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lunes, 27 julio 2026
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Hazte la muerta: Tensión minimalista

Por Joan Segovia

El cine de terror argentino viene experimentando en los últimos años con fórmulas de bajo presupuesto que buscan más la intensidad sensorial que la construcción narrativa elaborada. Hazte la muerta, dirigida por Carlos Goitia, se inscribe en esa tendencia y la lleva a un extremo bastante claro: reducir el espacio, el elenco y el argumento a lo esencial para sostener un ejercicio de supervivencia con una premisa muy simple. Una mujer despierta en un sótano lleno de cadáveres, herida y desorientada. Su única opción es hacerse pasar por muerta mientras un asesino enmascarado se mueve en la casa. Con esa base mínima, la película se construye como una especie de pieza de cámara de terror.

La principal virtud del film es que no engaña a nadie con pretensiones que no puede cumplir. Desde el arranque queda claro que aquí no habrá un desarrollo de personajes complejo ni una intriga que vaya más allá del escondite. La tensión se juega en el tiempo presente: el roce de una bota, la respiración contenida, el chasquido de una puerta. Eso obliga a poner la mirada en la ejecución técnica. Y ahí es donde aparecen tanto los aciertos como las limitaciones.

El uso del sonido es uno de los recursos más trabajados. Cada paso del villano resuena como amenaza inminente y cada crujido en casa podría ser el aviso de un nuevo peligro. El problema es que esta estrategia no siempre alcanza para mantener el interés durante más de una hora. En varios momentos, la acción se repite y se instala cierta rutina que quita el impacto inicial. La brevedad del metraje (unos 72 minutos) juega a favor, porque si se estiraba más, la idea se agotaba por completo.

La fotografía se apoya en la oscuridad y en planos cerrados que buscan transmitir la opresión del espacio. Funciona para generar angustia, pero a veces el abuso de penumbras se vuelve un recurso fácil que empobrece la puesta en escena. Hay escenas en las que apenas se distingue qué está ocurriendo, y eso no transmite misterio, sino descuido visual. La dirección de arte, con la acumulación de cuerpos y la suciedad del sótano, logra en cambio un clima asfixiante que se sostiene hasta el final.

En el centro está Paula Brasca, que carga la película casi en soledad. Su trabajo es principalmente físico: gestos contenidos, movimientos medidos, expresividad corporal. Cumple con solvencia y sostiene la tensión, aunque el guion no le dé mucho margen para otra cosa. No hay pasado, no hay construcción de personaje, solo la reacción a un peligro inmediato. Esa decisión puede leerse como parte de la propuesta minimalista, pero también deja la sensación de que se desaprovechó la oportunidad de generar un vínculo más fuerte con la protagonista.

El villano, por su parte, responde a un cliché muy conocido: máscara grotesca, andar mecánico, violencia seca. No hay nada nuevo en su figura, más allá de algún guiño visual que remite a videojuegos de terror. Funciona como amenaza porque se le dedica el tiempo justo, pero carece de personalidad propia. Es un asesino más, intercambiable con decenas de otros.

Lo que sí resulta interesante es la lógica que impone el título. Fingir estar muerta no es solo una estrategia de la protagonista, sino una consigna que atraviesa toda la puesta. La película parece obligada a detenerse, a congelarse. Esa apuesta le da identidad frente a otras producciones similares. El problema es que, al llevarla tan al pie de la letra, la narración corre el riesgo de volverse demasiado estática y monótona.

El desenlace no sorprende. No hay un giro inesperado ni una revelación que cambie lo visto. Se siente más bien como un cierre funcional, rápido y poco ambicioso. Quizás hubiera sido preferible un final más seco o ambiguo, en lugar del que nos propone el film.

En balance, Hazte la muerta es una película de terror pequeña, consciente de sus recursos y también de sus carencias. Su mérito es lograr momentos de tensión sincera con lo mínimo. Sus debilidades, en cambio, son las repeticiones, el abuso de lugares comunes y la falta de desarrollo narrativo más allá del inicial. Para el espectador ocasional de terror puede resultar una experiencia entretenida, incluso tensa. Pero para el público más habituado al género, la sensación será la de haber visto un ejercicio efectivo, pero limitado, que se queda corto cuando podría haber aspirado a un poco más.

ESTRENO 4/9, 22HS.
A PARTIR DEL 25/9 ESTARÁ UNA SEMANA EN CARTEL
CINE GAUMONT (AV. RIVADAVIA 1635)

Título: Hazte la muerta.
Título original: Play Dead.
Dirección: Carlos Goitia.
Intérpretes: Paula Brasca, Damian “Pleitto” Castillo, Marta Quarleri, Catalina Motto, Luciana Contreras, Milagros Ribet, Daniela Roitman, Lara Idiart, Camila Lerchundi, Ana Buscarini y Milagros Tucci Layus. Género: Terror.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 72 minutos.
Origen: Argentina/ Nueva Zelanda. Año de realización: 2025. Distribuidora: 3C Films Group. Fecha de estreno: 04/09/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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