Por Inés Moguillanes

Dirigida por Martín Piroyansky, esta comedia trata una temática universal –el complejo mundo de las relaciones humanas–, explorada infinidad de veces por la literatura y el cine. A pesar de ello, no resulta pesada o aburrida por un doble motivo: gran manejo del humor, del más inteligente al más absurdo, y muy buenas interpretaciones.

Vóley: Cuando lo indómito ocupa la cancha 2


Martín Piroyansky vuelve a desembarcar en el Tigre. Su primera estadía allí, al menos para la pantalla grande, fue con Familia Lugones (2007), mezcla de documental y ficción donde se ponía en la piel de un adolescente curioso que descubría y se apasionaba por la conflictuada vida del escritor Leopoldo Lugones y su clan. Ocho años después regresa a la isla con Vóley, film que lo tiene en el triple rol de actor, guionista y realizador y en el que lo acompaña un elenco integrado por su ya habitual partenaire Inés Efrón, Violeta Urtizberea, Vera Spinetta, Justina Bustos y Chino Darín.

La película, segunda experiencia de Piroyansky detrás de cámara tras Abril en Nueva York (2012), se centra en un grupo de amigos que va a pasar el año nuevo a la casa de veraneo de la familia de Nicolás –encarnado por Piroyansky–, a orillas del río. Con ese escenario estival de fondo, de ensueño, alejado de responsabilidades y rutinas, los jóvenes nadarán, jugarán al vóley, bailarán y, empujados por el estado de relax propio de las vacaciones –y por algunas sustancias liberadoras también–, se dejarán llevar por lo que les dicte (no sólo) su cuerpo sin medir demasiado las consecuencias.

De manera similar a Comedia sexual de una noche de verano (1982) de Woody Allen, y de quien Piroyansky es un confeso admirador, Vóley plasma la complejidad de los vínculos humanos, de pareja y de amistad, sin pretender dar una respuesta o formular teoría al respecto –más bien relativiza ciertos discursos y preconceptos–; sus personajes, en cambio, sí lo harán para luego verse contradichos. Pero, a diferencia del cineasta neoyorkino, se interesa por otro rango de edad: la generación de veinteañeros de la clase media porteña que se encuentra a pocos pasos de la tercera década, interpretada por los seis actores con mucha frescura. La química entre ellos es notoria y explica que casi un año después de terminado el rodaje se reúnan a comer una vez al mes, como contaran en varias entrevistas.

Hay que decir que el film empieza muy arriba con música de Los Reyes del Falsete, diálogos sagaces y situaciones muy efectivas en términos humorísticos, en gran parte por lo ridículas que resultan. Tampoco se puede dejar de mencionar el recurso temporal de la ralentización, empleado en varias escenas y muy acertadamente por cierto. Sin embargo, no se logra mantener este ritmo ágil los noventa y cinco minutos que dura el film. Tal vez esto sea intencional, para acompañar los cambios experimentados por el protagonista hacia el final, o tal vez se deba más a un percance del guión / montaje.

Por último, ¿por qué “vóley” como título para la película? Puede ser porque es un deporte fácilmente asociable con la infancia, la adolescencia, los amigos, el verano. Pero también porque se lo puede pensar como metáfora de los vínculos afectivos, terreno que nunca se deja domar del todo, que nunca queda fijo, y en el que, en cambio, al igual que en el vóley, reina la adrenalina y el impulso de ir más allá.

Vóley: Cuando lo indómito ocupa la cancha 3Título: Vóley.
Título original: Idem.
Director: Martín Piroyansky.
Intérpretes: Martín Piroyansky, Violeta Urtizberea, Inés Efrón, Chino Darín, Vera Spinetta, Justina Bustos.
Género: Comedia.
Origen: Argentina.
Año Realización: 2014.
Clasificación: Apta para mayores de 16 años.
Duración: 95 minutos.
Distribuidora: Buena Vista.
Fecha de estreno: 12/03/2015

Puntaje: 7 (siete)

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