Por Iara Reboredo
Osgood Perkins, quien consolidó una identidad autoral en los últimos años con propuestas como Longlegs: Coleccionista de almas y El mono, regresa con Líbralos del mal, una película que intenta profundizar en el terror íntimo pero que, en su búsqueda de densidad, termina apoyándose demasiado en recursos formales.
Premisa clásica: una pareja se va a una cabaña aislada, la rutina se interrumpe, él debe volver a la ciudad y ella queda sola. Desde ahí, se construye una atmósfera de desprotección progresiva. Sin embargo, esa progresión no es dramática sino ambiental. La película parece confiar en que el aislamiento físico es suficiente para generar un deterioro emocional, pero no siempre lo físico alcanza si no existe una fisura previa claramente delineada.
El conflicto de la pareja se mantiene en un estado de sugerencia permanente. Hay silencios, miradas incómodas, y choques que insinúan algo no resuelto, pero la película evita precisar qué es lo que está en juego. Esa ambigüedad, que podría resultar poderosa, termina funcionando como una evasión. El terror psicológico necesita un punto de quiebre; acá, en cambio, todo parece suspendido en una indefinición pulcra pero poco incisiva.

Como director, Perkins vuelve a apostar por lo que mejor maneja: encuadres cerrados, espacios vacíos que pesan más que los diálogos, y una cámara que observa sin intervenir demasiado. La naturaleza se convierte en un personaje silencioso, casi hostil, pero nunca termina de adquirir una dimensión simbólica contundente. Es visualmente atractiva y atmosférica, pero rara vez es un conflicto.
El diseño sonoro es, en mi opinión, uno de los aspectos más logrados. Teniendo de referencia sus proyectos anteriores, esperaba que el sonido salve la película; construye una sensación envolvente que por momentos compensa la falta de intensidad narrativa. Los ruidos fuera del campo visual, los silencios prolongados, la respiración amplificada, esos son las cosas que generan expectativa. El problema es que esa expectativa no siempre encuentra una resolución satisfactoria, el suspenso se acumula, pero no transforma.
También es notorio que hay cierta insistencia en lo visual como experiencia autónoma. Algunas imágenes dentro de las escenas resultan genuinamente perturbadoras, pero aparecen casi como viñetas, momentos aislados que no terminan de integrarse orgánicamente al desarrollo dramático. La película parece más interesada en sostener un clima que en avanzar hacia una revelación significativa, o en al menos contar una historia completa.
También me gustaría destacar las actuaciones, que logran aportar una humanidad necesaria. Tatiana Maslany como protagonista fue la mejor decisión que pudieron haber tomado; transmite vulnerabilidad y desconcierto sin caer en el histrionismo. Su proceso interno es creíble, incluso cuando el guion no la acompaña del todo. Pero el trabajo actoral queda, nuevamente, subordinado a una estructura que privilegia la sugestión por sobre la evolución.

La sensación que me deja Líbralos del mal es que quiere dialogar con un tipo de terror más “elevado”, ese que se asocia con lo metafórico, con lo existencial. El problema no es esa ambición, sino la falta de medidas en su guion, y es lo que, para mí, viene fallando en el cine de terror comercial de los últimos años: hay guiones con fallas que son llevados adelante con la mejor producción posible. La película no termina de abrazar lo sobrenatural ni de comprometerse plenamente con el drama psicológico, camina entre ambas dimensiones sin profundizar en ninguna.
Hay coherencia estética y hay una identidad visual reconocible, tal como pasó con Longlegs: Coleccionista de almas, pero también hay una cierta comodidad en repetir fórmulas que ya demostraron funcionar. Y cuando el terror se vuelve cómodo, pierde su capacidad de desestabilizar.
Líbralos del mal no es una mala opción a la hora de elegir una película oscura, pero si viene con limitaciones que no están en lo que muestra, sino en lo que evita. Construye un equilibrio con tanta prolijidad que luego le cuesta romper, y, si bien no falla, se diluye.
Título: Líbralos del mal.
Título original: Keeper.
Dirección: Osgood Perkins.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Kett Turton, Erin Boyes, Claire Friesen, Logan Pierce, Glen Gordon, Gina Vultaggio y Erin Tipple.
Género: Terror, Thriller.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 99 minutos.
Origen: Canadá/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 19/02/2026.
Puntaje: 5 (cinco)
