Por Omar Tubio

Estructurada en una especie de juego de espejos, donde el mismo artificio del cine juega un papel preponderante, la película puede llegar a molestar a cierto espectador desprevenido acostumbrado a una narrativa lineal, pero esto no quiere decir que sea confusa o desprolija. Un triunfo de Almodóvar por donde se lo mire…

La mala educación: Juego de espejos 6


La Mala Educación es uno de los guiones mejor guardados por Almodóvar esperando el momento propicio para poder ver la luz. Quizás por retratar su propia infancia y alguna experiencia personal, este film se convierte casi en una velada autobiografía.

Por eso, el cineasta español recoge toda su siembra cinematográfica y apela a ella sin el menor disimulo. La Ley del Deseo y Carne Trémula aparecen con mayor claridad debido a cierto tema recurrente y al género especifico, pero es posible descubrir retazos de sus otros films en varios pasajes de ésta, su última obra. Y esta bien que así sea, ya que Almodóvar atraviesa su plena madurez, tanto mental y física como artística.

La mala educación: Juego de espejos 4Pudiendo haberse dormido en sus laureles y repetirse (como en el caso de muchos de sus colegas), el manchego intenta y prueba nuevas formas de narrar, de filmar y se arriesga tanto al éxito como al fracaso. Es probable que debido a ello, La Mala Educación sorprenda a muchos de sus seguidores y desilusione a otros, pero la jugada -a mi criterio- es feliz. Luego del éxito mundial de Todo sobre mi Madre y de la excelente acogida critica de Hable con Ella, esta película lo aleja de lo acomodaticio y lo expone de una manera mucho más arriesgada.

Quienes esperaban una feroz e implacable denuncia al clero por sus ya famosos abusos sexuales a menores, saldrán defraudados. Si bien la historia se inicia con tan espinoso tema, Almodóvar lo resignifica convirtiéndolo en algo puramente anecdótico para hablar de lo que en realidad le interesa y siempre le interesó: la pasión y los actos inducidos por ella.

Estructurada en una especie de juego de espejos, donde el mismo artificio del cine juega un papel preponderante, la película puede llegar a molestar a cierto espectador desprevenido acostumbrado a una narrativa lineal, pero esto no quiere decir que sea confusa o desprolija. Todos los elementos se conjugan en cierto momento y el rompecabezas cierra.

Como siempre y es casi innecesario apuntarlo, los rubros técnicos como la subyugante La mala educación: Juego de espejos 5fotografía de colores intensos y la música (casi un plagio de Psicosis) brindan un apoyo inmejorable a un casting perfecto. No hay prácticamente mujeres en La Mala Educación y eso es un cambio brusco en la filmografía de su director. El término “chica Almodóvar” se hizo célebre debido a los jugosos roles que su cine brindaba a las actrices de turno. Aquí de todas maneras lo femenino está presente en la piel de un sorprendente Gael García Bernal en el mejor trabajo de su carrera, donde se ve obligado a componer casi tres personajes y darles un matiz diferente a cada uno. Fele Martinez da la contención adecuada a su personaje y Daniel Jiménez Cacho (habitual de Ripstein) huye del estereotipo del abusador, lo cual de por sí es ya un mérito.

Prueba de fuego para un director ya instalado, con una historia de cine detrás que sin embargo se sigue arriesgando y manteniendo la misma pasión por su arte, fiel a sí mismo pero distinto.

La mala educación: Juego de espejos 1Título: La Mala Educación
Director: Pedro Almodóvar
Intérpretes: Gael García Bernal, Fele Martinez, Daniel Jiménez Cacho y Javier Cámara
Género: Drama
Duración: 106 minutos.
Origen: España
Año Realización: 2004
Distribuidora: Fox
Fecha Estreno: 14/10/2004

 

Puntaje 7 (siete)

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