Por @PabloArahuete

La artista Klaudia Kemper presenta su documental El presente (no existe) en la Competencia Internacional de Largometrajes FIDBA, en su film intenta desde la autobiografía y el registro de lo cotidiano acercarnos a su intimidad para reflexionar, entre otras cosas, sobre la fugacidad del tiempo. En esta entrevista exclusiva indagamos con más profundidad sobre temas tan abstractos como interesantes gracias a la generosidad de la directora en cada una de sus respuestas.
El film se exhibirá hoy a las
 18 horas, en el Cine Gaumont.Entrevista a Klaudia Kemper: En lo más íntimo se reconoce lo más universal 1

Pablo E. Arahuete: – El hecho de haber separado la existencia entre paréntesis desde el título ¿responde a un anhelo personal que va en contra de la idea de lo efímero?


Klaudia Kemper: – El título del film desde un inicio fue ese, con existe Entrevista a Klaudia Kemper: En lo más íntimo se reconoce lo más universal 1entre paréntesis. La afirmación es de Gaspar Galaz, un joven astrónomo chileno dicha en la película Nostalgia de la Luz, de Patricio Guzmán. Era título provisorio, pues me parecía muy absoluta y justamente lo que yo quiero mostrar en el film, es la relatividad y subjetividad de las cosas. El paréntesis abre la posibilidad de la duda, existe o no existe, existe y no existe a la vez.

P.E.A.: – ¿Cuándo nace tu obsesión por el tiempo y tu necesidad de registrar lo cotidiano?

Klaudia Kemper: – Cuando salí de Chile, me fui a Europa por un año y me quedé por seis. Al partir, mi madre me regaló una handycam, registré horas de horas por las ventanas de trenes y buses. Creo que el nomadismo te permite darte cuenta más evidentemente de lo efímero. Luego cuando tuve hijos, registré obsesivamente su crecimiento, los bebes cambian mucho en poco tiempo y es impresionante captar esos cambios, son seres mutantes, como todos, pero en ellos se percibe más fácilmente. Desde entonces me interesa capturar los instantes, por ejemplo la soplada de las velas en los cumpleaños es gesto obligatorio, son momentos muy expresivos de gran carga emocional.

Entrevista a Klaudia Kemper: En lo más íntimo se reconoce lo más universal 1P.E.A.: – ¿Por qué el film está dedicado a un gato?

Klaudia Kemper: – Está dedicado a Suchi, nuestra gata, porque murió al poco tiempo de terminar el rodaje. En la película, la muerte indirectamente está muy presente. Suchi es la corporización de que el tiempo se acaba, no vuelve atrás.

P.E.A.: – ¿ Qué representa la familia nuclear en esta aproximación que vos realizás cuando se cuestiona en varias partes la idea de invasión a la privacidad?

Klaudia Kemper: – Este es un film familiar para contar mi historia, cuento la historia de mi familia. En mi trabajo se confunden los límites de la vida y la producción artística, el espacio íntimo y el espacio público. Me interesa romper esas barreras por que creo que en lo más íntimo se reconoce lo más universal. Las emociones, las relaciones entre madres e hijas, independiente de su cultura o circunstancias, son universales, el amor de una madre a su hijo es algo universal. Para El Presente (no existe) hice un acuerdo previo con los personajes y trabajé con su consentimiento. Aun así, a lo largo del proceso, hubo momentos de descontento y cuestionamiento por parte de ellos. Sin embargo, seguí adelante y opté por incluir esas escenas de descontento dentro del film, como una forma de dejarlos expresarse libremente. Cuando te embarcas en un proyecto así llega un punto en que ya no se trata de seguir o dejarlo. Yo trabajo con mucha pasión por lo que hago, me obsesiono. Aún así, cuidando de no pasar a llevar a nadie en el camino. La familia nuclear en este caso es un muy importante, los lazos afectivos son el motor de este proyecto.

P.E.A.: – En alguna entrevista expresaste que el intento de este documental autobiográfico respondía, entre otras cosas, a mejorar el vínculo con tus hijas y con tu madre. ¿Lograste tu cometido luego de terminar el rodaje? ¿qué cambió desde el primer minuto en que se prendió la cámara, se eligió un encuadre hasta el segundo antes de apagarse definitivamente? 

Klaudia Kemper: – Alguna vez leí un testimonio de Andy Warhol que decíaEntrevista a Klaudia Kemper: En lo más íntimo se reconoce lo más universal 1 que en la Fábrica, él (y otros) filmaban cotidianamente. Cuando alguien estaba enojado, lo filmaban. Y eso hacía que el sujeto inhibiera o transformara su enojo. Al ser filmado, todo devenía actuación y la causa del enojo quedaba atrás.
Yo me propuse, por un lapso de tiempo, que la cámara fuera algo así como una prótesis de mi cuerpo. Entonces cotidianamente, la cámara estaba ahí registrando nuestro vínculo, muchas veces en situaciones de conflicto. En ese sentido, sí era usada como una herramienta terapéutica. Para mi el gran aprendizaje fue observar y escuchar. La cámara te obliga a estar en el aquí y el ahora, como una meditación. Creo que algunas cosas cambiaron, antes y después, sin embargo los procesos y vínculos son complejos, uno no para de aprender. ¡Y la cámara no se ha apagado definitivamente!

P.E.A: – La idea de hacer presente la ausencia en la puesta en escena surge con la recuperación de las cartas de tu padre, ¿qué representa él para tu arte y en las obras que llevás a cabo?

Klaudia Kemper: – Esta entrevista está tomando un tono psicoanalítico. Mi padre, psiconalista, cotidianamente ausente, por razones de distancia geográfica, acompañó mi adolescencia y mi período de descubrimiento del mundo, a través de sus cartas, de manera muy íntima. Las cartas tienen eso, (o tenían, hoy en día ya nadie escribe cartas). Él es un hombre muy reflexivo y tenía una gran capacidad de expresar sus sentimientos y su visión del mundo a través de su escritura. Para mí fue fundamental en un período. Además, la distancia te hace idealizar, entonces entre nosotros no habían conflictos cotidianos. Creo que al escribir, tanto mi padre como yo, construimos un espacio de intimidad e introspección. Las cartas eran escritas por la noche, en un momento de relajo y detención. Hacíamos cartas dirigidas uno al otro que a la vez eran  para uno mismo, algo así como detenerse y hacer un estado de cuentas de cómo está la vida, cómo me siento, qué quiero aun lograr, por donde quiero transitar en este planeta. Eso me permitió conocerlo más íntimamente que mis otros hermanos que sí vivían con él. He hecho antes algunos trabajos en relación a eso, que tocan los afectos y la distancia y esta suerte de exilio de mi país natal.

Trailer El presente (no existe)

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