Por Omar Tubio

La Terminal (2004) es un cuentito hecho y derecho, una fábula con moraleja incluida al mismo precio y que proporciona un pasaje derecho a la carcajada con alguna emoción cada tanto como todo Spielberg que se precie. Tom Hanks es un milagro de la actuación y ya está en la historia, pero su rostro y su contundente personificación son inolvidables.

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Para muchos, el mejor director americano de las últimas décadas; para otros, un hábil hacedor de películas taquilleras que responde a la industria que lo erige como un Dios. Lo cierto es que Steven Spielberg quizás ya no sea el Rey Midas que todo lo convierte en oro, a juzgar por los resultados (a nivel comercial) de sus últimos films. Inteligencia Artificial, Minority Report: Sentencia previa y Atrápame si puedes tuvieron una buena acogida crítica pero no fueron los tanques que solían arrasar en las boleterías como años atrás. ¿Será el publico que está cambiando o será que a Spielberg poco le importa y prefiere arriesgarse a probar nuevas ideas? Si el proyecto de Kubrick le deparó no pocas polémicas, el film con Tom Cruise no cubrió las expectativas económicas puestas en él y la experiencia con DiCaprio fue demasiado liviana, La Terminal seguramente será su obra menos comprendida.

La Terminal: Ciudadano de ninguna parte 3El proyecto en principio pertenecía a Tom Hanks y a nadie se le había ocurrido el nombre de Steven Spielberg para dirigirlo, pero fue el mismo director el que se interesó en el guión en una visita ocasional a la casa del actor y se ofreció a trabajar en él. Amigos son los amigos!!!

La excusa de la película es una historia real ocurrida en Francia, en el Aeropuerto Charles de Gaulle en la que un ciudadano iraní es retenido en el lugar al perder toda su documentación y pasaporte en el extravío de su equipaje, obligándoselo a residir allí por tiempo indeterminado. Spielberg traslada la acción al Aeropuerto de Nueva York, la ciudad más cosmopolita del mundo, en la que en los últimos años (post 11/9) la paranoia y la burocracia migratoria están haciendo estragos, demostrando de manera sutil e inteligente una mirada critica a la sociedad americana que se ha cerrado en torno de sí misma sin poder ver más allá de sus narices.

Víktor llega a la gran ciudad del norte albergando un sueño y con el afán de cumplir una La Terminal: Ciudadano de ninguna parte 4promesa, pero ni el momento ni la oportunidad le son propicios. Viene de un país imaginario, Krakozhia (supuestamente del Este, algún desprendimiento de la ex Unión Soviética) en el que se acaba de producir una guerra civil derrocando a las actuales autoridades, por lo cual los Estados Unidos, al no reconocer a los ocupantes, desconocen a sus ciudadanos y se ven obligados a confiscar sus documentos, impidiendo la entrada a su territorio y convirtiendo así a nuestro amigo Víktor en ciudadano de ninguna parte. Al no poder tampoco deportarlo, los confines del Aeropuerto son su nuevo hogar.

Lejos de tomarse en serio tan desesperada situación, Spielberg decide relajarse y divertirse. El espacio cerrado y sus limitaciones lo obligan a una precisa puesta en escena donde los objetos y las personas que diariamente circulan por él van a jugar un rol preponderante. Hacía tiempo que el director americano no mostraba esa veta humorística de alguno de sus primeros trabajos y que se hacía extrañar. El acento acá está puesto en el gag visual, a la manera de ciertos próceres del cine mudo en la que el hombre ajeno al medio debe adaptarse a un entorno desconocido y que remiten también al cine de Jacques Tati, donde las palabras sobraban. De todas maneras lo verbal también está presente aprovechando las confusiones hilarantes a las que conlleva el desconocimiento del idioma (Tucci y Hanks se sacan chispas en sus escenas iniciales).

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La Terminal es un cuentito hecho y derecho, una fábula con moraleja incluida al mismo precio y que proporciona un pasaje derecho a la carcajada con alguna emoción cada tanto como todo Spielberg que se precie. Se le podrá demandar ciertos altibajos en sus tramos finales o poca sustancia al incipiente romance que nunca llega a mayores, pero no llega a invalidar lo que el autor de E.T. mejor sabe hacer: narrar y crear un universo de personajes con tanta humanidad, en el cual hasta los villanos nos caen simpáticos.

La Terminal: Ciudadano de ninguna parte 6Tom Hanks es un milagro de la actuación y ya está en la historia, pero su rostro y su contundente personificación son inolvidables. A Catherine Zeta Jones jamás se la vio tan frágil y dulce como en esta azafata de amores contrariados y Stanley Tucci confirma su capacidad camaleónica para destacarse en cualquier rol.

Para Viktor, como para la mayoría de la gente, América está cerrada y tenemos la categoría de inaceptables, aunque sólo sea para cumplir un sueño. No el sueño americano precisamente.

La Terminal: Ciudadano de ninguna parte 7Título: La Terminal
Titulo Original: The Terminal
Director: Steven Spielberg
Intérpretes: Tom Hanks, Catherine Zeta Jones, Stanley Tucci, Chi McBride, Zoe Saldana y Diego Luna
Género: Comedia, Drama, Romance
Duración: 128 minutos.
Calificación: Apta todo público
Origen: Estados Unidos
Año Realización: 2004
Distribuidora: UIP
Fecha Estreno: 09/09/2004

Puntaje 8 (ocho)

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