Por Pablo Arahuete

La Inocencia es un título sumamente significativo para este documental de Eduardo De La Serna que toma como premisa el mundo de los niños y su desarrollo en la etapa escolar desde diferentes dimensiones, que reflejan las desigualdades y las distintas problemáticas. En esta entrevista, el realizador nos comparte su experiencia de convivir durante el año lectivo de dos niñas de primer grado y lograr que la cámara se convierta en un niño desde el lugar de un adulto.Entrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 3

Pablo E. Arahuete: – ¿Cuál fue el criterio de selección de Morena y Gabi?


Eduardo De La Serna: – Cuando se me ocurrió la idea, en los primeros momentos empecé a escribir pensando en que uno de los niños fuera de clase alta o media alta. Después comprendí que si exacerbaba las puntas del contraste iba a ser demasiado obvio, así fue como comencé a observar a Entrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 4Morena, la hija de una amiga, que se acercaba a su primer grado escolar. El mayor problema en la ciudad no era conseguir un nene o una nena, sino que el colegio permitiera que hubiera una cámara adentro del aula durante varias jornadas en el transcurso del año. Por suerte, en el Instituto Comunicaciones, una escuela privada cooperativa, se entusiasmaron con la idea y no pusieron ninguna traba. Con respecto al ámbito rural, pasó algo parecido, en un principio tomé contacto con la organización Comunidades Rurales y ellos me contactaron con una escuela en Formosa, de la comunidad Wichi. Pero por un lado, los nenes que recién empiezan no hablan español y esa característica iba a alejarme mucho de sus vivencias a la hora de rodar, y por otro también se intensificaba el contraste y la historia se volvía redundante. Así que me conecté con mi amigo Jorge Cabrera, docente sanjuanino, y a través de él buscamos en la localidad de Jachal algún niño o niña que pudiera dar con el perfil necesario. No fue fácil, porque gracias al proceso de desruralización las escuelas rurales se van despoblando y no es sencillo encontrar niños que empiecen primer grado. Finalmente, luego de buscar en varias escuelas encontramos a Gabi, la única de los 8 alumnos de la escuela Onofre Illanes, quien comenzaba la escuela primaria.

P.E.A.: – ¿Cuál fue el sentido de trabajar el punto de vista y encontrar la distancia de la mirada desde el lugar del niño?

Eduardo De La Serna: – Siempre me interesó observar la infancia y la educación, sobre todo en esa etapa en que todo está por descubrirse, y en la que cualquier suceso puede ser sorprendente o mágico. Seguí muy de cerca el paso de mis hijos por el jardín de infantes y la escuela primaria. Filmándolos, me di cuenta que los niños de 5, 6 años enseguida aceptan la presencia de laEntrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 2 cámara con total naturalidad y se muestran absolutamente espontáneos. Puse la cámara a la altura de los niños para buscar esa mirada abierta a la sorpresa que los adultos ya hemos olvidado. Mirar la vida desde un metro de altura nos permite a los mayores ver que esos 60, 70 u 80 centímetros de diferencia pueden convertirse en una distancia kilométrica en cuanto a la visión del mundo que tenemos una vez que crecemos. La elección de ese punto de vista les permite a los niños sentirse absolutamente identificados con lo que ocurre en la película y a los adultos la doble lectura de recrear la propia infancia y a partir de recuperar esa mirada, reflexionar sobre cómo tratamos, cómo educamos a nuestros hijos y nietos. En definitiva: Qué sociedad estamos construyendo hacia el futuro.

P.E.A.: – ¿Qué te permitió en términos narrativos apelar a una dialéctica de contrastes de realidades?

Eduardo De La Serna: – La idea de La Inocencia surge a partir de dosmotivaciones personales; mi interés por todo aquello relacionado a la infancia y la educación, a rescatar esa mirada abierta a la sorpresa por un lado, y por otro tratar de sintetizar mi visión de un sistema social que se nutre de la Entrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 6desigualdad de oportunidades. Esta diferencia se hace cada vez más profunda en la sociedad capitalista en que vivimos, es tan grosera que, como ya dije, me preocupé por atenuarla, buscando a una niña de clase media y a otra de clase baja no marginal para que el contraste no fuera agobiante, para que la película no se convirtiera en un documental de denuncia social y se olvidara de las dos niñas, de sus miedos, de sus ilusiones, de su vulnerabilidad. Prefiero husmear primero en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. La dialéctica de contrastes me permitió observar las circunstancias particulares y diferentes en que se mueve esa fragilidad. La luz, el paisaje, los juegos, la comida, el silencio, todo es distinto y lo vemos aunque la acción esté mostrando el universo personal de cada una de ellas. Un mundo de sobre estimulación y otro de carencias de estímulos que están allí, aunque nadie diga nada sobre ellos. Las niñas son inocentes. Nosotros no.

P.E.A.: – Tuviste 200 horas de filmación ¿Qué privilegiaste a la hora de decidir que mostrar y qué no?

Eduardo De La Serna: – Tener más de 200 horas de filmación fue por un lado tranquilizador ya que tenía todo el material necesario para contar lo que quería y por otro, me generó un largo tiempo de visualización para seleccionarescenas y poder encontrar el hilo conductor de la narración, que finalmente lo hallé en el transcurso del año escolar y en la evolución a lo largo de ese año del aprendizaje y la socialización de cada una de las niñas. Como suele suceder en los documentales de observación, tuve que desprenderme y dejar afuera muchas escenas que me encantaban. Algunas por cuestiones técnicas, otras porque tocaban algún aspecto ya tocado o porque los chicos y los docentes quedaban expuestos innecesariamente en escenas que podían tener potencia en sí mismas pero no contribuían a las dos premisas originales con las que inicié el proyecto: Observar el universo infantil y la desigualdad de condiciones en que éste se desarrolla. En el caso del Colegio de la ciudad, muchas veces debí privilegiar escenas en que Morena no era la protagonista sino sus compañeros varones porque la conflictividad era muchísimo mayor y estaba claramenteEntrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 7 diferenciada entre varones y mujeres. En cambio, en la escuela rural al ser muy pocos chicos y ser todos parientes, Gabi en general participaba de todas las acciones. Al iniciar el rodaje ya había desechado la toma de sonido exterior a la cámara, para no invadir el aula con gente y equipos utilizando una caña y un boom, o para que las nenas no se sintieran limitadas en su accionar por tener que cargar con un micrófono inalámbrico todo el día, privilegiando la cercanía de la cámara a los personajes para que pudiera mimetizarse con ellos y ser un niño más.
P.E.A.: – ¿Cómo generaste la confianza y desde qué lugar te ubicaste para no intervenir en situaciones complicadas?

Eduardo De La Serna: – Como ya dije, sabía por la experiencia con mis hijos que los niños en la ciudad enseguida entran en confianza. En el rodaje siempre aparecía alguno que te pedía que lo filmaras haciendo o diciendo
algo, pero enseguida se olvidaban de la cámara y actuaban naturalmente. Muchas veces nos consideraban como un niño más tomando parte del juego. En las pruebas, cuando los maestros no miraban, solían pedirnos que les soplemos. El mayor problema estaba en generar confianza en los docentes y que ellos desarrollaran la clase normalmente sin tenernos en cuenta. Algunos
tenían más en claro la presencia de la cámara, pero en general también se mostraron espontáneos. Dos o tres veces, excepcionalmente, nos pidieron que dejáramos de filmar situaciones en las que estaban retando a uno o varios alumnos pero en general esos pedidos llegaban tarde porque ya habíamos filmado la esencia del suceso. En La Ciénaga sabíamos que al llegar teníamos que correr, a los chicos no les interesaba conversar, enseguida nos pedían que corriéramos con ellos. Sus juegos eran más físicos, más viscerales, menos especulativos. Un par de veces dejamos que se diviertan con nosotros cubriendo nuestras cabezas con hojas secas o dejándonos rociar con los restos de un aerosol oxidado. En la escuela, la maestra y la directora siempre nos dejaron filmar sin interponerse. En ambos paisajes logramos mantener la distancia justa y flexible, que nos permitió ser un chico más y al mismo tiempo adultos observando.

P.E.A.: – ¿Qué aspecto de la relación entre los alumnos y maestros llamaron tu atención y dónde viste reflejado mayor vínculo?

Eduardo De La Serna: – En la ciudad los maestros tienen que amoldarse a niños moldeados por una sociedad atiborrada de información, de exigencias, de publicidad, de violencia. Los chicos llegan sobre estimulados y se puede Entrevista a Eduardo de la serna: Prefiero husmear en la fragilidad de la condición humana y luego en el contexto social donde ésta se desarrolla. 8decir que los maestros “los corren de atrás” y muchas veces no los alcanzan. Quizá el grupo fuera excepcionalmente inquieto pero no hubo ningún día de filmación en que no se produjera algún conflicto; gritos, llantos, peleas y discusiones de diversa índole. Durante la primera mitad del año, a los maestros que tenían diversas características les costaba muchísimo captar la atención de los alumnos y terminar con los objetivos de la clase. Los problemas de conducta eran constantes. En la última parte del año fueron encontrándole la vuelta y la situación fue mejorando. En el ámbito pueblerino, la relación entre los chicos y los docentes es casi familiar. Siete de los ocho alumnos de la escuela son parientes y el ambiente que se respira allí es el de una familia. Los problemas que surgen no tienen que ver con las relaciones en el grupo, sino con el aprendizaje en sí. El ritmo de vida está más ligado a la naturaleza que a los medios audiovisuales, las familias dejan en manos de la escuela la educación de sus hijos, los chicos llegan poco estimulados a clase y allí se encuentran con docentes que han surgido de esa misma cultura. El mayor problema es la carencia de estímulos. Lo que más me llamó la atención es la relación que se establecía entre los alumnos y las docentes durante el viaje, ya que compartían media hora de ida y media hora de vuelta todos apretados en el auto de la directora. Muchas veces tuve la sensación de que los chicos aprenden más en las charlas de los viajes que en las clases desarrolladas en el aula.

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