Por Pablo Arahuete
La proximidad con el mar y la poesía son las olas que atraviesan el universo de La Boya, ensayo cinematográfico y muy personal del director Fernando Spiner. El reencuentro con su Villa Gesell del pasado y con la historia de su padre y abuelo encuentran la mayor expresividad en la belleza de las imágenes y la apuesta a la ficción en breves dosis. De este desafío y de la poética del director de Aballay... nos ocupamos en parte en esta entrevista exclusiva.
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Pablo E. Arahuete  ¿Qué importancia tienen para vos los rituales como nexo afectivo?
Fernando Spiner -Considero de vital importancia a los rituales como nexo afectivo. Creo mucho en la mística en los rodajes y en los procesos de construcción artística. Y es a través de los rituales que la mística se instala. Antes de iniciar el rodaje de Aballay en los Valles Calchaquies, la comunidad Amaycha realizó un ritual de bendición pidiendo a La Pacha Mama por nuestra película. Esa tarde sentimos una gran comunión en el equipo y fuimos parte de un todo; fue algo único. Cuando encaramos “La Boya”, el ritual ya estaba dentro de la película, y era tan verdadero que nos arrastró como una ola marina.
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P.E.A. En términos creativos, ¿qué posibilidades te generó haber encarado este proyecto muy personal desde el lugar de un ensayo?
Fernando SpinerFue la gran posibilidad de confrontar artísticamente con verdades muy profundas de mi vida, y el gran desafío de mantener vivo su valor simbólico para que fueran universales.
P.E.A.– ¿Alguna vez pasó por tu cabeza transformar la historia de La boya en una ficción al 100%?
Fernando Spiner Sí, pasaron por mi cabeza muchos modos de encarar este proyecto. Estuvimos varias veces perdidos en esa búsqueda. Por suerte tomamos el camino más simple, y creo que eso mantuvo viva la verdad que el proyecto traía desde su origen.
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P.E.A. ¿Cómo encontraste a la Villa Gesell de hoy respecto a la que habías dejado décadas atrás?
Fernando Spiner – La Villa Gesell de La Boya es la que está idealizada en mi recuerdo, es a la que siempre quiero volver y que aún sigue viva en una pequeña dimensión y que todavía logro encontrar.
P.E.A.- ¿Considerás que la devoción por el mar es algo que se puede transmitir al otro, o se genera desde otro estado?
Fernando Spiner – No lo sé. En mi caso, tantos años y vivencias con el mar han construido esta devoción a la que ya me siento condenado. Con La Boya intenté compartir esa emoción con otros, e invitarlos mar adentro.
P.E.A.- ¿Qué aspectos de tu padre descubriste durante el proceso de La boya?
Fernando Spiner – Fue muy sorprendente el modo en el que mi padre descubrió, siendo un hombre grande, su deseo de ser poeta, y con gran valentía fue capaz de ir tras él, contradiciendo el viejo mandato paterno, abandonando la estabilidad económica, y oponiéndose al imperativo social. Su vida floreció, y me confirmó que todos podemos trascender a través de la expresión artística. Durante el rodaje de La Boya descubrí que mi ejemplo fue catalizador para él, pero sobre todo descubrí en toda su dimensión su obra poética, que me iluminó profundamente.
P.E.A.- ¿Qué rasgos de la poética de tu padre aparecen en tu propia poética y cuándo surgen de manera más visible?
Fernando Spiner – Supongo que son muchos esos rasgos, y seguramente han aparecido en mis películas anteriores, pero creo que es en La Boya cuando surgen en toda su dimensión. Su espíritu me ha guiado en esta película como nunca antes me había sucedido.
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P.E.A.- ¿Cómo se filmaron las escenas en el mar, ya sean las que te acompañaban en tu travesía hacia la boya, o aquellas en que se sumerge la cámara?
Fernando Spiner– Desde un inicio quise encarar este proyecto de un modo experimental, y el modo de filmar en el mar no fue una excepción. Combinamos muchas técnicas diferentes para esos rodajes, que fueron muy extendidos en el tiempo. Manipulamos algunas cámaras ya existentes cambiándoles lentes y controlando una exposición fija, y construimos estancos especiales para introducir otras cámaras en el agua y poder filmar a diferentes velocidades. Todo para intentar lograr el tono poético que el film requería.

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