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viernes, 11 septiembre 2026
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Una batalla tras otra: Crónicas de un país alucinante

Por Iara Reboredo

Paul Thomas Anderson siempre ha sido un cineasta de excesos, desbordes y algunas contradicciones. En Una batalla tras otra trae de nuevo esa condición, pero con un gesto aún más radical: acá conviven la sátira política más corrosiva con un drama familiar y la comedia absurda, todo eso mezclado con la violencia estilizada del cine de acción. Lo notable es que, pese a ese cóctel de géneros, Anderson logra articular una película hipnótica, incómoda y profundamente admirable.

La trama sigue a Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio), un ex revolucionario paranoico y autodestructivo, y a su hija Willa, con quienes el director construye un retrato de fragilidad afectiva en medio del caos. Anderson ya había explorado vínculos paternales en Petróleo sangriento (2007), pero en esta película esa relación se convierte en el verdadero hilo conductor. Bob y Willa son el refugio emocional en una historia marcada por la violencia, las traiciones y la represión política.

En torno a Bob y Willa se despliega un universo tan delirante como perturbador: un coronel (Sean Penn) que está obsesionado hasta los huesos con una líder revolucionaria (Teyana Taylor), un maestro de artes marciales que, a simple vista, no esconde nada. Este personaje interpretado por Benicio Del Toro me pareció lo mejor de la película, lo convierte en pura extravagancia. Además, se suman diferentes aliados, monjas dedicadas al cultivo clandestino de marihuana y fuerzas paramilitares que encarnan la cara más brutal del supremacismo. Paul Thomas Anderson traza esta galería entre lo absurdo y lo siniestro, filmando con un equilibrio extraño entre solemnidad y parodia, es un juego de contrastes que multiplica los mensajes que atraviesan a la película. Justamente, uno de los grandes logros de este proyecto es cómo atraviesa cada género.

Leonardo DiCaprio entrega una de sus actuaciones más extrañas y valiosas en años: Bob es una mezcla de héroe fallido, antihéroe cómico y a la vez padre vulnerable. Sean Penn se divierte componiendo a un villano ridículamente siniestro, y Teyana Taylor se roba cada escena en la que aparece. Pero quizás la mayor sorpresa, como dije antes, fue Benicio Del Toro, que convierte a un personaje secundario improbable en un ícono instantáneo de la película.

Más allá de su barroquismo, lo que diferencia a Una batalla tras otra de otras películas del director es la calidez que se esconde en su centro. Por primera vez en su filmografía, Anderson sugiere que el amor de un padre por una hija no solo puede sobrevivir al desencanto, sino que incluso, en un mundo atravesado por racismo, represión y violencia, podría ser la chispa capaz de generar un cambio.

Excesiva, contradictoria, disparatada y al mismo tiempo humana, Una batalla tras otra es una película que no busca complacer. Prefiere incomodar, desafiar, satirizar y emocionar a partes iguales. Y en ese gesto radical encuentra su lugar: como uno de los relatos más desbordados y, paradójicamente, más entrañables del cine de Paul Thomas Anderson.

Título: Una batalla tras otra. Título original: One Battle After Another. Dirección: Paul Thomas Anderson. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Chase Infiniti, Benicio del Toro, Teyana Taylor, Regina Hall, Tony Goldwyn, James Downey, Wood Harris, Shayna McHayle, Alana Haim, Starlette DuPois, D.W. Moffett. Género: Basado en libro, Acción, Thriller, Drama, Comedia. Calificación: AM 16 años. Duración: 161 minutos. Origen: EE.UU. Año de realización: 2025. Distribuidora: Warner Bros. Fecha de estreno: 25/09/2025.

Puntaje: 9 (nueve)

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