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miércoles, 3 junio 2026
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Estragos: Sangre, sudor y acción sin límites

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

Qué raro es encontrarnos con un título tan corto de una sola palabra y que encima dicho vocablo resulta de uso poco común. Para quien no lo sepa un estrago, literalmente hablando, es un delito penal por causar un daño de grandes proporciones que haya generado un peligro común. Dicho así igual no se ve relación directa con la trama de la película que nos ocupa, pero si nos atenemos a la expresión “causar estragos”, que es causar un gran daño, destrucción o confusión, generalmente de manera imprevista o inesperada, ahí sí que vamos a dar con el tono del film, ya que son cien minutos de no parar de “causar estragos”.

Havoc, que es el título original de Estragos, está dirigida por Gareth Evans, cineasta y coreógrafo de acción galés que hace bien poco ha alcanzado fama mundial al cocrear, coescribir, codirigir y producir la serie de televisión de drama criminal de acción Sky Atlantic / AMC Gangs of London (2020), junto a Matt Flannery, basada en el videojuego de 2006 del mismo nombre. Pero los entusiastas del cine de acción asiático ya lo conocíamos de títulos anteriores que se pudieron disfrutar en su mayoría en algunas ediciones del Festival Internacional de Cinema de Catalunya, o sea, el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Allí se pudieron ver las magníficas Merantau y The Raid, esta última con un pase memorable que jamás olvidaremos los que tuvimos la oportunidad de asistir.

La película no defrauda en ningún momento, aunque como suele ocurrir en este tipo de producciones la crítica la ha masacrado de mala manera, puntuándola por debajo de la media. Claro, aquí no hemos venido a filosofar y desde el primer minuto ya se está repartiendo a diestra y siniestra, y la cosa no para hasta los títulos de crédito finales. Uno se puede llegar a preguntar que hace un estrellón de la talla de Tom Hardy en este tipo de fregados, y lo cierto es que no nos hallamos precisamente ante la mejor de sus interpretaciones, pero como tipo duro de rostro inerte con ligeros retazos de humanidad da el pego y de qué manera. La estilización de las abundantes coreografías que jalonan la acción alcanzan límites delirantes de violencia extrema, y lo cierto es que cuanto más bestias son esas escenas más se disfrutan.

Puede que la historia no sea especialmente gratificante, pero funciona a la perfección. Sorprende hasta el final, encuentra el tono adecuado para esta situación loca y además presenta personajes interesantes. Debes estar preparado para una proporción de acción de combate del como mínimo noventa por ciento para poder disfrutar de esta película de lucha consistente. Lamentablemente, debido a la escasa trama, se olvida en cuanto la has visto, pero tampoco creemos que el objetivo de los hacedores fuera el de que permaneciera en nuestra memoria por un largo tiempo.

Imaginaos tiroteos que se extienden hasta convertirse en lo que parecen largos solos de percusión, con montones de personas sucumbiendo a las armas automáticas en un ballet de giros de hombros, movimientos de brazos y salpicaduras arteriales. En un momento de humor negro (aunque algo inquietante), incluso un paciente hospitalizado, en coma y con vendajes voluminosos, recibe el tratamiento de ametralladora, bailando en pijama al son de los disparos mientras el aire se llena de plomo. Puro Gareth Evans elevado a la enésima potencia.

Aunque hemos nombrado al bueno de Tom Hardy como maestro de ceremonias, sería injusto pasar por alto la participación de dos secundarios de lujo que aportan toda la pasión y buen hacer que se requiere, aunque anden lejos del tipo de películas en los que los podemos disfrutar. Nos referimos al gran Forest Whitaker, aquí en la piel de un poderoso político que hará lo indecible para que no se carguen a su hijo, y a Timothy Olyphant, que interpreta a un policía de la cuerda del protagonista que no trae muy buenas intenciones. El elenco se completa con una selección de secundarios que destacan más por sus dotes acrobáticas de ballets brutales que por sus logros actorales.

Si hay que poner un pero a esta auténtica ensalada de mamporros, y reconociendo de antemano que Evans, sin duda, orquesta la acción con una maestría brutal, es el de que existen momentos en los que el montaje entrecortado y el uso excesivo de imágenes generadas por ordenador le restan inmersión al conjunto. La coreografía de lucha visceral y realista que definió sus primeros trabajos se ve aquí algo diluida, con cortes rápidos que acaban por minar el impacto de las peleas.

Si bien la acción trepidante y un elenco de primera te mantienen alerta en todo momento, la película termina desmoronándose bajo el peso de una historia recargada y una ejecución caótica. A pesar de sus momentos de entretenimiento del bueno y la óptima calidad de todo lo que tiene que ver con los efectos visuales, Estragos carece de profundidad y significado sustanciales; resulta ordinaria y, a veces, incluso prescindible, pero yo de ustedes le daría una oportunidad, porque bestia es un rato. Repleta de peleas violentas y demoledoras, y de tiroteos sanguinolentos, destaca por ser inmersiva, por poner la acción visceral en el centro de todo y por hacer que el público se sienta parte de la acción mediante planos dinámicos que juegan con diversas perspectivas.

Título: Estragos.
Título original: Havoc.
Dirección: Gareth Evans.
Intérpretes: Tom Hardy, Timothy Olyphant, Forest Whitaker, Jessie Mei Li, Justin Cornwell, Quelin Sepulveda, Luis Guzmán, Michelle Waterson, Sunny Pang y Richard Harrington.
Género: Acción, Policial, Thriller.
Calificación: AM de 16 años.
Duración: 107 minutos.
Origen: Reino Unido/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 25/04/2025.

Puntaje: 6 (seis)

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