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viernes, 5 junio 2026
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Suerte de pinos: Las huellas perdidas

Por Constanza Herrera

Suerte de pinos mira mucho hacia arriba. El cielo ocupa una porción de espacio muy grande en varias de sus imágenes. Los planos contrapicados y abiertos capturan la inmensidad de aquella pantalla celeste que parece estar en constante transformación y, al mismo tiempo, parece ser inmutable, único testigo de la historia, inalcanzable para quien quiera acercarse a sus saberes. Lorena Muñoz camina por el pueblo de Salduero bajo ese mismo cielo donde hace 70 años mataron a su bisabuela y abuela en un doble femicidio. En su documental se dispone a reconstruir los hechos de este crimen que todos olvidaron y que nadie quiere recordar.

La película construye un retrato atemporal. Rituales tradicionales, imágenes del pueblo de aspecto antiguo desierto y pinos añejos invisten al documental de un cierto aire ancestral. Como si en aquellos bellos bosques y paisajes de Soria convivieran espíritus del pasado y ciudadanos del presente. Ante las resistencias del pueblo y los organismos estatales para llevar a cabo la investigación, la directora interroga los vestigios de su historia. Se convierte en una rastreadora de huellas del pasado: consulta archivos y viejas fotografías, visita la casa que era de su familia y entrevista a las pocas personas que se animan a hablar del hecho. Aquella búsqueda temporal es central porque se pregunta acerca de lo que resiste al desvanecimiento del tiempo, el relato que queda como registro en la memoria y la imposibilidad de encontrar las marcas de las víctimas en él. En una escena, Lorena cruza el puente que divide el cementerio del pueblo, como si este dividiera “el mundo de los vivos y el de los muertos” (en sus palabras) y no puede encontrar las tumbas de sus antepasados femeninos. La escena se desarrolla con una cierta quietud, una falta de dramatismo que inquieta. Pone de manifiesto lo desapercibido que puede pasar la caída en el olvido de una comunidad y la importancia de cumplir con la tarea que Lorena desea llevar a cabo. A medida que se indaga sobre los habitantes del pueblo y sobre el proceso burocrático que implica tener posesión de los documentos pasados, este caso, que empieza como una búsqueda personal, pasa a inscribirse en la historia de un pueblo, en la de una nación atravesada por décadas de franquismo y en la de una colectividad, que concierne a las mujeres, de lamentable carácter repetitivo.

La tragedia y la melancolía atraviesan al largometraje pero sin exhibir un dramatismo excesivo. Sino que le conceden a la narración un cierto misticismo en su búsqueda por la verdad. La ficción no deja de ponerse de manifiesto en una reconstrucción hecha por la puesta en relación de diversas voces, escritos y materiales como el maravilloso cruce con la película La laguna negra (1952), que sorpresivamente se asemeja a los hechos ocurridos. De esta manera, Suerte de pinos logra mantener un misterio que concluye en la representación final, ordenadora de los sucesos. Al no poder dar una imagen gráfica del expediente que contiene la información, Lorena se sirve de otro recurso del cine, del sonido, y logra darle entidad al documento a través de su voz, la que le fue negada a sus familiares. En vez de hacer una recreación del asesinato, construye su sentido desde la incompletud del presente y propone un rompecabezas de distintas piezas que en su reunión ayudan a componer la imagen completa del asesinato. Así, la voz de la directora, fragmentos de la película mencionada, imágenes del pueblo en el presente que muestran el lugar del crimen, el testimonio de Farruco y una sala de juicio vacía encajan de la manera justa para dejar plasmado otro relato, uno que pueda resignificar la historia.

Lejos de buscar ser una simple vocera de discursos abstractos sobre la memoria o el feminismo ampliamente difundidos, Suerte de pinos logra dar otro peso a estas importantes cuestiones, impulsándolas desde un suceso particular. Mediante bellas imágenes, acorta las distancias entre los trayectos personales y los colectivos, entre el pasado y el presente, para recordarnos, una vez más, la importancia de construir una memoria donde aquellos puentes no pasen desapercibidos.

SALAS
SEMANA DEL 11 DE SEPTIEMBRE
Cinearte Cacodelphia
Cineclub Hugo del Carril Córdoba
Espacio Incaa Unicen Tandil
Espacio INCAA Centro Cultural Cotesma San Martin de los Andes
Espacio INCAA Orestes Caviglia Tucumán

Título: Suerte de pinos.
Título original: Idem.
Dirección: Lorena Muñoz.
Montaje: Fernando Vega.
Música: Pedro Onetto.
Fotografía: Iván Gierasinchuk.
Género: Documental.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 92 minutos.
Origen: Argentina/España.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Santa Cine.
Fecha de estreno: 11/09/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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