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martes, 6 octubre 2026
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El corazón de la bestia: Sobrevivir no siempre alcanza

Por Iara Reboredo

Dirigida por David Ayer (conocido por películas como Corazones de hierro, Escuadrón suicida o Beekeeper: Sentencia de muerte), El corazón de la bestia encuentra su mayor fortaleza en una relación sencilla. Construye todo su relato alrededor de James y Odín, un ex militar y su perro de combate que quedan aislados en medio de la naturaleza después de un accidente. La premisa funciona porque no necesita demasiado para generar interés: dos compañeros que llevan años sobreviviendo juntos ahora tienen que depender nuevamente el uno del otro. El problema aparece cuando la película intenta explicar demasiado algo que, en sus pasajes más logrados, consigue transmitir sin necesidad de palabras.

Brad Pitt interpreta a James Belmont, un antiguo integrante de las Fuerzas Especiales que viaja junto a Odín, un pastor belga con el que compartió parte de su experiencia militar. Después de un accidente aéreo en una zona remota, ambos quedan a kilómetros de cualquier lugar habitado y deben encontrar la manera de regresar mientras enfrentan el frío, el hambre, y las dificultades del terreno. La película entiende rápidamente que el verdadero atractivo no está solamente en descubrir si conseguirán sobrevivir, sino en observar cómo se cuidan mutuamente cuando las condiciones empiezan a empeorar.

Ese vínculo es, sin dudas, lo más logrado. James no trata a Odín como a una mascota que simplemente lo acompaña: existe una relación entre ambos construida a partir de años de experiencias. Odín también carga con las consecuencias de su pasado militar y la película encuentra algunos de sus mejores momentos cuando deja que esa historia aparezca a través de detalles y gestos particulares. Una mirada, una reacción ante un peligro o la manera en que uno intenta ayudar al otro dicen mucho más que algunas de las explicaciones que aparecen después. Cuando El corazón de la bestia confía en esa relación, consigue ser emotiva sin necesidad de forzar el sentimiento.

La naturaleza también cumple un papel importante. Los paisajes utilizados para representar Alaska son imponentes y funcionan como algo más que un fondo espectacular: constantemente recuerdan que James y Odín están en un territorio que no está pensado para facilitarles el regreso. David Ayer aprovecha bien los espacios abiertos y consigue algunas secuencias de supervivencia realmente tensas. El problema es que el guion empieza a acumular obstáculos con tanta frecuencia que el peligro pierde parte de su efecto. Una dificultad termina y al instante aparece otra, generando una estructura bastante repetitiva en la que los protagonistas parecen estar atrapados en una sucesión interminable de desgracias.

Brad Pitt sostiene la película con una interpretación contenida. James es un personaje acostumbrado a resolver problemas y a seguir adelante incluso cuando las condiciones están en su contra, pero el actor consigue mostrar el desgaste físico y emocional que implica cada nuevo obstáculo. Su presencia también ayuda a que la película no dependa exclusivamente del vínculo con el perro. Odín, por su parte, termina convirtiéndose en el verdadero corazón del relato. Su comportamiento resulta creíble en buena parte del recorrido y la conexión con Pitt funciona especialmente bien porque nunca parece completamente artificial. J.K. Simmons y Anna Lambe completan un elenco reducido, aunque sus personajes tienen una participación bastante limitada dentro de una historia que concentra casi toda su atención en la pareja protagonista.

El principal problema del film es que muchas veces no confía en lo que ya consiguió construir. Los flashbacks sobre el pasado militar de James y Odín aportan, pero por momentos interrumpen el recorrido de supervivencia y explican emociones que ya eran evidentes. Algo similar ocurre con ciertos diálogos y decisiones del tramo final, donde la película parece necesitar decirle al espectador exactamente qué debería sentir. Es una lástima, porque la relación entre James y Odín tenía suficiente fuerza como para sostener la emoción por sí sola.

El corazón de la bestia termina siendo una aventura de supervivencia efectiva, y sobre todo impactante (no apta para espectadores sensibles, puede que lloren en la mayor parte del largometraje). Cuenta con buenas secuencias, paisajes arrasadores y un vínculo central que consigue generar empatía y conmoción. Más allá de algunas cuestiones de su guion, creo que alcanza el potencial que una película de este estilo podría tener. David Ayer demuestra que todavía sabe construir situaciones físicas capaces de generar tensión, pero esta vez la película funciona mejor cuando deja de intentar explicar la historia y simplemente observa a dos compañeros haciendo lo imposible por no abandonarse.

Título: El corazón de la bestia.
Título original: Heart of the Beast.
Dirección: David Ayer.
Guion: Cameron Alexander.
Director de fotografía: Mauro Fiore.
Intérpretes: Brad Pitt, J. K. Simmons y Anna Lambe.
Género: Acción, Aventura, Thriller de supervivencia.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 101 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: UIP Argentina.
Fecha de estreno: 24/09/2026.

Puntaje: 6 (seis)

 

 

 

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