Por Pablo Arahuete

A veces en relecturas de tragedias griegas como ocurre en Extranjera y otras desde el llano de lo cotidiano como es el caso de Cassandra, la directora Inés de Oliveira Cézar se vale de una cámara como pluma para escribir películas, se deja llevar por el fluir de las sensaciones y el vértigo que le genera la mezcla de dos zonas como lo literario y lo cinematográfico, reflejos multiplicadores de la dicotómica tensión irresuelta entre realidad y ficción. Lo que sí es real es que tuvimos el honor de entrevistarla y el resultado queda plasmado en ida y vuelta sobre el universo de su nuevo opus La otra piel, flamante estreno argentino de la semana.

Pablo .E. Arahuete: -La idea de fuga para las protagonistas de algunas de tus películas como CASSANDRA y ahora en LA OTRA PIEL es un tópico que explorás, ¿Considerás que esa fuga siempre se relaciona con el cuerpo o corresponde a otro terreno de la subjetividad?


 Inés de Oliveira Cézar: -El cuerpo y la subjetividad viajan juntos en ambos casos. Es el cuerpo que siente, que se expone a las cosas como vienen, que recibe las imágenes y sensaciones, que fabrica sus impresiones. No sabría cómo hacer una dicotomía entre el viaje y la subjetividad tanto en Cassandra, ya que la mencionas,  y en  La Otra Piel.

P.E.A: -El recurso de la voz en off también se reitera en CASSANDRA al insertar el doble contrapunto entre Agustina Muñoz y Alan Pauls mientras que en el caso de tu nueva película surge desde el texto de la obra de teatro La terquedad de Rafael Spregelburd ¿Cuándo creés útil utilizar la voz en off al contar con la imagen y la puesta en escena que muchas veces resultan redundantes si los textos ocupan el corazón de la trama?

Inés de Oliveira Cézar: -En este caso los textos no explican lo que muestra la imagen, se articulan sobre una narración de personaje y  situación para abrir otras capas. Pero también  hay películas  como Un condenado a muerte se escapa, de Bresson, por poner un ejemplo, que  juegan con el efecto de redundancia  y consiguen llegar al corazón de la trama porque están al servicio del personaje y la situación. Lo que quiero decir es que no hay fórmulas. Cada película encuentra su forma valiéndose de los recursos que el cine puede dar, donde la disyunción de la imagen y el sonido puede jugar de infinitas maneras.

Ines de Oliveira Cezar 2

P.E.A: -¿Cuáles son según tu criterio las otras pieles de las que habla el título de tu nuevo film más allá de que la protagonista trabaje como tatuadora con las pieles de otros?

 Inés de Oliveira Cézar: -Hay una necesidad de parar con todo, de encontrarse, de que la piel vieja y anquilosada de sus miedos y su vida rutinaria pueda mudar a otra piel, por eso sale a una búsqueda sin garantías. Ese es el primer paso, atolondrado o impulsivo, donde ya hay una muda a otro estado, de absoluta vulnerabilidad, donde la piel endurecida empieza a caer. Esa podría ser la posibilidad de conquistar un futuro para la protagonista.

 P.E.A: -¿Cómo trabajaste con María Figueras el personaje de Abril?

Inés de Oliveira Cézar: -Fue en una serie de encuentros a lo largo de tres años en los que fuimos descubriendo a Abril y nos  dejamos sorprender, donde fuimos fabricando impresiones. Yo no suelo ensayar con los actores las escenas o los textos. Trabajamos incluso con textos propios y también literarios que sentimos que nos acercan al universo que queremos investigar aunque después no queden en la película. En este caso los textos de la terquedad ingresaron en la película en el proceso de montaje porque juegan con  la subjetividad de Abril y también de Octavio, su pareja, que está obsesionado por reescribirlos y memorizarlos.

P.E.A: -En tiempos donde el cuestionamiento de ciertos paradigmas culturales moviliza a la sociedad para poner en la agenda de la opinión pública temáticas relacionadas a derechos de género ¿Todavía considerás que es correcto emplear la etiqueta cine hecho por mujeres o mirada femenina atribuible a cierto nivel de sensibilidad opuesto a la masculinidad?

 Inés de Oliveira Cézar: -Te contesto en dos partes.

La primera, que me parece necesario tener conciencia de los derechos de la mujer que estuvieron relegados históricamente y que aún necesitan seguir dando batalla para estar presentes y activos en la sociedad. Ser reconocidos e incorporados como algo orgánico y fundamental.

La segunda parte es que la sensibilidad no tiene sexo. Federico García Lorca, Michelangelo Antonioni, William Shakesperare,   Chris Marker, Alain Resnais, Robert Bresson,, Anton Chejov, Andrei Tarkovsky, Susan Sontag, Marguerite Yourcenair, Chantall Akerman, Virginia Wolff, Alejandra Pizarnik,  Clarise Lispector,  importa sin fueron hombres o mujeres?

Una cosa son los derechos y otra cosa es el tipo de sensibilidad que cada uno tiene o quiere comunicar al otro. Hombres, mujeres, todos estamos expuestos de la misma forma a la hora de escribir con la letra o con la cámara sobre el vacío.

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 P.E.A: -¿Cuándo se gesta en vos la idea de llevar a cabo una película o contar una historia desde tu arte? ¿Qué motivaciones prevalecen y cuáles te llevan a sumarte a la aventura de hacer cine?

Inés de Oliveira Cézar: -Para mí el cine es contar con la cámara. En general es una imagen la que desencadena el torbellino.Los encuadres, los lentes, el tiempo, el sonido.  La misma historia, el mismo argumento, puede ser otra historia cuando la llevás al cine. Todas las historias de una u otra forma ya fueron contadas. Pero decíme, en cine, como la vas a contar?

Eso es lo que me gusta. Contar con la cámara, con el sonido, con el tiempo. Y la palabra.

 

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