Por Pablo Arahuete

Los Payasos es una película que parece que está rodándose todavía salvo por esa convención que el corte final impone para que un formato la abarque. Es la ironía y la inteligencia en estado de ebullición con el desparpajo necesario para hacer de esa libertad creativa su mayor estilete y sacar enormes réditos en sonrisas y reflexiones varias sobre ideas erradas de lo que representa hacer cine. Entrevistamos al trío responsable, y de común acuerdo ellos eligieron mandar al frente a uno de los directores, Tomas Sposato, con el argumento que este pibe sabe lo que dice. Veremos.

Pablo Ernesto Arahuete: – ¿Cuánto de improvisación manejaron a la hora de convocar a Jerónimo Freixas para que sostenga el verosímil de esta peli?


Tomas Sposato:Conocíamos a Jero desde antes y sabíamos de su enorme talento. Es un actor que le tirás una punta y lo que te devuelve siempre va a ser superior a lo que esperás, porque se compenetra mucho con lo que hace, mucho más cuando le ponés una cámara enfrente las 24 horas. Pero por sobre todo, lo importante era ese personaje sucediendo frente a la realidad con la que nos íbamos cruzando y en ese sentido lo que sucedió estuvo fuera de nuestro control y creo que por eso terminó funcionando tan bien.

P.E.A.: – ¿La premisa siempre fue la misma respecto al juego de ficción en el proceso?

Tomas Sposato:Siempre cuesta responder este tipo de preguntas porque hay algo de la naturaleza de la película que si se revela demasiado, romperíamos la ilusión. La realidad es que nosotros al día de hoy tampoco podemos distinguir qué es lo real y qué es la ficción. Diría que siempre supimos que la ficción era un elemento que nos iba a jugar a favor, pero mucho más lo fue la realidad y la ensalada entre esas dos cosas.

Entrevista BAFICI: Tomas Sposato 2

P.E.A.: – ¿Tuvieron experiencias bizarras a la hora de considerar enviar material o work in progress para festivales como Bafici?

Tomas Sposato:La película tuvo muchísimas versiones, con muchísimos finales. Muchos fueron mandados a WIPs y fueron rechazados. A medida que pasaba el tiempo, la realidad nos iba dando nuevos giros en la historia (como se podrá ver en el film) por lo que la historia fue mutando con cada año que pasaba y nosotros tratamos de adaptarnos a esos cambios.

P.E.A.: – ¿Ya se conocían con Jerónimo desde el primer corto?

Tomas Sposato:Lucas lo podrá explicar mejor. Lo conocíamos desde antes y siempre fue ideal para el papel del banquero en el corto inicial de “Los Payasos”. Cuando él propuso viajar a Florianópolis al festival al que se hace mención en esta película, todo parecía estar servido para que la cosa no falle. O sí.

P.E.A.: – ¿Cómo se manejaron con el humor teniendo en cuenta el hilo delgado entre la ironía, la autoreferencia y la burla?

Tomas Sposato:Creo que lo fundamental es que los verdaderamente expuestos y burlados somos nosotros mismos. Tratamos de exponernos y reírnos de nosotros y con nosotros a la vez. El tono del humor fue saliendo gracias a la magia de nuestros editores durante los años (Rocío Blanco, Manuel Margulis y finalmente Néstor Frenkel), cada uno aportando un punto de vista distinto y una nueva forma de ejecutar los “pasos” de comedia.

P.E.A.: – ¿Creen en las etiquetas de documentales o ficciones cuando tienen que pensar en la promoción de un proyecto frente a jurados o mecenas que no conocen demasiado de cine pero depende de sus billetes?

Tomas Sposato:“Los Payasos” es una película muy difícil de etiquetar, incluso para nosotros. Sabemos que en un ámbito de documental más ortodoxo, sería considerada una falta de respeto a las temáticas relevantes que suelen tocarse. Al mismo tiempo, es demasiado real para considerarse una ficción. En ese limbo habita esta película, acompañada de todo lo que sucede hoy por hoy en las redes sociales, donde las personas se filman y muestran a sí mismas, muchas veces siendo reales, pero otras veces quizás lo que muestran es una versión ideal de sí mismos. Para bien o para mal, con miserias y éxitos, tratamos de retratar lo mejor posible lo que sucedía, dándonos cuenta de a poco que todo lo que mostramos es real. Incluso lo que está actuado.

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