Por Pablo Arahuete

Un plano y otro en un continuo inventado. Rescatar el tiempo en tiempos de urgencia. Volver a esos debates sobre la cultura y si se trata de cultura, se trata de cine. Café de por medio ó la sensación de tomar un café y charlar. Esa es la propuesta que le hicimos a Maximiliano Curcio, amigo de la casa, colega, apasionado y autor de un libro o mejor dicho de muchos libros posibles, que reúnen en la colección The End más que un riguroso compendio revisado de ensayos, o tomos de una historia del cine. Así de locos son los apasionados y así de locos nosotros que recuperamos el ritual de hablar sin sentenciar, juego de plano y contra plano con la cultura agrietada y fuera de foco. Contracultura en un intento desesperado por captar alguna verdad antes que la ilusión ó el café se enfríe.

Pablo E. Arahuete: -¿Qué representa para vos el cine?


Maximiliano Curcio: -El cine produce, sobre nosotros espectadores, un encantamiento singular: es una fábrica de sueños. Su esencia posee una característica que unifica a todos aquellos que transitamos el medio: directores, críticos y espectadores, por igual. A todos nos atraviesa esa fascinación. El cine, a través de sus mundos fantásticos, nos permite vivenciar experiencias que jamás en nuestras propias vidas ocurrirían. Visitar un mundo de ficción es meternos en la piel de personajes que nos llevan a recorrer senderos maravillosos, haciendo real la fantasía. El cine y la escritura de cine permite situarnos, como espectador, en un verosímil que escapa a lo cotidiano. En otro orden, podría decirte que el cine representa para mí un valioso instrumento pedagógico para reflexionar acerca de culturas, sociedades y aquello que está sucediendo en el mundo y que, de alguna manera, todo autor cinematográfico sintetiza a través de una obra.

P.E.A.: – ¿Cuándo tomaste la decisión de encarar este proyecto teniendo en cuenta tu criterio de investigación?

Plano contra plano con Maximiliano Curcio 1

Maximiliano Curcio:  -El proyecto comenzó a tomar forma hace más de un año y, en realidad, surgió de manera inesperada. Yo me encontraba en medio de una especie de encrucijada laboral, producto de un rotundo cambio de rumbo que había tenido que afrontar, de forma obligada y que afectaba mi manera de estar en el ámbito. Cuando suceden estas cosas uno suele cuestionar su vocación y se evalúan circunstancias a otro nivel. Por otra parte, cumplí quince años en el medio haciendo crítica y no podía hacer de eso un modo de vida. A eso se le sumaba la insistencia de gente de mi entorno (mi pareja me lo había sugerido en más de una ocasión) de que me lanzara a un proyecto editorial con todo el material escrito que ya tenía. Puedo decirte que aquello comenzó a generar un fuerte murmullo interior y todo comenzó a fluir, naturalmente.

Por mi propia esencia inquieta, al estar siempre encarando nuevos proyectos que tengan que ver con mi lugar en el arte y en la cultura, comienzo a entablar conversaciones con algunos colegas al respecto (debo citar a mi amiga Beatriz Rizzo como impulsora vital) de encarar un proyecto editorial. Quince años en el medio me resultaban un buen momento para hacer un balance acerca de lo investigado, analizado y publicado en mi carrera. Piedra angular para que yo comenzara a organizar mis textos, una tarea que había postergado durante mucho tiempo. Esos textos habían estado durmiendo y, de alguna forma, cobraron vida. Así es como, inesperadamente -como suelen suceder muchas cosas- el proyecto empieza a tomar forma a través de un contacto que recibo de una editorial en España, en su interés por publicar un ensayo que yo había escrito en un portal de Chile. Allí es cuando empiezo a tomar seriamente la posibilidad de editar por primera vez un material  impreso que condensara mi labor como crítico a lo largo de los últimos 15 años. Tiempo prudente como para echar la mirada atrás y hacer una retrospectiva acerca de mi actividad en la investigación de la historia del cine a través de mi colaboración con gran cantidad de sitios, como el tuyo, que tan generosamente me han abierto las puertas para hacer aquello que me apasiona: escribir.

La antología se convirtió no sólo en mi mirada sobre la historia del cine a un siglo de su nacimiento, sino en la posibilidad de poder concretar mi ópera prima escrita y llegar a un espectro de público y lectores a los cuales no había tenido acceso anteriormente, dado que los textos que componen la colección (apenas un 10% de ellos inéditos) ya estaban desperdigados por la web y muchos de ellos, por lógica, habían perdido notoriedad. Unificarlos en la obra escrita y otorgarles un presente me resultó sumamente estimulante, a la vez vertiginoso, caótico, perfeccionista, obsesivo y extenuante. Fue escribir mi propia odisea. Me enfrenté al desafío de reordenar y actualizar escritos que, justamente por ser publicaciones digitales, habían quedado relegadas en el olvido de las redes y el paso del tiempo.

Entonces, esta labor recopilatoria de la obra escrita por medio de una colección antológica se proponía traer mis análisis a mi escritura actual, con lo cual el trabajo de investigación demandó un intenso proceso de re-escritura propia de la evolución de la mirada crítica y analítica sobre cualquier forma de arte que lógicamente -y afortunadamente- cambia con el paso del tiempo. Como la forma de pensar y comunicarnos cambia, también la sensibilidad sobre un hecho estético y, en consecuencia, evoluciona la manera de cada crítico y/o espectador de conmoverse a través de un film. Retomé trabajos personales que no había abordado en una década, así que te imaginarás que fue sumamente emocionante. Aprovecho la ocasión para agradecer a la editorial Vuelta a Casa (de la ciudad de La Plata) por su sostén a lo largo de todo este proceso y por abrirme las puertas a esta desmesura. Por creer en mí. Hemos trabajado a la par a lo largo de todo un año, dando forma a una antología que comenzó siendo algo mucho más pequeño y finalmente contará con ocho volúmenes temáticos que resumen la historia del cine según mi mirada, a través de dos mil páginas y el análisis de películas, autores, estrellas, tendencias y épocas.

P.E.A.:- ¿Considerás que un cinéfilo se forma solamente en una sala de cine viendo películas o es otro el atributo?

Maximiliano Curcio: -Considero que un cinéfilo y un espectador que va al cine no representan, necesariamente, a la misma persona. Considero que el cinéfilo es ese tipo de consumidor de cine que sale del lugar común y convencional para adentrarse en un tipo de acercamiento analítico sobre el lenguaje y este tipo de abordaje requiere un atributo extra, un plus. La noción que se tenga sobre el cine, su concepción como arte y lenguaje. La cinefilia nace en los tiempos de los cineclubs, podríamos pensar en su origen en la posguerra francesa y en el creciente interés por la teoría cinematográfica, llevada al ámbito académico. El cinéfilo se compromete a comprender los sentidos del lenguaje y es tarea del crítico -y del docente- sacarlo de esa zona de confort en la que se sitúa cada espectador que se dispone a ver una película, con el mero hecho de pasar un momento entretenido.

Conocer a fondo el lenguaje es intentar descifrar los múltiples sentidos de una película. Por ejemplo, a través del análisis en la riqueza de su puesta en escena. De manera que el cinéfilo se motivará ante este desafío. Suelo graficarlo con el siguiente ejemplo: el cinéfilo querrá ver todas las películas posibles y comprenderlas. Mientras un fanático del cine de Hitchcock puede llegar a conocer películas como Psicosis, La ventana indiscreta o Vértigo, para un cinéfilo será imprescindible haber visto películas como Frenesí o Topaz, pertenecientes a la etapa más madura y menos popular del cineasta británico. La pasión que el cine engendre en cada espectador es absolutamente individual e intransferible.

P.E.A.: – ¿Qué te aportó tu experiencia de cinéfilo cuando escribías el libro y que te quitó como espectador común?

Plano contra plano con Maximiliano Curcio 1

Maximiliano Curcio: -Llegó un momento en que la colección me pedía que la suelte: el perfeccionismo de todo autor puede convertirse en su principal enemigo. La antología fue cobrando cuerpo a medida que dimensioné la cantidad de escritos ante los que me enfrentaba. Pero, más que cinéfilo y espectador crítico, podría hablar de pérdidas y ganancias con respecto a la condición de cinefilia contrapuesta a la labor de crítico, ya que no me considero un espectador común de películas, por estricto ejercicio de mi labor de crítico. Uno va adquiriendo ciertos vicios que ya no se puede quitar.

Como te comentaba, la génesis de este trabajo parte de una exhaustiva tarea de revisión de escritos que han sido publicados desde mis comienzos en la crítica cinematográfica -hace ya 15 años- hasta hoy. No se trata de una escritura hecha en tiempo presente, sino de un trabajo de escritura perfeccionando, actualizando y resignificando; textos que han sobrevivido -unos mejores que otros, suelo ser muy crítico de mi obra- a lo largo del tiempo. Sí haría la distinción que haberme formado en crítica y técnica cinematográfica en la Escuela Superior de Cinematografía representó un antes y un después para mi carrera. Si bien soy profundamente inquieto y autodidacta, me brindó herramientas en el conocimiento, en el análisis y en el discernimiento de un lenguaje que resultaron un quiebre fundamental en mi camino como escritor y luego como docente.

En tanto a pérdidas, te podría decir que la tarea de extrema atención, demandante, exhaustiva y, por demás, puntillosa y detallista que me ha demandado esta recopilación gigantesca, me ha quitado tiempo para dedicarle a mi labor crítica actual sobre festivales y estrenos de cartelera. Si hubiera algo que me ha quitado, por una cuestión de tiempo, es precisamente eso. Por lo demás, ha sido una experiencia sumamente gratificante, enriquecedora y superadora.

Continuará…

BIO DEL AUTOR

Maximiliano Curcio nació en la ciudad de La Plata, en 1983. Es escritor, docente, comunicador y productor multimedia, egresado de la Escuela Superior de Cinematografía de Buenos Aires y miembro del Círculo de Periodistas de la ciudad de La Plata.

Realizó críticas cinematográficas, análisis teóricos y ensayos para distintos medios gráficos y digitales desde 2004 hasta la fecha. También llevó a cabo coberturas de festivales de cine, muestras de arte y recitales de rock de las principales figuras de nuestra escena. Autodidacta y de espíritu artístico inquieto, ha reseñado obras de teatro, libros y discos. En el año 2016 creó el “Espacio Cultural Siete Artes”, un portal de enseñanza a distancia.

Esta tarea la complementa con el dictado de ciclos de cine y talleres grupales en diversos centros culturales. De forma paralela, ha emprendido numerosas labores de investigación y gestión cultural. Desde 2018 es director de la “Revista Cultural Siete Artes” (www.revistasieteartes.com), donde ha entrevistado a importantes personalidades de la cultura y el arte nacional. Es columnista semanal del programa de radio “La Cultura del Payaso” (NTV Radio) y productor y conductor del podcast radial del “Canal Siete Artes”. En el año 2019 publica su primera antología de libros, una serie de publicaciones fruto de 15 años de trabajo escribiendo acerca de la historia del cine y sus protagonistas.

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