se estrenaron otras cuatro películas con James Stewart, incluida Caballero sin espada) dio pie a casi veinte westerns más protagonizados por Stewart (todos posteriores a la guerra). Su único rival en este género fue John Wayne, con sus películas de vaqueros durante los cincuenta y principios de los sesenta (el primer western exitoso de Wayne, La diligencia, fue estrenado también en 1939). Mujer o demonio estableció una imagen concreta de Stewart que él y otros explotaron durante el resto de su carrera (…). El personaje de Stewart en Mujer o demonio era el clásico hombre del Este, aficionado a la lectura, nada violento, que va al Oeste y tiene que aprender a usar un arma por si fuera necesario. John Ford escogió a Stewart para ese mismo papel veintitrés años más tarde, en el que sería el último gran western tanto del director como del actor, Un tiro en la noche (1962). (Peter Bogdanovich, Who the Hell is in It?).

“Antes de la guerra, Jimmy Stewart era considerado una gran estrella, tenía el mismo prestigio que Cary Grant. Pero, finalizada la guerra, el público no quería tantas comedias; Stewart fue entonces el intérprete de dos o tres comedias que no tuvieron éxito. El problema para él era encontrar qué tipo de película podía hacer ahora, sin remitirse a su gloria pasada. Fue entonces cuando tuvimos la idea de proponerle trabajar en un western, aunque Stewart no sea un tipo especialmente duro. En Winchester 73 (1950) le dimos un papel parco en palabras, lo cual es bueno para un western, ya que en el Oeste la gente no hablaba mucho. Ellos reflexionan intensamente, pero no manifiestan sus pensamientos, porque si lo hicieran no sería un western. Es importante no olvidar jamás que cuando se hace un western, las imágenes son más importantes que el diálogo (Anthony Mann, entrevistado en Cahiers du cinéma, nº69, marzo 1957).

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Martes 20

Mujer o demonio (Destry Rides Again; EE. UU., 1939)
Dirección: George Marshall.
Con Marlene Dietrich, James Stewart, Brian Donlevy.

En la ciudad de Bottleneck, un alguacil y su ayudante, Tom Destry, intentan restaurar la ley y el orden y quitarle a Kent, un criminal despiadado, el control del rancho en la zona.

“En Mujer o demonio, Marlene Dietrich interpreta a Frenchy, la mujer más bellamente varonil de toda su carrera, mientras su desvergüenza hace parecer a James Stewart todavía más gentil, más pasivo y femenino que Gary Cooper en Marruecos (1930, Josef von Sternberg). Parte de todo esto aparece lógicamente en el guion. Visto por primera vez con una sombrilla y una jaula para pájaros, a Stewart se le presenta cuidadosamente como un pacífico hombre de leyes que se niega a llevar pistolas y que habla con una afabilidad casi medrosa. En su papel de Thomas Jefferson Destry (el segundo nombre capitalizando el éxito de su reciente interpretación de Jefferson Smith, en Caballero sin espada, de Frank Capra), James Stewart –que nunca fue un auténtico sex symbol en el cine norteamericano– no es un hombre al cual se adora, sino alguien capaz de convencer, casi sacerdotal, tan asexuado como un santo. Stewart retrocede ante los modales lánguidos, aunque agresivos, de Marlene y su maquillaje tosco y exagerado; en cambio, ella se queda tan impresionada por la absoluta diferencia que hay entre él y los demás hombres, que se despoja del lápiz de labios y se mira en el espejo, preguntándose si él no tendrá razón respecto a su apariencia. Inevitablemente ensombrecida en 1939 por Lo que el viento se llevó, Cumbres borrascosas y El mago de Oz, la película de George Marshall conserva un impúdico frescor, pero es la presencia de Marlene lo que permite que la historia encuentre su lógica más profunda, uniendo las tensiones del relato westerniano con las exigencias tanto de la comedia musical como de la screwball comedy, y otorgándole, al final, una creíble humanidad”. (Donald Spoto, Blue Angel: The Life of Marlene Dietrich).

A las 15 y 21 horas (94′; DM).

Miércoles 21

Horizontes lejanos (Bend of the River; EE. UU., 1952)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Arthur Kennedy, Rock Hudson.

Dos hombres de turbio pasado, Glyn McLyntock y su amigo Cole, dirigen una caravana de colonos desde Missouri hasta las fértiles tierras de Oregón, donde piensan fundar una colonia. Cuando el invierno se acerca, van a Portland a buscar provisiones, pero las cosas han cambiado en la ciudad y tropiezan con grandes problemas para recuperarlas.

“Anthony Mann es un clásico. Clasicismo, ciertamente, siempre perceptible en sus películas, pero nunca tan claramente como hoy cuando el distanciamiento y la comparación ratifican su serie de westerns con James Stewart como lo más perfecto y puro que se haya producido en ese género. (…) Sus personajes no son héroes legendarios: ni justicieros ni bandidos queridos, sólo piensan hacer su trabajo. Mann, hombre de exteriores, sabe admirablemente situarles y dirigirles en paisajes que no son nunca simple telón de fondo sino que participan en la acción –la topografía desempeña un gran papel en sus películas– y su dirección se complace en insistir en las relaciones, todas prácticas, pero a veces también afectivas, entre el hombre y la naturaleza. Un film de Mann progresa al ritmo de la vida, lentamente, con aceleraciones súbitas, explosiones de violencia rápidas, concisas y extremadamente eficaces. Y es en esas escenas donde mejor se aprecia la economía de medios y la fuerza expresiva de Mann, ese arte de mostrar una acción rápida y compleja en algunos planos perfectamente elegidos y montados. Sería seguramente falso e ingenuo pretender que sólo hubiera una única manera buena de filmar una escena dada. Pero Anthony Mann nos transmite siempre la impresión de que su manera de hacerla es la única buena”. (Bertrand Tavernier, Jean-Pierre Coursodon, 50 años de cine norteamericano). “Horizontes lejanos es una película que trata de un cambio de dirección. Versa sobre el hecho de seguir un camino, como un río, y la llegada a un punto en el que se hace necesario doblar, cambiar. Casi todos los personajes de la película cambian de dirección en un momento u otro, y toda la estructura argumental se basa en la idea de dualidad, o de posibilidad de cambio (para bien o para mal) de todo el género humano”. (Jeanine Basinger).

A las 15 y 21 horas (91′; DM).

Sin miedo y sin tacha (The Far Country; EE. UU., 1954)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Ruth Roman, Corinne Calvet.

En 1896, Jeff Webster, un solitario aventurero de oscuro pasado, se dedica al lucrativo negocio de surtir de carne vacuna los asentamientos de buscadores de oro del Yukon, en Alaska. Webster viene de conducir su rebaño a través del país y es perseguido por la justicia; se le acusa de matar a otros dos vaqueros.

“Nueve films juntos –si también contamos Noche trágica, de 1957, abandonada en mitad de rodaje por Mann– de los cuales cinco son westerns, ¿no causarían el riesgo de caer en la repetición, como en el caso de los trabajos de Stewart con Frank Capra? No, porque en los westerns de Mann no vemos mucho a Stewart: el actor desaparece durante una buena media hora hacia la mitad de Winchester 73, dejándole el protagonismo a la carabina. Tenemos entonces una interpretación perfectamente integrada al film y no roles que se imponen como en los tiempos de Caballero sin espada. Los cuatro westerns siguientes revelan una integración similar: Stewart es tan solo uno de los miembros del quinteto de El precio de un hombre, y en esos films, la aventura, la acción y especialmente los paisajes naturales prevalecen sobre el protagonista (…) Apenas se necesita del actor en algunas escenas, como ocurre en Sin miedo y sin tacha cuando Stewart y John McIntire se tirotean en la penumbra. Vemos apenas el sombrero bombín de uno y el sombrero alto del otro, y los reconocemos tan solo por esto”. (Luc Moullet, Política de los actores).

A las 18 horas (97′; DM).

Jueves 22

Misión de dos valientes (Two Rode Together; EE.UU., 1961)
Dirección: John Ford.
Con James Stewart, Richard Widmark, Shirley Jones.

Los familiares de los prisioneros blancos secuestrados por los comanches presionan al ejército federal para que los rescate. El cínico sheriff de Tascosa, Guthrie McCabe, será el encargado de negociar con los indios la entrega de los cautivos.

“Después de los tres films dirigidos por Frank Capra, el cuarteto Hitchcock, y el octógono manniano, llegamos, antes del encuentro con el genial realizador japonés Susumu Hani –en Afurika monogatari– a la tetralogía John Ford. En efecto, el general James Stewart trabajó para el almirante Ford en Misión de dos valientes (1961), Un tiro en la noche (1962), un corto telefilm, Flashing Spikes (1962), más una breve aparición en el medio de El ocaso de los Cheyennes (1964). Misión de dos valientes es la más sorprendente. Cinco años antes Ford había mostrado la larga búsqueda wayniana de una pequeña robada por los indios (Más corazón que odio, 1956). Cuando una búsqueda similar le sea propuesta al sheriff Stewart, este se mostrará reticente y buscará por todos los medios ganar la mayor cantidad de dinero posible con el asunto, argumentando que su paga como sheriff es poca. Es el ejemplo típico de reversión de los mitos del western, que Ford inició discretamente en Fort Apache (1948) y que ya es evidente en El capitán búfalo (1960), film que coincide con el nuevo espíritu de los años sesenta en lo que respecta al western y a los indios. En Misión de dos valientes Stewart se dedica a chantajear al representante del ejército. Aumenta los precios en las negociaciones con los padres de los niños raptados. Jamás se había visto algo similar en un western, sobre todo viniendo de una estrella tan simpática”. (Luc Moullet, Política de los actores).

A las 15 y 21 horas (109′; DM).

La flecha rota (Broken Arrow; EE. UU., 1950)
Dirección: Delmer Daves.
Con James Stewart, Jeff Chandler, Debra Paget.

En 1870, el territorio de Arizona es escenario de cruentas luchas entre los blancos y los apaches, capitaneados por Cochise, que defienden palmo a palmo su territorio. En estas circunstancias, el explorador del ejército Tom Jeffords decide entrevistarse con Cochise para proponerle un tratado de paz. El jefe indio, impresionado por la audacia de Jeffords, lo recibirá en su campamento.

“Delmer Daves es uno de los grandes realizadores norteamericanos más incomprendidos (…) Su obra, muy personal, está toda ella construida alrededor de una admirable cuestión: la educación, el conocimiento. Los héroes de Daves aprenden a descubrir un modo de vida, una raza, un pueblo, una religión. Aprenden el orgullo y el amor, el respeto y la humildad. Con La flecha rota, Daves se lanza a rehabilitar a los indios, que conoce perfectamente, logrando un film muy emocionante, de indudable importancia histórica. A partir de La flecha rota, la óptica racial de los westerns cambiará radicalmente. (…) Vistos de nuevo, los westerns de Daves confirman su importancia y al espectador le pueden incluso parecer más pujantes, más profundos que los de Anthony Mann. Por lo demás, Daves posee cualidades que han sido atribuidas un poco demasiado exclusivamente a Anthony Mann: el verdadero romántico, el pintor lírico de la naturaleza es Delmer Daves y no Anthony Mann. Mann trata al western con la sobriedad (y en ocasiones la sequedad) del thriller. Mann es más abstracto. Mientras que Daves se apasiona realmente por los individuos e intenta siempre comprenderlos, un poco a la manera de Allan Dwan”. (Bertrand Tavernier, Jean-Pierre Coursodon, 50 años de cine norteamericano).
A las 18 horas (93′; DM).

Domingo 25: No hay funciones

Martes 27

Sin miedo y sin tacha (The Far Country; EE. UU., 1954)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Ruth Roman, Corinne Calvet.
A las 15 y 21 horas (97′; DM).

Miércoles 28

El precio de un hombre (The Naked Spur; EE. UU., 1953)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Janet Leigh, Robert Ryan.

Howard Kemp trabaja como cazador de recompensas en el territorio de Colorado. Su principal objetivo es el forajido Ben Vandergroat, acusado de asesinar a un sheriff. Tras acorralarlo en las Montañas Rocosas, se unen a él dos hombres peligrosos que buscan compartir la jugosa recompensa.

“Western de cinco personajes, totalmente rodado en exteriores. Un agudo sentido del espacio y del medio natural que culmina en la magistral secuencia final, encima del torrente. Anthony Mann en plena posesión de sus medios con un sólido guion firmado por Sam Rolfe y Harold Jack Bloom”. (Bertrand Tavernier, Jean-Pierre Coursodon, 50 años de cine norteamericano).

“Al igual que Raoul Walsh es el más distinguido de los veteranos tradicionales, Anthony Mann podría ser considerado como el más clásico de los jóvenes realizadores novelescos. A él debemos los westerns más bellos y más verdaderos de estos últimos años. El autor de El precio de un hombre es probablemente el único de los realizadores norteamericanos de la posguerra que parece especializado en un género en el que los demás realizan tan sólo incursiones más o menos episódicas. Cada uno de sus films, en todo caso, testimonia una franqueza conmovedora con relación al género, una sinceridad espontánea para colocarse en el interior de los temas, hacer vivir personajes atractivos e inventar situaciones emocionantes. Quien quiera saber lo que es el verdadero western y las cualidades de puesta en escena que supone, debe haber visto La puerta del diablo (1950), Horizontes lejanos y Sin miedo y sin tacha. En ausencia de estos tres films, no puede en todo caso dejar de conocerse el más bello de todos: El precio de un hombre”. (André Bazin, ¿Qué es el cine?).

A las 15 y 21 horas (91′; DM).

Hambre de venganza (The Man from Laramie; EE. UU., 1955)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Arthur Kennedy, Cathy O’Donnell.

Un capitán del ejército de los Estados Unidos se hace pasar por comerciante y va a México para averiguar quién le vendió rifles a los apaches que asesinaron a su hermano. Entre los sospechosos se encuentran un arrogante hacendado, su despiadado hijo y el capataz de su rancho.

“Con los guionistas Borden Chase o Philip Yordan, que escribió Hambre de venganza, Anthony Mann diseñó a su personaje modélico: ambiguo y atormentado, parco y contenido, irascible y solitario, pese a que siempre viaja con alguien mayor que él (el inmaduro héroe manniano necesita de los demás para hacer frente a su errática condición). El protagonista de los westerns de Mann quiere unir la acción a la palabra, y a tal fin se entrega a veces con enfermiza pasión (Winchester 73 o Hambre de venganza, sendas historias de venganza). El héroe manniano es vapuleado, como en la famosa escena de Hambre de venganza en que arrastran a Stewart desde un caballo, tan violenta y feroz como la pelea en las alambradas de Hombre sin rumbo (1955, King Vidor)”. (Quim Casas, El western).

A las 18 horas (105′; DM).

Jueves 29

La flecha rota (Broken Arrow; EE. UU., 1950)
Dirección: Delmer Daves.
Con James Stewart, Jeff Chandler, Debra Paget.
A las 15 y 21 horas (93′; DM).

Misión de dos valientes (Two Rode Together; EE. UU., 1961)
Dirección: John Ford.
Con James Stewart, Richard Widmark, Shirley Jones.
A las 18 horas (109′; DM).

Viernes 30

El precio de un hombre (The Naked Spur; EE. UU., 1953)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Janet Leigh, Robert Ryan.
A las 15 horas (91′; DM).

Horizontes lejanos (Bend of the River; EE. UU., 1952)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Arthur Kennedy, Rock Hudson.
A las 18 horas (91′; DM).

Martes 10 de junio

Winchester 73 (EE.UU., 1950)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Shelley Winters, Dan Duryea, Rock Hudson.

Dos jinetes llegan a Dodge City persiguiendo a un hombre. Es el Día de la Independencia, y la gente se arremolina en torno al premio del concurso de tiro, un rifle único: el Winchester 73. Lin McAdam, uno de los forasteros, gana el concurso, pero uno de sus contrincantes se lo roba y huye. El rifle va pasando de mano en mano: de un traficante de armas a un jefe indio y después a un forajido. Mientras tanto, continúa la persecución.

“Winchester 73 marcó el comienzo de una extremadamente fructífera relación profesional entre Stewart y el director Anthony Mann y se cuenta entre las primeras y mejores muestras de la cada vez más oscura tendencia del género; una especie de western noir lleno de complejas y ambiguas resonancias. Puesto que el tema de Winchester 73 es, en esencia, la obsesión unívocamente norteamericana con las armas de fuego –en este caso un rifle muy codiciado– la película conserva una trágica significación contemporánea, y una naturaleza ominosa que quizá no fuera tan evidente, ni tan tétricamente deliberada, en el momento de su estreno. En ese sentido, uno de los principales propósitos del arte es iluminar a la gente, y Winchester 73 sigue cumpliéndolo. (…) Mann y Stewart volverían a trabajar en siete películas más, de las cuales destacan especialmente cuatro de los mejores westerns de la década de los cincuenta (la última década integral del período clásico del género), con exteriores espectacularmente fotografiados e historias generalmente duras que hablaban de codicia, ambición y venganza: Horizontes lejanos, El precio de un hombre, Sin miedo y sin tacha y Hambre de venganza; la última de las cuales incluía una escena especialmente violenta y escalofriante, en la que Stewart es torturado y mutilado. Su personaje en Winchester 73, tenso y resentido, marcó un hito; su interpretación en esta película sigue siendo una de las más interesantes de su filmografía. Stewart utilizó a estos personajes que interpretaba en las películas de Mann, hombres de la frontera duros y algo neuróticos, para alterar de manera radical su imagen primigenia del estadounidense corriente, soñador, caprichoso e íntegro (aunque de vez en cuando seguía explotando esa faceta en películas como Música y lágrimas, también dirigida por Mann, y Harvey, dirigida por Henry Koster). Como resultado, y también a causa de sus extraordinarias películas con Hitchcock durante la misma época, no resulta sorprendente que los años cincuenta fueran con mucho la década más popular de Stewart”. (Peter Bogdanovich, Who the Hell’s in It?).

A las 15 y 21 horas (94′; DM).

Mujer o demonio (Destry Rides Again; EE. UU., 1939)
Dirección: George Marshall.
Con Marlene Dietrich, James Stewart, Brian Donlevy.
A las 18 horas (94′; DM).

Miércoles 11

Winchester 73 (EE.UU., 1950)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Shelley Winters, Dan Duryea, Rock Hudson.
A las 15 horas (94′; DM).

Paraíso perdido (Shenandoah; EE. UU., 1965)
Dirección: Andrew V. McLaglen.
Con James Stewart, Rosemary Forsyth, Katharine Ross.

Charlie Anderson, viudo y padre de familia numerosa, posee una granja en el estado sureño de Virginia. Siendo contrario a la esclavitud, está firmemente decidido a mantenerse al margen de la guerra civil, a pesar de las presiones que soporta, incluso por parte de algunos de sus hijos.

“Conmovedora historia de una familia desgarrada por la guerra de Secesión, Paraíso perdido demuestra un lirismo patriarcal muy raro entre los cineastas jóvenes”. (Bertrand Tavernier, Jean-Pierre Coursodon, 50 años de cine norteamericano).

“Amaba trabajar con James Stewart. Y el sentimiento era mutuo: llegó un punto en que cada vez que Stewart iba a actuar en una película, me pedía a mí que la dirigiera. Paraíso perdido es mi preferida de las cuatro que hicimos juntos. Cada vez que la vuelvo a ver, más orgulloso me siento de haber sido parte de esa película. (…) No siento que el cine de John Ford haya sido una influencia en mis propias películas. Cuando yo estaba dirigiendo, jamás pensaba en Ford. Lo conocía desde los trece años, porque mi padre (el actor Victor McLaglen) trabajaba en las películas de Ford. Pero una vez que empiezas a dirigir, tienes que ser tu propia persona. (…) En los comienzos de mi carrera, de hecho apareció un libro titulado John Ford and Andrew V. McLaglen (escrito por Michael Burrows, 1970) y entonces la crítica empezó a catalogarme como un joven John Ford. Pero nunca les presté atención, ya que no era cierto”. (Andrew V. McLaglen, entrevistado por Scott Holleran).
A las 18 horas (105′; DM).

El tirador (The Shootist; EE. UU., 1976)
Dirección: Don Siegel.
Con John Wayne, James Stewart, Lauren Bacall.

John Bernard Books, un legendario pistolero, decide regresar a su ciudad natal para vivir en paz lo que le quede de vida. Su viejo amigo, el doctor Hostetler, le ha confirmado que tiene cáncer. Sin embargo, Books no tendrá más remedio que saldar una cuenta pendiente con tres bandidos.

“Algunos detractores de Don Siegel aseguran que El tirador está demasiado supeditada a la personalidad fílmica de John Wayne. Es posible. Pero el cineasta se aprovecha de ello fácilmente para despedirse junto a él del género: El tirador es un relato melancólico, áspero, intimista, extraordinario, hecho por alguien que amaba el western no como una epopeya trufada de símbolos, de personajes bigger than life, sino como un espacio narrativo habitado por una serie de hombres y mujeres que sufren, luchan y mueren, como todos nosotros”. (Antonio José Navarro, Solo contra todos: los westerns de Don Siegel).

A las 21 horas (100′; DM).

Jueves 12

Paraíso perdido (Shenandoah; EE. UU., 1965)
Dirección: Andrew V. McLaglen.
Con James Stewart, Rosemary Forsyth, Katharine Ross.
A las 15 horas (105′; DM).

Hambre de venganza (The Man from Laramie; EE. UU., 1955)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Arthur Kennedy, Cathy O’Donnell.
A las 18 horas (105′; DM).

Viernes 13

Hambre de venganza (The Man from Laramie; EE. UU., 1955)
Dirección: Anthony Mann.
Con James Stewart, Arthur Kennedy, Cathy O’Donnell.
A las 15 horas (105′; DM).

El tirador (The Shootist; EE. UU., 1976)
Dirección: Don Siegel.
Con John Wayne, James Stewart, Lauren Bacall.
A las 18 horas (100′; DM).

Sábado 14

La conquista del Oeste (How the West Was Won; EE. UU., 1962)
Dirección: Henry Hathaway, John Ford, George Marshall.
Con James Stewart, Gregory Peck, Henry Fonda, John Wayne.

La película consta de cuatro episodios sobre la colonización del Oeste. Los dos primeros y el último fueron dirigidos por Henry Hathaway, y el anteúltimo por George Marshall, pero el film incluye también un interludio, dirigido por John Ford, ambientado en la guerra de Secesión. Sin embargo, lo mejor del film se encuentra en los segmentos realizados por Hathaway, cineasta incomparable en su vibrante manejo de las escenas de acción y del suspenso.

“Primer largometraje de ficción rodado en el formato de pantalla ancha Cinerama, cuyas casi tres horas de duración intentan pergeñar una sinopsis de todas y cada una de las situaciones tradicionales del género del western, a través de la historia de tres generaciones de una familia de pioneros entre 1840 y 1890, para terminar con un salto vertiginoso que nos transporta a los Estados Unidos contemporáneos”. (Philip French, Westerns: Aspects of a Movie Genre).

“Dentro del impresionante reparto, James Stewart, Debbie Reynolds, Gregory Peck y George Peppard son los que salen mejor parados; de hecho todo el elenco del film está muy bien, pese a que algunas de las estrellas quedan inevitablemente limitadas a apariciones muy breves. Indiscutiblemente el más grande western jamás filmado, La conquista del oeste (…) es una película grande, más que una gran película, no obstante se trata de un film sorprendentemente entretenido y que vale la pena ver”. (Brian Garfield, Western Films).

A las 14 horas (165′; DM).

Domingo 15

Un tiro en la noche (The Man Who Shot Liberty Valance; EE. UU., 1962)
Dirección: John Ford.
Con James Stewart, John Wayne, Vera Miles.

Ransom Stoddard, anciano senador del Congreso de los Estados Unidos, explica a un periodista por qué ha viajado kilómetros para asistir al funeral de su viejo amigo Tom Doniphon. La historia empieza muchos años antes, cuando Ransom era un joven abogado del este que se dirigía en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley.

“Superficialmente, Un tiro en la noche es uno de los westerns menos típicos de Ford –un film de oscuridad y de interiores, los únicos paisajes son los planos del tren y unas cuantas visitas al rancho de Wayne– pero en términos de ideas y sentimientos, quizás sea el más personal y más típico de todos sus films”. (Joseph McBride y Michael Wilmington, John Ford).

“En Un tiro en la noche, James Stewart no es cínico ni venal. Pero sin quererlo roba a John Wayne –robo consentido y masoquista– la gloria de ser el hombre que mató al terrible bandido, con la consecuencia inmediata de una brillante carrera política y el amor de la mujer deseada por Wayne. (…) El hombre que tiene estudios, el abogado bien vestido (Stewart) espolia al perfecto hombre del oeste (Wayne) y lo reemplaza: muerte de una cierta América, del western, de todos los viejos mitos y seguidamente del cine norteamericano, evocados o prefigurados por John Ford, de sesenta y seis años en ese momento. La amargura fordiana es manifiesta en la moral de la historia: para ser un gran hombre de nada sirve defender los grandes principios de la constitución como hace Ransom Stoddard –James Stewart–, hay antes que nada que matar a alguien… (…) A los cincuenta y tres, en Un tiro en la noche, Stewart interpreta a un joven abogado, que va al encuentro de un amor, sin duda por primera vez y que por lo tanto debe tener como mucho treinta años. Stewart no parece tener treinta años y mucho menos cincuenta y tres. Tiene un rostro liso, sin edad, que podría representar tanto la treintena como la cincuentena. No sé si Stewart tenía un lifting o no, pero esa tersura le da un aire soñador, inmaterial, que conviene perfectamente al personaje. Wayne habla poco, Stewart demasiado, como en todos sus films. Wayne se emborracha a morir (como Ford), Wayne fuma como un turco –igual que en la vida real– desgraciadamente para él. Stewart no fuma jamás, salvo en la última escena, donde toma la posta de Wayne. Wayne está siempre sucio, mientras que Stewart se esfuerza por estar siempre impecable”. (Luc Moullet, Política de los actores).

A las 15 horas (123′; DM).

Martes 17

El ocaso de los cheyennes (Cheyenne Autumn; EE. UU., 1964)
Dirección: John Ford.
Con Richard Widmark, Carroll Baker, Edward G. Robinson, James Stewart.

En el año 1878, trescientos indios de la tribu Cheyenne, movidos por la miseria de su gente, deciden regresar a sus praderas natales. La huida es descubierta y la caballería norteamericana sale en persecución de los indios.

“El ocaso de los cheyennes constituye una variante de Misión de dos valientes. Vemos a James Stewart una docena de minutos en el curso de un intermedio, que no tiene mucha relación con el resto del film. ¿Idea del productor que quería una superestrella más? ¿O deseo de John Ford de filmar un nuevo número de Stewart? Posiblemente las dos cosas. James Stewart encarna a Wyatt Earp, el heroico sheriff interpretado por Henry Fonda en otro Ford, Pasión de los fuertes (1946). Encontramos de nuevo la reversión completa del mito: Earp se transforma en un héroe muy perezoso, que pasa el tiempo haciendo nada, fumando y jugando a las cartas, vestido con un traje blanco impecable y al que no le gusta para nada ser molestado durante una partida de naipes. Stewart exagera gustoso la flema de su personaje. Es un verdadero one man show en todo su esplendor”. (Luc Moullet, Política de los actores).
A las 14.30 horas (154′; DM).

Paraíso perdido (Shenandoah; EE. UU., 1965)
Dirección: Andrew V. McLaglen.
A las 21 horas (105′; DM).

Miércoles 18

Un tiro en la noche (The Man Who Shot Liberty Valance; EE. UU., 1962)
Dirección: John Ford.
Con James Stewart, John Wayne, Vera Miles.
A las 15 y 21 horas (123′; DM).

Jueves 19

El tirador (The Shootist; EE. UU., 1976)
Dirección: Don Siegel.
Con John Wayne, James Stewart, Lauren Bacall.
A las 14.30 horas (100′; DM).

El ocaso de los cheyennes (Cheyenne Autumn; EE. UU., 1964)
Dirección: John Ford.
Con Richard Widmark, Carroll Baker, Edward G. Robinson, James Stewart.
A las 20 horas (154′; DM).

Viernes 20: No hay funciones

Sábado 21

La conquista del Oeste (How the West Was Won; EE. UU., 1962)
Dirección: Henry Hathaway, John Ford, George Marshall.
Con James Stewart, Gregory Peck, Henry Fonda, John Wayne.
A las 14 horas (165′; DM).

Un tiro en la noche (The Man Who Shot Liberty Valance; EE. UU., 1962)
Dirección: John Ford.
Con James Stewart, John Wayne, Vera Miles.
A las 18 horas (123′; DM).

Domingo 22

El ocaso de los cheyennes (Cheyenne Autumn; EE. UU., 1964)
Dirección: John Ford.
Con Richard Widmark, Carroll Baker, Edward G. Robinson, James Stewart.
A las 14 horas (154′; DM).

La conquista del Oeste (How the West Was Won; EE. UU., 1962)
Dirección: Henry Hathaway, John Ford, George Marshall.
Con James Stewart, Gregory Peck, Henry Fonda, John Wayne.
A las 17.30 horas (165′; DM).

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