Por Rodrigo Rago

Años atrás, grandes producciones como Rambo, Duro de matar, Comando o Soldado Universal se encargaban de colocar a las películas de acción en lo más alto del cine, logrando enormes éxitos de taquilla gracias a su avanzada producción en lograr violencia ensordecedora de metralletas y explosiones por doquier. La fórmula de estas películas se concentraban en reunir a una celebridad de Hollywood y un escenario de batalla (cualquiera que sea), en donde el personaje principal debería desplegar todo su conocimiento bélico y estratégico para alcanzar su objetivo a toda costa.

Con el paso del tiempo esta fórmula de hacer películas fue reinventándose (o mejor dicho repitiéndose) hasta el punto en convertirse en lo que hoy los espectadores llamamos simple entretenimiento o, dicho de otra forma, “una película pochoclera”.


En Misión de rescate (Extraction en su idioma original), ocurre exactamente lo mismo. Acá Misión de rescate: La superproducción de un cliché 3seguimos al siempre carismático Chris Hemsworth interpretando a un mercenario estadounidense contratado para realizar una misión suicida, que consiste en rescatar a un niño de las manos del “Pablo Escobar indio” (no son mis palabras, así lo menciona la película). Y es que en realidad, el film podría resumirse tranquilamente en eso: Chris Hemsworth yendo del punto A al punto B, sorteando conflictos en los cuales tendrá que recurrir a su abanico de recursos militares y armamentísticos para abrirse camino, dejando atrás una tormenta de balas y decenas de muertos.

Misión de rescate es un cliché forzado. La trama principal no consigue atrapar en absoluto y el desenlace de la película se deja entrever con muchísima facilidad. No busca en ningún momento desarrollar a sus personajes, y el guion se encuentra más vacio que taberna en tiempos de cuarentena. Su mayor aliada para salir adelante es sin duda la cámara, que junto con algunas buenas coreografías de acción, brindan algún que otro plano secuencia bien construido y sobre todo, le da vida a un relato que no tiene originalidad alguna.

Siendo este el debut como director de Sam Hargrave, (coordinador de acrobacias de Avengers: Endgame y ex doble de acrobacias de Chris Evans como el Capitán América) y sabiendo que ha sido producida por los hermanos Russo (directores de Avengers: Infinity War y la ya mencionada Endgame, entre otras), se podría haber esperado algo más grande, más original, con alguna que otra vuelta de tuerca o tal vez alguna estimulación o cita a las grandes películas que han dado vida al género.

Pero no. Deja muchísimas cosas de lado y se ocupa solamente de que el personaje principal reparta disparos o trompadas a cualquiera que se interponga en su camino. Termina conformándose con ser algo mediocre y ya antes visto.

De momento y a la hora de hacer películas, Netflix seguirá siendo Netflix: un purgatorio de productos medianamente correctos y sin corazón.

Misión de rescate: La superproducción de un cliché 2Título: Misión de rescate.
Título original: Extraction.
Dirección: Sam Hargrave.
Intérpretes: Chris Hemsworth, Golshifteh Farahani, Rudhraksh Jaiswal, David Harbour, Chris Jai Alex, Patrick Newall, Rayna Campbell y Derek Luke.
Género: Acción.
Clasificación: Apta para mayores de 16 años.
Duración: 117 minutos.
Origen: Estados Unidos.
Año de realización: 2020.
Distribuidora: Netflix.
Fecha de estreno: 24/04/2020.

Puntaje: 6 (seis)

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