Por Francisco Nieto, corresponsal en España
Descubrí a Davis Guggenheim hace ya unos cuantos años cuando tuve la oportunidad de visionar su extraordinario documental Esperando a Superman (Waiting for Superman, 2010) y desde entonces he intentado no perderle la pista. Allí hablaba de la penosa situación del sistema educativo norteamericano, y lo cierto es que no dejaba títere con cabeza. Luego descubrí (mea culpa) que ya había ganado un Oscar por otro documental que levantó bastante polémica. Nos referimos a La verdad incómoda (An inconvenient truth, 2006), donde el político Al Gore nos alertaba sobre los efectos devastadores del cambio climático. Luego vendrían otros igual de exitosos como Él me nombró Malala, de 2015, o el postrero y también muy recomendable Still: Una película sobre Michael J. Fox, estrenado ya en plataformas hace tan solo dos años.
Así que no deja de ser una alegría encontrarnos con un nuevo trabajo del cineasta, también estrenado en Apple TV+. Se trata de Deaf President Now!, la rocambolesca historia del gran movimiento por los derechos civiles del que pocos han oído hablar. Y es que durante ocho convulsos días de 1988, cuatro estudiantes de la única universidad para sordos del mundo trataron de liderar a una multitud enfurecida y cambiar el curso de los acontecimientos, reclamando que su director electo fuera una persona sorda y no una oyente, algo que en toda la historia de la institución todavía no había tenido lugar.

El documental comienza con unas escenas de absoluto silencio donde no se escucha ni una mosca, y uno ya queda cautivado por la innovadora puesta en escena de este trabajo histórico, que por cierto toma su título del movimiento de protesta de 1988 en la Universidad Gallaudet de Washington. Aunque sigue siendo única en su enfoque en las personas sordas y con problemas de audición (hoy en día sigue siendo la única institución de educación superior en la que todos los programas y servicios están diseñados específicamente para alojar a estudiantes sordos), la facultad, fundada en 1864, como muchas instituciones especializadas, lamentablemente se basaba en supuestos decididamente capacitistas. Uno de ellos fue particularmente atrevido y difamatorio.
Así lo dijo en voz alta Elisabeth Zinser, nombrada nueva presidenta de la escuela en febrero de 1988. Su elección formaba parte de una larga tradición de elegir a representantes que podían escuchar a quienes se les daba prioridad sobre los estudiantes. Después de ciento veinticuatro años de paternalismo, los jóvenes contraatacaron. Los cuatro líderes de las protestas, Greg Hlibok, Jerry Covell, Bridgetta Bourne-Firl y Tim Rarus, utilizan episodios autobiográficos para describir el contexto ideológico contra el que se rebelaron: esa “norma” del todo ilógica que con su carisma y espíritu de unión acabarían por derrocar.
Por lo general, desde la infancia, se esperaba que los activistas se adaptaran a este mundo y ocultaran su condición para que las personas oyentes no se sintieran irritadas. En ese aspecto resultan del todo reveladoras algunas imágenes grabadas de la infancia de los protagonistas del relato en las que se ve como se les obligaba a cumplir a rajatabla con programas médicos que podrían haber sido paridos por cualquier “mad doctor” que se preciara.

Pero tal y como clama uno de ellos en un momento de este indispensable documento: “La universidad era nuestro mundo”. Allí hablaban su lengua; el lenguaje de señas del que Zinser no tenía ni pajolera idea. Ella no quería comprender el mundo cotidiano de los estudiantes, sino más bien tratarlos con condescendencia. “¡Las personas sordas no pueden funcionar en un mundo oyente!” Zinser declaró. La afirmación indignó incluso al traductor presente. En las semanas siguientes, los jóvenes activistas pudieron demostrar lo contrario con su ejemplo de unión y valentía.
Al involucrar a más de 40 personas sordas o con dificultades auditivas, entre el elenco, el equipo y los consultores, la producción refleja los valores que defiende. No se trata solo de contar una historia, sino de quién la cuenta, cómo se cuenta y a quién se invita a dar forma al producto final. Los cineastas buscan la inclusión no solo frente a la cámara, sino en cada aspecto del proceso.
Las tareas de dirección vienen repartidas por el ya citado Davis Guggehheim y Nyle DiMarco. El segundo es un activista en favor de los cineastas con discapacidad auditiva. Ambos crean un retrato orgánico de una época de impresionante inmediatez. Los informes de figuras clave y el material cinematográfico, auditivo y visual dramáticamente organizado hacen que vivamos ese momento histórico en primera persona. Y así la orientación hacia la percepción de personas con discapacidad auditiva aleja a los espectadores oyentes de la posición privilegiada a la que están acostumbrados.
¡Muy recomendable!
Título: Deaf President Now!: Rompiendo el silencio.
Título original: Deaf President Now!
Dirección: Davis Guggenheim & Nyle DiMarco.
Participaciones de: Bridgette Bourne-Firl, Jerry Covell, Greg Hlibok, I. King Jordan y Tim Rarus.
Voces de: Paul Adelstein, Abigail Marlowe, Tim Blake Nelson y Leland Orser.
Género: Documental.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 99 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Apple TV+.
Fecha de estreno: 16/05/2025.
Puntaje: 7 (siete)
