Las niñas Quispe, dirigida por Sebastián Sepúlveda, es una de las películas de la sección latinoamericana que se va a exhibir en el marco del 6° Festival Internacional de cine Migrante, que comienza el 16 hasta el 23 de septiembre, con entrada libre y gratuita. En esta entrevista exclusiva con el director, el anticipo del festival, nos acercamos al mundo de un film basado en un hecho que también tuvo su versión teatral y que habla entre otras cosas de los contrastes culturales y de la pérdida de la identidad.las_ninas_quispe_the_quispe_girls_2

Pablo E. Arahuete: – ¿Qué te motivó a contar esta historia verídica en tu debut como director de largometraje?

 


Sebastián Sepúlveda: – La Niñas Quispe es mi primer largometraje de ficción. Antes había hecho un documental “El Arenal” sobre una comunidad amazónica  que cuenta cómo los espíritus y los fantasmas de la selva van desapareciendo con la construcción de un puente y la llegada de la modernización. El ejercicio de partir de un medio distinto al mío es un proceso que siempre me interesó. La historia de las Niñas Quispe hace a parte del imaginario de la cultura chilena. Lo que me llamó la atención inicialmente fue que se trataba de una historia en un mundo primigenio, un estado que tenía que ver con cuestiones esenciales del ser humano. La historia central toca temas tan básicos como el fin de un mundo, de una forma de vida tal como las hermanas Quispe entendían la existencia. Y a partir de esa base, me pareció interesantísimo.
Sin embargo, fue realmente en el momento en que fui a ver locaciones al lugar donde vivían las tres hermanas, a 4000 metros de altura, perdidas en medio del Altiplano. Fue ahí que sentí la fuerza del relato, su inserción en este paisaje asombroso, encontrando la manera de cómo lo quería contar.

 

P.E.A.: – Utilizaste el recurso del fuera de campo como elemento de contextualización de una época difícil en tu país, ¿Cómo te manejaste con las locaciones teniendo en cuenta que el origen es una obra de teatro?

 

Sebastián Sepúlveda: – El hecho de que la historia ocurriese en 1974, durante la dictadura de Pinochet fue casi más complicado, ya que soy hijo de exiliados. Entonces en mi infancia el tema de la dictadura era cotidiano, se hablaba en el desayuno, y es un tema que yo siempre he sido muy reacio a tocar, tengo anticuerpos. Lo que me pareció interesante era hablar de eso pero desde otro espacio, desde otra cultura y desde la periferia absoluta. La dictadura es algo que les llega a las hermanas Quispe como eco de un mundo lejano, y no como algolas_ninas_quispe_the_quispe_girls_5 cotidiano en sus vidas. Es una información que llega desde la ciudad, y que en ese espacio gigante que es el desierto altiplánico, toma otras formas y se vuelve una pesadilla. Desde ese punto de vista me era abordable el tema. La historia de Las Niñas Quispe surge de un hecho real acontecido en las cercanías de Copiapó. Nos llegó mediante la clásica obra de teatro en Chile, de Juan Radrigán “Las Brutas”, de la cual la película es una adaptación. La forma de decidir si quería hacer la película fue ir un día al lugar donde vivían las Quispe, hablar con la hija de Justa, y sentir el lugar. Ese día nos encontramos con un puma atacado por perros en la mitad de una quebrada. Fue un momento casi bíblico, esencial. Vi el lugar totalmente inesperado donde vivían. Decidí entonces hacer la película. El proceso de acercarse a la cultura coya y a encontrar los gestos, sentidos y sensaciones para poder hacer la película fue un proceso de investigación similar al del documental. Me fui a vivir a la montaña unos meses para aprender la forma de vida junto a una familia coya, y así escuchar los relatos frente al fogón, preguntar a los poquísimos vecinos que quedan cómo eran las hermanas para, de alguna manera, estar impregnado por estas historias al momento de filmar. La película tiene, creo, una base documental, al compartir con los personajes su forma de vida. Y la estadía también sirvió de casting, ya que conocí a Digna y a otra persona que actúa en la película, Segundo Araya, quien también fue amigo de las Quispe en su juventud.
P.E.A.: – ¿Considerás que tu película hace referencia a aspectos políticos o más bien culturales de la sociedad chilena?

Sebastián Sepúlveda: En la historia de las Niñas Quispe, aunque ocurre a principios de la dictadura, el elemento político central nunca está nombrado. Se habla de militares, de carabineros, de una represión, pero sin darle el nombre de dictadura, ya que eso es un elemento extraño en la vida de la comunidad, carente de sentido y valor. Esta película propone un enfoque distinto al tratar la dictadura de una forma periférica. Además, encuentro indispensable integrar a las poblaciones indígenas con la memoria colectiva. Este planteamiento participa en la construcción de una memoria y una democracia inclusiva.

 

P.E.A.: – ¿Hiciste un film sobre la identidad y la pertenencia o sobre la pérdida de estas dos cosas?

Sebastián Sepúlveda: – No creo que una película se pueda resumir sólo a un par de temas, son un meandro de temas, imágenes interconectadas, palabras, espacios que crean en el mejor de los casos mundos vivos en movimiento en el espectador. Claramente toca estos dos temas. ¿Seguimos siendo nosotros mismos si nos desplazamos y dejamos nuestra forma de vida ancestral por obligación? ¿No es esto una forma de morir un poco?

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