Por Iara Reboredo
La animación inclinada a un público más adulto sigue abriéndose paso en las salas con propuestas que no solo buscan romper con ese estigma infantil, sino también ofrecer miradas profundas y provocadoras sobre el mundo contemporáneo. Mars Express, ópera prima del francés Jérémie Périn, es un ejemplo de esa ambición: una película que combina ciencia ficción, intriga policiaca y filosofía para adentrarse en los dilemas éticos de una humanidad al borde de su redefinición.
La historia nos sitúa en un Marte ya colonizado y aparentemente funcional, donde la coexistencia entre humanos y androides es una realidad integrada, aunque no exenta de fricciones. A través de la detective privada Aline Ruby y su compañero androide Carlos Rivera (réplica de un antiguo colega fallecido), la película nos conduce por una investigación que, en la superficie, trata sobre la desaparición de una joven hacker, pero que poco a poco va destapando una red de secretos industriales, manipulación de datos, y el inquietante despertar de las inteligencias artificiales.

Périn apuesta por un guion denso y con muchas capas. Lejos de simplificar, Mars Express abraza cierta complejidad de su universo, poblado por corporaciones tecnológicas, memorias digitales, cuerpos replicables y una creciente inquietud en torno a la autonomía de los androides. ¿Qué nos hace humanos cuando nuestros pensamientos, recuerdos y decisiones pueden almacenarse y transmitirse a una máquina?
Este enfoque es una de las grandes fortalezas que trae la película. No se trata solo de una aventura futurista, sino de una exploración, por momentos inquietante, de un posible destino para nosotros. El guion, sin embargo, exige atención constante: la cantidad de información que se entrega y la forma en que se hace puede resultar abrumadora para varios espectadores. Uno se ve obligado a reconstruir la lógica del mundo y sus conflictos a partir de diálogos que no siempre fluyen con naturalidad.
Visualmente, Mars Express es sólida, pero rara vez deslumbrante. La animación apuesta por un estilo minimalista y funcional que recuerda al cómic, con una paleta de colores contenida y diseños de personajes esquemáticos. Si bien esta estética aporta cierta coherencia con el tono distópico del relato, también limita el potencial expresivo de la película. Hay secuencias brillantes, pero en general se percibe una falta de osadía visual, especialmente tratándose de un entorno como Marte, que podría haber sido explotado con más imaginación y sentido del asombro.
Esto se refleja también en la ambientación: aunque se nos dice que estamos en otro planeta, gran parte de las localizaciones (calles, interiores, vehículos) recuerdan más a una ciudad terrestre que a un enclave interplanetario. Es una decisión estética que puede tener sentido desde el realismo especulativo, pero que también empobrece la experiencia visual, alejándola de la extrañeza y el misterio propios del género.
Lo sonoro sigue la línea general: correcto, pero poco arriesgado. La música cumple su función, pero no deja huella. Lo mismo pasa con el diseño sonoro, que rara vez se destaca como un elemento narrativo por sí mismo. La mayor carga recae en los diálogos, que estructuran la mayor parte del relato.

Mars Express es, sin duda, una obra con mucho para ofrecer. Su intento de fusionar thriller, ciencia ficción y reflexión existencial es valiente y necesario, sobre todo en un panorama donde la animación todavía lucha por consolidarse fuera de los circuitos independientes. Su mayor virtud es, precisamente, esa voluntad de pensar el futuro con inteligencia y profundidad, alejándose de los tópicos más superficiales del género.
El film consigue despertar el interés y plantear situaciones relevantes, pero también deja una oportunidad parcialmente desaprovechada. Fascina por su contenido, pero no siempre convence por su forma. Aun así, creo que es una propuesta valiosa que merece ser vista, discutida y, sobre todo, celebrada por lo que representa: un paso más hacia una ciencia ficción europea que no imita, sino que busca su propia voz, aunque está todavía esté en proceso de afinarse.
Título: Mars Express.
Título original: Idem.
Dirección: Jérémie Périn.
Voces originales: Léa Drucker, Mathieu Amalric, Daniel Njo Lobé, Marie Bouvet, Sébastien Chassagne y Marthe Keller.
Género: Animación, Ciencia ficción, Drama, Thriller.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 88 minutos.
Origen: Francia.
Año de realización: 2023.
Distribuidora: MB Films.
Fecha de estreno: 08/05/2025.
Puntaje: 5 (cinco)
