Por Pablo Arahuete 

Estrenado el 4 de julio pasado, el documental Las facultades (2019) continúa exhibiéndose en el cine Gaumont con una función diaria a las 16:15hs. y en el Malba todo el mes, los domingos a las 18hs. Eloísa Solaas, directora novel con antecedentes como programadora del BAFICI y premiada en la última edición del festival como Mejor Dirección en la Competencia Argentina, nos cuenta los entretelones de cómo se llevó a cabo su realización en esta entrevista que Pablo Arahuete realizó para los lectores de CineFreaks.

Eloísa Solaas: Si hubiera filmado de manera subjetiva, se vería siempre una ventana, nunca la cara del docente 1


 

Pablo E. Arahuete: -Si bien en las Facultades aparecen diferentes estudiantes universitarios en la instancia de dar exámenes orales finales, ¿A qué se debe la inclusión de la actriz y directora María Alché?

Eloisa Solaas: -El examen de filosofía fue el primero que filmé. En aquel momento no tenía claro qué forma iría tomando la película, cuántos exámenes podría filmar ni cómo los editaría.

Había estado varios meses buscando voluntarios sin éxito. Un día recordé que María me había contado que estaba estudiado filosofía y más cerca de la fecha de los finales le escribí. Tanto ella como Demián, su compañero de estudios, en seguida mostraron mucha predisposición a hacerlo. Para mí fue buenísimo, porque empecé a ver cómo funcionaba el material. Si lo que me imaginaba que era interesante y cinematográfico efectivamente lo era o no.

El hecho de que ella, a diferencia de otros estudiantes, tenga un rostro conocido en el cine es algo que pensé que podía funcionar de manera ambivalente, en tanto se trata de un documental y ella seguramente convoque más a una percepción de ficción. Pero también pensé que hay mucha gente del ámbito artístico estudiando filosofía y en ese sentido María no es un estudiante atípico. Por otro lado, el hecho que tenga experiencia como actriz no atenuó en absoluto los nervios naturales del examen y creo que eso se percibe en el registro.

Finalmente el tema que les tocaba rendir me gustó mucho y aunque tenía más carácter de prueba que otros que fui registrando después, ese material para mi tiene un aura muy especial.

P.E.A: -¿En qué grado te sentiste identificada con tu propia experiencia de estudiante?

Eloisa Solaas: -Cuando estudiaba me costaba bastante rendir los finales orales, tendía a postergarlos y me los tomaba demasiado en serio. Lo que más me fallaba era la capacidad de síntesis, que es parte de lo que hay que aprender. Una vez a una compañera le pusieron un 10 y sólo había leído las contratapas de los libros. Yo me había leído toda la bibliografía complementaria, y no me fue tan bien. Estaba abrumada. Además me cuesta bastante mirar a los ojos a los docentes en una situación así, si hubiera filmado esta película de “manera subjetiva” se vería siempre una ventana o algo más allá, nunca la cara del docente.

P.E.A: -¿Cuál fue el criterio de elección de los estudiantes que dejaron participar a una cámara para registrar ese instante de intimidad en las aulas frente a profesores que evalúan?

Eloisa Solaas: -En algunos casos hubo criterios de elección a priori, pero en general filmé todo lo que pude, todos los que me dejaron, y fui eligiendo los que más me interesaban en el montaj. Me interesaba que hubiera momentos inquietud, de duda, y también me interesaba ver cómo jugaban entre sí. En general quería que se diera cierta tensión la ilusión de saber y no saber. Los que fueron descartados justamente en la mayoría de los casos fue porque contestaban todo bien y no se producía el tipo de electricidad que buscaba. Luego busqué que haya diversidad de, temas, carreras y facultades.

P.E.A: – ¿Desde qué lugar de tu subjetividad partiste para llegar a este documental?

Eloisa Solaas: -Partí del deseo del registro de una situación muy particular. Rendir exámen es algo que tiene carácter público, pero también todas las características de una conversación íntima en un estado de vulnerabilidad. Creo que hay una potencia cinematográfica en las caras de esas personas generalmente jóvenes sometidas a la evaluación. Obviamente más allá de evaluar el saber y los contenidos, se juegan otras cosas. Hay algo de mentira y bastante de sufrimiento. Me da curiosidad ese momento de cristalización del “saber”. A veces pienso que aprender algo es creerse algo, creerse el personaje que es dueño de ese saber ¿Cómo es adueñarse de un saber realmente? ¿Es un momento en el que se prende la lamparita de la razón, o tiene algo más difuso, de actuación, pretensión y repetición? No lo sé, pero me resulta atractivo ese ida y vuelta.

P.E.A: -¿Considerás representativo de la situación de la educación universitaria el resultado de este documental?

Eloisa Solaas: -Esta película se ocupa casi exclusivamente del momento más íntimo del entramado universitario y por eso no puede tener pretensiones universalistas. Creo que ninguna película debería tenerlo sobre algo tan gigante como la universidad. Ni siquiera es una película como las de Frederick Wiseman, que toma una institución generalmente circunscrita a una sola edificación y la recorre en todas sus áreas e interacciones humanas. Las facultades no transcurre en un sólo edificio, y el título Las facultades aunque remite a algo amplio y plural, fue pensado especialmente por su polisemia poética entre las facultades fisicas, juridicas, humanas, que todos vamos a perder, y la materialidad institucional.

Pero paradójicamente desde ese punto de vista recortado, que no busca decir nada concluyente, es que puede aparecer una potencia documental muy particular.

En todo caso, lo que más me interesa es que abra preguntas, pensamientos o posibles discusiones.

Crítica de Las facultades (2019)

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