Por Juan Alfonso Samaja
Con una galería de arte a punto de quebrar, y una relación tensa con una hija adulta (Mila Kunis) de un matrimonio anterior, Andy (Michael Keaton) recibe el llamado de su actual esposa, quien lo despabila de que se ha ido de la casa mientras dormía, para ingresar voluntariamente en un centro de rehabilitación por abuso de fármacos. Durante esos 90 días que durará la internación, Andy intentará hacerse hará cargo de los hijos pequeños de ambos, mantener a flote su emprendimiento, y reconciliarse con la hija mayor que está en la última fase de un embarazo.
Crítica
Lo mejor de la película, sin duda, son las interpretaciones muy logradas de Michael Keaton y Mila Kunis, y la química que han logrado entre ellos que aporta un delicioso clima emocional, mezcla de ternura y desencuentros. Toda la obra, en verdad, pivotea en relación a estos dos personajes y a sus asuntos no del todo resueltos, y son, a todas luces, el material narrativo más estimulante del film.
Sin embargo, a pesar de estas virtudes, el relato presenta un planteamiento narrativo general deficiente debido, a mi juicio, a dos motivos: la acumulación de materiales narrativos no del todo asimilados por la estructura, y una indefinición genérica que tampoco colabora en dar una dirección clara a los acontecimientos.

Cuando más es menos
La trama presenta un exceso de materiales narrativos que ni están satisfactoriamente articulados entre sí a la totalidad de la fábula, ni presentan por sí mismos un desarrollo suficiente que justifique la existencia de cada uno de ellos en la película. Podemos sintetizarlas en cuatro conflictos superpuestos: 1) el abandono de la mujer actual y la desconexión que manifiesta el marido respecto de las condiciones de salud mental de ella; 2) la situación doméstica de hacerse cargo de los hijos pequeños, así como establecer con ellos una conexión emocional; 3) la situación tensa con la hija mayor, al reclamo de su parte de haber sido siempre un padre ausente, y a la no aprobación de su yerno; 4) la debacle financiera de la galería de arte, que ha sido el proyecto de su vida. Al interior de esta última línea narrativa, aparece, incluso, una subtrama con la hija de una pintora recién fallecida, que toma un protagonismo extraño en el conjunto narrativo, dando la impresión, por momentos, de que entre ella y Andy se desarrollará una historia romántica, que finalmente no tiene lugar.
Por otra parte, el conflicto con la mujer actual, que se presenta como “central” en la trama, termina siendo secundario respecto del desarrollo de los acontecimientos, pues el asunto principal, finalmente, parecer ser su relación con la hija mayor. El ejemplo de ello es que el personaje de la mujer apenas tiene una función insignificante en el relato. Y lo mismo cabe decir de los hijos pequeños, y de toda la situación doméstica, que finalmente pierde todo centro narrativo.
La impresión general es que la película no terminara de asumir el eje principal que ha presentado, como si a mitad de camino se hubiese arrepentido de la premisa inicial, e intentara redireccionar por medio de un volantazo de último momento, como quien necesita tomar una curva a alta velocidad.
Desde mi perspectiva, el relato habría ganado intensidad dramática si se hubiese concentrado en el conflicto entre Keaton y su hija mayor y en el problema del emprendimiento, que, desde el punto de vista del argumento, son asuntos complementarios: mientras el proyecto de toda su vida desaparece, el proyecto de la recuperación de la paternidad y la reciente abuelidad se inaugura.

¿Me río o tengo que llorar?
El segundo defecto, a mi modo de ver, es el titubeo genérico de la trama entre un tono de comedia de situación y de comedia dramática, que no termina nunca por definirse para poder profundizar las líneas argumentales que cada universo narrativo plantea, pero tampoco consigue articular ambas dimensiones en una estructura orgánica de conjunto.
La premisa de base (mujer que abandona a marido que huye de su familia en la obsesión por el trabajo, y marido que ahora debe hacerse cargo de los hijos) invoca de manera bastante obvia el tópico habitual de una comedia de situación. Al iniciarse el argumento con este motivo, hubiese sido esperable que todo el asunto de la crianza diaria hubiese tenido un peso narrativo más determinante, llevando a la propuesta hacia una modalidad francamente cómica. Que todo el conflicto haya virado finalmente a la resolución del vínculo con la hija mayor, en cambio, lleva a la narración a una modalidad más emocional y dramática, alejada de las formas reideras, que seguramente desmotiva el desarrollo de materiales asociados con lo risible.
La impresión general es que el conflicto entre el padre y su hija mayor era y siempre fue verdaderamente el central, y el que debió estructurar el relato, y que todo lo que rodea a esta cuestión es meramente accesorio.
Si tuviese que especular porqué se han acumulado tantos elementos narrativos para dar cauce, finalmente, a la única línea que el propio relato considera interesante, diría que la realizadora no ha sabido dar un desarrollo orgánico con el metraje suficiente para un largometraje a esta línea narrativa, y se ha visto obligada a adornar la historia principal con elementos de una biografía lateral e innecesaria. El conflicto de la hija mayor con su padre no necesita como excusa la paternidad reciente de Andy. Incluso cuando ella le echa en cara que hubiese deseado tener a ese padre del año que él es para sus hijos más pequeños en esta otra etapa de su vida, no resulta tan evidente que sea tan buen padre; el relato no ha dado tantas evidencias de una paternidad redimida, como para justificar los celos de la hermana mayor. Si lo recriminado tiene, no obstante, asidero narrativo, es porque la relación con la familia nueva no aporta significativamente ningún elemento de peso a la relación con la hija mayor, y el resentimiento se hunde en la biografía familiar originaria.
Título: El padre del año.
Título original: Goodrich.
Dirección: Hallie Meyers-Shyer.
Intérpretes: Michael Keaton, Mila Kunis, Danny Deferrari, Poorna Jagannathan, Kimberly Condict, Vivien Lyra Blair, Jacob Kopera, Noa Fisher y Jessica Heller.
Género: Comedia dramática.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 110 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 23/10/2025.
Puntaje: 5 (cinco)
